Triste final para una triste temporada en Carranza (1-2)
El Cádiz cierra el curso con una nueva derrota en casa ante el Almería B. Belencoso adelantó a los de Agné pero el entusiasmo visitante bastó para dar la vuelta al marcador tras el descanso
El Cádiz despidió la temporada con derrota, una más, ante el Almería B en un Carranza que abroncó y se mofó de los suyos. Belencoso adelantó a los locales en el primer periodo y el entusiasmo visitante bastó para voltear el resultado tras el descanso con tantos de Edgar y Michel. Culmina así, en la línea de lo visto durante toda la campaña, un año de pesadilla para el conjunto amarillo y toca pensar ya en un futuro, es de esperar, algo más favorable para los intereses cadistas.
Los aficionados cadistas, que tantas decepciones han sufrido esta temporada, acudieron al estadio gaditano dispuestos a hacerse oír. Una sonora pitada recibió al equipo y de ahí se pasó a la sorna, con cánticos y pancartas de mofa hacia jugadores y directiva. Pese a lo enrarecido del ambiente, los de Agné salieron bien plantados, dominando el balón y lanzando las contras. En una de ellas, en el 17, llegó el primer tanto del partido, que convirtió Belencoso casi a puerta vacía aprovechando un pase de la muerte de Juan Villar. La grada celebró el gol al grito de "¡campeones, campeones!", con más guasa que otra cosa.
El Almería B, con la posibilidad del play-off aún presente, apenas inquietó en este primer periodo. Un fallo de Aulestia, que casi deja escapar un balón colgado sin aparente peligro, y una contra llevada por Kim que no llegó a rematar Edgar fue lo más peligroso de los visitantes en los primeros 45 minutos. El bagaje ofensivo del Cádiz en este periodo, todo sea dicho, no fue mucho mayor.
Cambio de guión tras el descanso, con un Cádiz muy venido a menos y un Almería crecido por las informaciones que llegaban de Sevilla y La Línea. Mientras, el Fondo Sur seguía a lo suyo, luciendo pancartas del tipo 'El circo ha llegado a Cádiz, lleva toda la temporada'. En medio del cachondeo, el filial almeriense volteó el marcador a su favor con dos zarpazos, convirtiendo en enfado la guasa que se desprendía de la grada. Primero Edgar se apuntó un golazo con un espectacular disparo desde la frontal, un poco escorado a la izquierda, que entró por la misma escuadra de la meta de Aulestia. Después, en el 64, Míchel Zabaco cabeceó un saque de esquina para colocar a los suyos, momentáneamente, en puestos de fase de ascenso.
El segundo tanto de los almerienses desquició el partido y las llegadas se sucedieron a ambas porterías, aunque sin excesiva claridad. Poco a poco el ritmo fue decayendo, con los visitantes desolados por los cambios en los marcadores de la jornada, y finalmente cayó en un ritmo casi de amistoso, con un Cádiz poco ladrador y nada mordedor. Así, cayendo en los males que ha acusado durante toda la campaña -incapacidad para manejar una situación favorable, nulo poder de reacción, ciertos momentos de apatía- el Cádiz se despidió de la temporada y de una afición que gritó alto y claro que necesitará ver más, mucho más el próximo año, para volver a pisar el Carranza.
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