Cádiz CF | El análisis Periodo de dudas

  • El Cádiz no desprende buenas sensaciones desde que pelea por el ascenso

  • Emerge la incógnita de si el conjunto amarillo cree en sus posibilidades

Machís, dolorido tras una entrada de un jugador del Lugo. Machís, dolorido tras una entrada de un jugador del Lugo.

Machís, dolorido tras una entrada de un jugador del Lugo. / Julio González

El botón de la montaña rusa vuelve a estar activado. Una costumbre para lo bueno y para lo malo. Después de la meteórica ascensión al cielo que supuso la cadena de cuatro victorias consecutivas que propulsó al Cádiz CF hasta la sala vip, el equipo inicia ahora una cuesta abajo justo cuando ya guarda como un tesoro el visado de la permanencia con 48 puntos más los tres que le corresponden del duelo contra el Reus que no tendrá que disputar (51 asegurados).

El Cádiz CF cumplió con la obligación de la salvación con suficiente antelación como para soñar y hacer soñar con algo más, pero la realidad destapa una larga senda escarpada que refleja la enorme dificultad que entraña la tentativa del ascenso. La pregunta es inevitable: ¿Está capacitado el equipo para afrontar el desafío mayúsculo? Las dudas están encima de la mesa pero el crédito se lo ha ganado con su actual ubicación en la tabla. Hay margen para una reacción que debe ser inmediata pese a los evidentes brotes de irregularidad que vuelven a aparecer en el periodo de la temporada en el que los errores se pagan caros.

De ocho jornadas sin vencer a siete triunfos seguidos para encadenar cinco partidos sin victoria hasta que llegó ese póquer exitoso antes del frenazo sufrido en las últimas dos semanas. Los vaivenes de los amarillos no admiten discusión. Están avalados por los números, que no engañan. La clave radica en si el equipo es capaz de detener la secuencia negativa en la que se adentra para poder sostenerse en los puestos de la parte alta.

El caso del Cádiz CF es como el del alumno que, una vez que ha realizado los deberes exigidos, no termina de afanarse en acometer la tarea voluntaria para aspirar a la mejor nota posible. Se conforma con lo mínimo o no da para más después de tanto esfuerzo.

Es pronto para saber si el conjunto amarillo se desenchufa de la batalla por el play-off, como hace una temporada, o se atasca en un pequeño bache del que puede salir antes de que sea demasiado tarde. El temor está ahí condimentado con una razón de peso, la de la historia reciente, que recoge que el equipo amarillo las pasa canutas en la recta final desde que alcanza la cifra redonda del medio centenar de puntos.

La cuestión es el que conjunto de Álvaro Cervera destila sensaciones poco alentadoras cuando llega la hora de dar un paso al frente con la firmeza que se espera de un presunto candidato. Ha perdido cinco de los últimos seis puntos frente a adversarios que habitan en la parte baja de la clasificación, con un potencial bastante menor sobre el papel.

Cayó en el terreno del Elche pese a jugar con un hombre más durante 50 minutos y sólo pudo empatar en casa ante el Lugo en un partido para olvidar. Falló en la primera de las tres citas consecutivas que encara en el estadio Carranza. Si no hace su trabajo en su campo en este tramo de la Liga en su feudo, el sufrimiento será aún mayor en la carrera hacia la fase de ascenso.

No hay enemigo pequeño, pero si el Cádiz CF no supera a los que viven en la zona trasera, ¿qué sucederá cuando en jornadas venideras tenga enfrente a Las Palmas, Málaga, Deportivo de La Coruña, Osasuna y Granada?

Los gaditanos desperdiciaron una oportunidad pero se mantienen vivos en la pelea. La lección del choque contra un cuadro gallego que fue superior es que Cervera no volverá a apostar de inicio por un once de máxima calidad salvo extrema necesidad. “Cuando pienso que a lo mejor podemos dar cierta libertad nos llevamos el bofetón”, expresó el técnico después del encuentro.

“En la primera parte nos han hecho cosas que no nos ha hecho en los tres años que llevo aquí”, expuso Cervera. Se refería sobre todo a los problemas que tuvo el equipo a la hora de robar el balón. Sin embargo, el gol del Lugo llegó en la segunda mitad –había tenido más ocasiones enla primera parte–, con los tres cambios agotados y con un equipo más del estilo Cervera sobre el tapete, con un medio defensivo sobre el césped –Edu Ramos–.

Cierto es que los amarillos robaron algo más el balón y hallaron espacios en, favorecidos por el desgaste físico –con el paso el tiempo es más complicado mantener la posición en ataque y en defensa- y por la valentía de un Lugo que no se arrugó y buscó sin miedo hasta el final el área contraria. No hay que olvidar que el Cádiz ha dejado escapar muchos partidos con su habitual estilo de defensa a ultranza, intento de robo de balón y búsqueda de espacios con velocidad.

La pérdida de dos puntos no obedeció únicamente a la apuesta fallida del entrenador. Los jugadores que saltaron al césped no dieron la talla cuando tenían que estar a la altura en un momento importante del curso, como tampoco la dieron una semana antes en el Martínez Valero.

La pregunta del millón es si el cuerpo técnico y los jugadores creen en sus posibilidades. ¿El equipo cree de verdad en que puede pujar por el ascenso? En cuanto se empieza a hablar de la opción de subir a Primera se esfuman los buenos resultados como por arte de magia. ¿Está preparado el equipo para soportar la presión que va aparejada al objetivo más ambicioso? La primera impresión es que no, aunque todavía está a tiempo de demostrar lo contrario. Hay 12 jornadas por delante.

De momento, el Cádiz CF dibuja el peor recorrido en su tercera campaña desde el retorno a la categoría de plata. En la 30ª jornada de la temporada 2016/17 acreditaba 50 puntos, dos más que los 48 que atesora en la actualidad, y ocupaba en una privilegiada tercera posición. Estaba alejado del descenso directo (ocho puntos por debajo) pero disponía de una cómoda renta de siete puntos sobre el séptimo.

En el ejercicio 2017/18 presentaba una cuenta de 51 puntos después de 30 partidos, también en el tercer puesto. Estaba a sólo tres puntos del ascenso directo y mantenía y una ventaja de cinco sobre el séptimo. Lo tenía todo a favor para al menos aguantar entre los seis primeros pero se acabó hundiendo en una recta definitiva infumable.

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