"Jugar en Carranza no puede ser una pesadilla"

Raúl López cree en la afición pese a reconocer que el Cádiz está dando "una de cal y dos de arena" · "Siempre ha estado ahí en los malos momentos", recuerda el jerezano

Raúl López, en pleno escorzo en la visita del Almería B.
Raúl López, en pleno escorzo en la visita del Almería B.
Jose M. Vilches / Cádiz

31 de marzo 2011 - 05:02

La intranquilidad suele salpicar por dentro a todo ser humano que se dispone a preparar un viaje. Y los jugadores del Cádiz, que disfrutan haciendo la maleta y no tardan en conciliar el sueño la noche previa, son la excepción que confirma la regla. El motivo es transparente: cosas de la vida, todo lo que sea no jugar en el Ramón de Carranza es sinónimo de sosiego en el seno del conjunto amarillo.

Este fin de semana toca de nuevo pensar mirando a través de la ventana de un autobús. Y hasta Lorca da tiempo a buscar soluciones a más de uno de los problemas que afectan al devenir de la competición liguera. Raúl López, antes de acomodarse en un sillón incómodo, afrontaba en la sala de prensa de El Rosal la actualidad cadista. El capitán no pierde la esperanza de regresar a Segunda División A. Y no quiere ni pensar en quedarse fuera de la fase de ascenso. Confía en el potencial de la plantilla y reconoce que el margen de error está siendo estrangulado. Pero, por encima de todo, hacía público un temor que le inquieta: "Jugar en Carranza no puede ser una pesadilla".

Al jerezano más cadista le corre sangre amarilla por las venas. Y cuando habla de afición, después de haber estado en el cielo y en el infierno, se le queda chico el purgatorio. "Siempre ha estado ahí en los malos momentos", recordaba enlazando el pasado con el presente. "Esta temporada estamos dando una de cal y dos arena. Y esa es la razón por la que la gente no termina de confiar en el equipo. Pero hay que pedirles un último esfuerzo porque jugar en Carranza debe ser todo lo contrario a una pesadilla; debe ser un fortín para que salgamos a jugar y a disfrutar", explicaba.

"Puede ser que juguemos más tranquilos fuera de casa, estamos más cómodos y se libera presión, pero en Écija íbamos ganando claramente y nos acabaron remontando", señalaba tratando de tirar por la borda cualquier teoría sin práctica. "Lo cierto es que nos restan siete finales por jugar y que este domingo nos medimos a un rival que ya nos ganó en la primera vuelta y que, como nosotros, está necesitado para sellar cuanto antes su objetivo: la permanencia", relataba el jerezano antes de dejar algo claro: "Tenemos que cerrar ya la fase de ascenso y no nos vale el empate".

"El fútbol de toque para el Barcelona, en Segunda División B hay que ponerse el mono de trabajo", concluyó Raúl López con el cuchillo entre los dientes.

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