Cádiz

"Hay tiempo más que suficiente para organizar la exposición"

  • Los comisarios de la muestra destacan que se adaptaron a los espacios disponibles

"Más que sorprendido, estoy cabreado". Ese era el estado de ánimo de Alberto Ramos tras conocer ayer, a través de este diario, que la exposición en la que venía trabajando desde 2008 para el Consorcio del Bicentenario no se iba a realizar. Juan José Gelos, comisario como él de la muestra, se reconocía más comedido y prefería pasar página.

Pero más allá de las formas, ambos sí mostraban su malestar e indignación ante las excusas dadas desde la Oficina para justificar esta caída de la programación. En este sentido, Ramos también era el más elocuente al afirmar que "quien diese estas excusas o es un incompetente o falta a la verdad".

Por lo pronto, los dos comisarios constatan, con papeles sobre la mesa, que la documentación sobre la exposición estaba en manos del Consorcio desde hace "muchos meses" hasta el punto que ya en noviembre de 2010 se remitió a esta oficina una primera petición para cerrar acuerdos de cesión de piezas de determinados museos, "petición que nadie cursó". A la vez, en noviembre del año pasado se entregó un plan de formación y aprovechamiento turístico del que nada más se supo. Junto a ello se especifica que en septiembre de 2009 se aportó a la Sociedad Española de Conmemoraciones un primer proyecto sobre la muestra que se hizo definitivo en enero de 2010.

En cuanto a la magnitud de la exposición, sí se reconoce que se incluyeron en un primer momento 300 piezas procedentes de numerosos museos europeos y americanos, cifra que se redujo a 200 en una fase posterior, a la vez que la muestra (que originariamente se había previsto para abrirla en 2011 en Diputación) se adaptó a los dos edificios que iban a estar disponibles: el Museo de Cádiz y la Casa Pinillos, limitándose la Diputación a la exposición de piezas que no necesitasen un control especial y a la ubicación en unos de sus patios de una zona dedicada especialmente a los más pequeños.

Con todo ello, tanto Ramos como Gelos tienen claro que era factible la organización de la exposición tal y como ellos la habían diseñado pues había tiempo material para conseguir los elementos solicitados y equipamientos adaptados para ello. "Lo que pasa es que si se retrasan en pedir las piezas, como pasó como el cuadro de Salvador Martínez (expuesto en un museo norteamericano) después no se pueden buscar justificaciones falsas", advierte Alberto Ramos que recuerda que en el Museo se han celebrado numerosas exposiciones de calado sin problema alguno.

Los dos comisarios destacan el gran trabajo que en estos años han realizado los colaboradores de su equipo. Se han llegado a confeccionar más de 1.500 fichas con otras tantas piezas procedentes de museos españoles y de otros como el Metropolitan de Nueva York, los Inválidos de París...

"Pues claro que hemos sido ambiciosos, porque es una ocasión única para Cádiz. Era mostrar la imagen de España como país de libertades, valorando como nuestros antiguos enemigos son los aliados de hoy y que tanto la constitución de 1812 como la de 1978 han sido las únicas redactados con el consenso de todos", constatan los dos comisarios.

Más allá del profundo malestar por el trabajo desaprovechado y de las justificaciones dadas por la administración para suspender la muestra, Alberto Ramos lamenta especialmente que no vaya a ver la luz, inicialmente, uno de los logros de este equipo: la localización exacta de todas las residencias en Cádiz de los diputados doceañistas, lo que supone encontrar en la capital hasta 300 edificios relacionados con el Doce.

Y por último, dejan claro que ellos no han cobrado ni un céntimo de este proyecto, decisión que tomaron tras la polémica por el contrato de Arturo Pérez-Reverte para el Ayuntamiento. Todo lo contrario, constatan que el trabajo de estos años les ha costado dinero de su bolsillo.

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