Cádiz CF - Sporting

Todo menos el gol (0-0)

  • El Cádiz merece algo más que un empate ante el Sporting y sigue atascado en la zona de descenso

Manu Vallejo, cabizbajo, se lamenta tras fallar una ocasión. Manu Vallejo, cabizbajo, se lamenta tras fallar una ocasión.

Manu Vallejo, cabizbajo, se lamenta tras fallar una ocasión. / Julio González

El Cádiz desprendió buenas sensaciones en su vuelta a casa pero prolonga una semana más su enemistad con la victoria. La mereció contra un Sporting de Gijón que exhibió un orden milimétrico y se tuvo que conformar con un empate sin goles que le condena una semana más a vivir en las tinieblas del descenso, en el mismo vigésimo puesto que en la anterior jornada. Nueve son los capítulos los que lleva el Cádiz sin ganar, un lastre que pesa lo suyo aunque al menos plantó cara. La falta de gol, el único pecado de un equipo que mostró buenas maneras aunque insuficientes para abrazar el objetivo. Las imágenes del encuentro.

El debut de Sergio Sánchez, la primera titularidad de Jairo, la presencia de Brian en la Liga, Manu Vallejo en la delantera, el trivote en la medular... El Cádiz saltó al césped del estadio Carranza con múltiples novedades en un partido que no era a vida o muerte -sólo la décima jornada- pero sobre el que sí pesaba una indiscutible relevancia dada la desagradable estancia en el pozo de la clasificación.

Manu Vallejo se duele tras chocar con un rival. Manu Vallejo se duele tras chocar con un rival.

Manu Vallejo se duele tras chocar con un rival. / Julio González

Los coletazos iniciales se desarrollaron con máxima igualdad, sin un dueño claro, como en el resto de los 45 minutos hasta el intermedio en el que el balón fue de un lado a otro aunque sin finalización. Las defensas impusieron la ley del cerocerismo y todo se jugó a la carta de la segunda mitad, cuando el desgaste físico suele hacer mella en los contendientes.

No tardó Cifuentes en tener que emplearse a fondo, primero para atrapar una falta lateral lanzada por Carmona y después para repeler un derechazo de Álvaro Jiménez.

No habían pasado ocho minutos cuando los rojiblancos ya habían tirado dos veces a puerta, pero fueron los de casa los que tuvieron el gol más cerca. En el 10, un cabezazo de Garrido a la salida de un saque de esquina lo desvió Mariño con un paradón y el balón suelo rebotó en Manu Vallejo para perderse por línea de fondo.

Las acciones a balón parado se convirtieron en uno de los escasos recursos en ataque de los gaditanos, atragantados con el esférico en su poder ante una ordenada defensa visitante que sólo hizo concesiones en los centros de Aketxe en la puesta de movimiento del cuero. En uno de esos saques se lesionó Kecojevic, que había subido a intentar cazar un balón aéreo y se lesionó en su brazo izquierdo. Tuvo que ser sustituido pasada la media hora por Marcos Mauro, que reapareció una vez superados sus problemas físicos.

Kecojevic, que tuvo que ser sustituido por lesión, recibe la atención de los servicios médicos. Kecojevic, que tuvo que ser sustituido por lesión, recibe la atención de los servicios médicos.

Kecojevic, que tuvo que ser sustituido por lesión, recibe la atención de los servicios médicos. / Julio González

El eficaz muro gijonés contuvo el ataque posicional del Cádiz y además actuó como un acordeón para estirarse y plantarse en el área contraria. Al filo de la media hora, el rojiblanco Djurdjevic metió el susto en el cuerpo a la parroquia local con un gol que no subió al marcador por fuera de juego pero que supuso un serio aviso. Los asturianos no habían venido sólo a defender y llegaron

El primer tiempo derivó en un toma y daca que no condujo a ninguna parte salvo a las porterías cerradas, y no porque fuese un día festivo.

Los dos equipos se repartieron el balón como buenos hermanos pero ninguno fue capaz de hacer saltar la banca. Los de Cervera apretaron antes del descanso en busca de un gol que no llegó. Pisaron el área pero sin remate.

Un momento de tensión entre Neftalí y el banquillo cadista. Un momento de tensión entre Neftalí y el banquillo cadista.

Un momento de tensión entre Neftalí y el banquillo cadista. / Julio González

Los amarillos salieron en la reanudación con la intención de atornillar en su terreno a un Sporting casi imperturbable. Por fin lograron horadar la defensa visitante en el minuto 52 con una jugada trenzada que dejó solo a Jairo delante de Mariño. El extremo tuvo tiempo de controlar la pelota y hasta de pensar en el desayuno del día siguiente. Con todo a su favor disparó con el alma y el cuero se estrelló contra el cancerbero.

El Cádiz apretó aún más, como si fuese el último partido de la temporada. Cervera cambió el dibujo y apostó por Jairo como delantero junto a Manu Vallejo y por Álex Fernández recostado en la banda izquierda.

Las fuerzas se equilibraron con el paso de los minutos pero fueron los de casa los que pusieron más ímpetu en pos de un gol que resistía. Un misil de Aketxe lo detuvo Mariño en una nueva intentona sin resultado. El Cádiz acumulaba méritos para la victoria. Tenía el partido controlado y sólo le faltaba la guinda.

Cervera gastó la bala explosiva de Salvi en la recta final, con el sanluqueño incrustado en punta. Tuvo el gol en sus botas con un tiro desde el corazón del área aunque la bola acabó una vez más entre los brazos de Mariño.

El duelo caminó hacia el cero a cero sin remedio gracias en buena medida a Cifuentes, que con una gran estirada impidió que el zurdazo de André Sousa se tradujese en el 0-1. Hubiese sido del todo injusto. Los asturianos asustaron hasta el final, pero sin consecuencias.

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