El resultado del Cádiz CF - Extremadura

Garrido salva el liderato en el último suspiro (2-1)

  • Un gol del vasco en el minuto 94 premia el empuje de los amarillos

Caye Quintana pugna con Borja Granero por la posesión del balón. Caye Quintana pugna con Borja Granero por la posesión del balón.

Caye Quintana pugna con Borja Granero por la posesión del balón. / Julio González

El primer partido que el Cádiz CF jugó contra jugadores hasta el pitido final lo sacó adelante con una ajustada victoria por 2-1 con un gol de Garrido en el minuto 94 que evitó un empate que parecía inevitable. Ese tanto, traducidos en tres puntos, deja al Cádiz como líder una semana más. Tres triunfos en tres partidos. Nueve puntos de nueve.

Mejor imposible pese al sufrimiento extremo de un Cádiz que estuvo a un tris de pagar con un empate su debilidad en la defensa de las acciones a balón parado. Tuvo el partido controlado pero vio peligrar una victoria que generó una explosión de euforia.

Nada cambió en el sistema. Para qué si la maquinaria parecía engrasada. 4-4-2 con las mismas piezas, con la única novedad de Fali en lugar de Rhyner.

Los minutos de tanteo abocaron a unos compases iniciales tan intensos como aburridos, carentes de mordiente y sin acierto. Los dos bandos se ocuparon más de neutralizar al contrario que de otra cosa. El único que se saltó el guión fue Kike Márquez, que rompió con velocidad para resquebrajar una medular con signos de inconsistencia. Una galopada suya provocó una tempranera cartulina a Bodiger.

Los de casa no terminaban de sentirse cómodos. Un rollo tener que estar todo el rato corriendo detrás del balón sin poder hacer nada más útil. La clara ocasión de los locales en el minuto 12 fue un oasis. Pardo evitó el 1-0 al despejar el balón en línea de gol tras rebotar en Álex Fernández.

Poco, muy poco le duraba el cuero a los amarillos, apoyados en la velocidad de Salvi para tratar de sorprender a la contra. La iniciativa la llevaron los visitantes sin mostrar profundidad y los de Álvaro Cervera se aproximaron con chispazos.

Cerca de la media hora apareció Alberto Perea con uno, dos y tres regates dentro del área que finalizó con un zurdazo que no se tradujo en gol por la buena intervención de Casto. Parecían animarse algo más los hombres de amarillo. Pisaron más el terreno de un Extremadura obligado a dar un paso atrás. Eran el momento del Cádiz.

Las llegadas empezaron a sucederse y la insistencia tuvo premio en el minuto 32 en una acción de apariencia inofensiva. Iza Carcelén controló en la derecha, centro con la zurda al corazón del área y Álex Fernández llegó desde atrás para, solo delante del portero, conectar un suave cabezazo con el que introdujo el balón junto a un poste. 1-0.

Un tanto de bella factura con la firma del madrileño, en posición de matador para anotar su segundo gol de la temporada.

La ventaja animó a un equipo que había ido de menos a más y además se encontró con espacios que dejó un contrincante que quería empatar demasiado rápido. Y los pasillos a quien más favorecen es a Salvi. En el 40 se escapó por su zona natural y cuando entró en el área soltó un zapatazo con el que estrelló la pelota en el lateral de la red. Una parte de la grada cantó gol, el que poco después dejó escapar cuando no atinó en el uno contra uno frente a Pardo que le hubiese dejado solo frente al cancerbero.

Los locales se marcharon al descanso con la tranquilidad que da el marcador a favor, aunque con mucho trabajo por delante para quedarse con los tres puntos.

Cervera no quiso arriesgar con el amonestado Bodiger y a la vuelta de vestuarios colocó a José Mari junto a Garrido en el centro del campo. No fue el mejor día de los medios locales.

Perea se quedó a un pelo del 2-0 poco después de la reanudación con un misil desde el balcón del área que tropezó en un zaguero. El Cádiz salió decidido a resolver el duelo por la vía rápida. Noble intención que no cuajó. Salvi siguió persistiendo por la derecha como si estuviera en el salón de su casa. Fue suya la banda y desde allí fabricó una ocasión de oro pero el balón se escapó a centímetros de la portería.

Del 2-0 que se quedó en casi se pasó a la dura realidad del 1-1 en un pestañeo. En el 54, una falta tonta en las inmediaciones del área acabó de la peor manera posible. Centro al lugar más peligroso y testarazo de Zarfino al fondo de la portería para devolver las tablas al marcador con más de media hora por delante.

Una vez más, un gol recibido a balón parado, el tercero de la temporada. Un mal camino de convertirse en una fea costumbre. El tanto de la igualada, por inesperado, cuando el Extremadura parecía adormilado, dejó tocado a un equipo al que invadieron las dudas y la reacción desde el banquillo no se hizo esperar.

El preparador cadista tiró de Nano Mesa en punta e hizo debutar a Iván Alejo, colocado en la derecha, con Salvi reubicado en la izquierda. Al sanluqueño le dio igual un sitio que otro y siguió generando peligro.

El empuje de los amarillos se acrecentó en la recta final pero con más corazón que cabeza, con meras intentonas, a veces individuales, que morían sin remate. El último movimiento fue el de Salvi como delantero centro para intentar romper por esa zona.

No sólo no hubo manera de ver puerta sino que además el Extremadura metió miedo con contras a modo de aviso. Hasta que llegó una de esas ocasiones que quiere tener todo jugador. En el 90, Álex Fernández tuvo el tanto de la victoria en sus botas, pero en el mano a mano se topó con un inspirado Casto. El rechace lo cazó Nano Mesa, pero su tiro lo sacó bajo palos Borja Granero.

Pro hubo tiempo para una más, la definitiva, la que supuso la victoria. En la última jugada del partido, en el minuto 94, Garrido fue el más listo de la clase al rematar en boca de gol tras un rechace a la salida de un córner. Con sufrimiento, pero los puntos se quedaron en casa,

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