Cádiz - Lugo | La crónica Manu Vallejo evita el desastre

  • Una genialidad del chiclanero sostiene a un equipo gris que sólo suma un punto en casa

Manu Vallejo, con el balón entre dos jugadores de Lugo. Manu Vallejo, con el balón entre dos jugadores de Lugo.

Manu Vallejo, con el balón entre dos jugadores de Lugo. / Julio González

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Una genialidad de Manu Vallejo evitó la derrota del Cádiz CF frente al Lugo en el primero de los tres partidos seguidos en casa en el que los amarillos dejaron escapar dos puntos arrastrados por una deficiente actuación.

Como en los dos años anteriores, se repitió el 1-1 frente a un conjunto gallego superior en términos generales ante un Cádiz que se colapsa cuando llega la hora de pelear por el ascenso. El punto es a lo máximo a lo que pudo aspirar en un partido gris, con escasos argumentos y sensaciones nada buenas.

Álvaro Cervera agitó el once con el mayor despliegue ofensivo que se le recuerda, con Álex Fernández, Ager Aketxe y Salvi como novedades además del estreno oficial de Pacha Espino. La apuesta atacante se tradujo en una oleada en los albores en torno al área visitante, como si los locales quisieran resolver por la vía rápida.

No concedieron los de casa ni un minuto de tanteo. En la primera llegada peligrosa de Salvi por la banda derecha, poco después el pitido inicial, el 1-0 no subió al marcador de milagro tras un disparo bien dirigido de Manu Vallejo que sacó José Carlos antes de que el balón cruzara la raya de la portería. En el rechace, Alex soltó un misil desde el balcón del área que si no vio pyerta fue porque el cuero tocó en un zaguero.

El empuje de los anfitriones se tornó desordenado y los buenos presagios del comienzo se volvieron lanzas. Los gallegos se fueron asentando y con el tiempo se sintieron más cómodos que los andaluces hasta el extremo de tener muy cerca el 0-1 en más de una ocasión. La más clara, en el 18, con una internada y disparo de Tete Morente que repelió Alberto Cifuentes y el posterior tiro de Juan Muñiz que despejó la defensa.

El Lugo fue a más y el Cádiz a menos. Se jugaba a lo que querían los de Alberto Monteagudo, muy ordenados con dos líneas en su parcela y rápidos con salidas a la contra por los dos costados que causaron más de un dolor de cabeza a los de Cervera. Rober Correa y Espino las pasaron canutas mientras los amarillos desaparecieron en ataque, atrapados en un atasco de proporciones gigantescas.

Las ocasiones brillaron por su ausencia en la primera parte pero si alguno tuvo alguna opción de gol fue el cuadro rojiblanco. En el 40, el esférico se perdió muy cerca de un poste tras un zurdazo del ex cadista Luis Ruiz en una nueva demostración del paso al frente de los lucenses.

El descanso irrumpió en pleno ofuscamiento de los locales. El bloqueo era de tal calibre que cada uno se dedicó a hacer la guerra por su cuenta sin el más mínimo daño en el área contraria, en la que sólo apareció el Cádiz con servicios inocentes, sin delantero centro y con un rival seguro en los balones aéreos.

Los de casa tenían por delante los 45 minutos definitivos para quedarse con el botín, pero para ello necesitaba que despertasen sus hombres importantes que en el primer acto dieron pocas señales de vida.

Cervera buscó una solución con Jairo en lugar de un desaparecido Aketxe en la reanudación. El vasco no había tenido influencia en el juego como segundo punta y fue Machís el que se ubicó arriba para dejar el carril izquierdo al canario.

El movimiento no sólo no provocó una mejoría sino todo lo contrario. Fue el Lugo que el buscó puerta con insistencia y realizó dos lanzamientos en el arranque de la segunda mitad mientras los locales quizás se preguntaban a qué diablos estaban jugando.

Una acción trenzada entre Jairo y Manu Vallejo en el minuto 57, abortada por la zaga cuando el chiclanero estaba en boca de gol, estímuló a una afición que poco antes había pitado a los suyos. Parecía el momento de la reacción pero no pasó de un hecho puntual poco antes de que Cervera agotase los cambios con media hora por delante.

El técnico apostó por un medio defensivo, Edu Ramos, y quitó a un creativo, Álex Fernández, y dio entrada a Lekic en lugar de un apagado Salvi. Machís regresó a la izquierda y Jairo pasó a la derecha.

El serbio desperdició una ocasión de oro en su primer contacto con el balón nada más ingresar en el campo. Entró solo dentro del área algo escorado y en lugar de servir atrás a Machís se empeñó en tirar y se topó con un defensa.

Del posible 1-0 se pasó al 0-1 en un abrir y cerrar de ojos. En el 64, el Lugo esta vez no avisó y golpeó con un gol en una acción en la que pilló desprevenida a la defensa. Juan Muñiz centró al segundo palo y Manu Barreiro, más solo que la una, introdujo el cuero en la portería con un potente zurdazo raso que se coló junto a un poste.

El tanto castigó la inoperencia de un Cádiz muerto, tirado en la lona, que resucitó de forma inesperada con un golazo de Manu Vallejo. El chiclanero se inventó el 1-1 de la nada. Controló el balón en una esquina dentro del área sin espacios, pero se sacó de la chistera un caño sobre un rival y sin ningún ángulo disparó y metió la pelota por la única rendija que quedaba libre en el primer palo. El cancerbero no es explicaba por dónde había entrado el cuero.

El milagroso tanto del empate dio vida a un Cádiz que se vino arriba y en los minutos finales trató de completar la tarea que no había hecho antes. El partido se rompió fruto del desgaste y los dos equipos llegaron con cierto peligro pero sin llegar a acertar.

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