Cádiz CF

El Cadiz CF exprime el calendario benévolo

  • Los amarillos sacan el máximo partido a los enfrentamientos contra rivales llamados a pelear por la permanencia

Choco Lozano y el racinguista Olaortua caen a la vez durante el partido disputado en El Sardinero. Choco Lozano y el racinguista Olaortua caen a la vez durante el partido disputado en El Sardinero.

Choco Lozano y el racinguista Olaortua caen a la vez durante el partido disputado en El Sardinero.

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El calendario que el caprichoso destino le había reservado al Cádiz CF para las cuatro primeras jornadas de Liga invitaba a pensar en la posibilidad de un póquer de victorias. Dicho y hecho. No es que fuese una misión sencilla, como ha quedado sobradamente demostrado, pero el hecho tener enfrente a tres recién ascendidos (Ponferradina, Mirandés y Racing de Santander) y a un rival que recorre su segundo año en la categoría de bronce (Extremadura) era una oportunidad de oro para empezar con buen tono.

No hay enemigo pequeño pese a que los contrincantes venían de Segunda B. La irrupción del sorprendente Fuenlabrada es el ejemplo más palpable. Es por ello por lo que no hay que restar un ápice de mérito al póquer de un Cádiz CF que se postula como candidato a pelear con los más fuertes en la parte de arriba.

El cuadro gaditano supera con nota el esprint de salida del campeonato con un trayecto intachable que le sitúa en un lugar privilegiado en la clasificación. Lo que cuentan son los puntos y la cuenta es inmejorable. Cumple el guión y llena su mochila con todos los puntos que ha disputado. Doce en cuatro partidos se traducen el mejor arranque desde su ansiado retorno a Segunda División A.

Los de Álvaro Cervera firmaron un positivo inicio en la temporada 2017/18, cuando sumaron diez puntos en los cuatro capítulos de salida, dos menos que ahora. De hecho, también ocupaban la primera posición en la tabla en la cuarta jornada después de vencer al Córdoba, empatar con el Alcorcón, ganar en Lugo e imponerse al Nástic de Tarragona. Cierto es que después empezó a perder puestos cuando se adentraron en la competición.

La realidad actual presenta a un conjunto amarillo con una resistencia a prueba de VAR. Ni el vídeo arbitraje doblega a un equipo que de momento se las arregla para superar las adversidades que se le presentan en cada encuentro.

Hasta tres partidos ha resuelto el Cádiz en los últimos minutos. Marcó en el minuto 89 ante el Mirandés para sellar el triunfo, acertó en el 94 frente al Extremadura y se fue hasta el 100 para amarra la agónica victoria del pasado viernes. Es la prueba de la capacidad de reacción de un equipo que no se rinde nunca, que llega con frescura a cada desenlace y ve puerta en el momento decisivo.

Las segundas partes son mejores que las primeras. Siete de los nueve goles llegan tras el intermedio. El de Álex Fernández ante la Ponferradina y el del Alberto Perea frente al Racing (ambos en la primera mitad) son una excepción. Una muestra más del buen estado de forma, fruto del trabajo de la pretemporada.

El secreto, que no lo es, se apoya sobre el soporte de la solidez. Una vez más, el Cádiz CF concedió pocas ocasiones a su oponente. Destruyó por el centro y las bandas y limitó el margen de maniobra de los hombres más peligrosos del equipo contrario.

Una de las lecciones para el aprendizaje que deja la cita de El Sardinero y las dos anteriores es que una ventaja mínima es jugar con fuego por más que el partido esté controlado.

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