Cádiz

3.500 puestos de trabajo y el triple de contenedores

  • El proyecto contempla un calado de hasta 16 metros que permitiría la entrada a buques gigantescos

El proyecto óptimo es aquel que encuentra el perfecto equilibrio entre el impacto ambiental y el socioeconómico.

La Bahía de Cádiz está delante de uno de esos planes que si no tuviera detrás a quien tiene podría parecer parte de una ensoñación propagandística en busca de votos. Pero ya podría estar más que licitada la obra si no hubiera sido porque desde Ecologistas en Acción, comprensible, y desde Izquierda Unida, menos comprensible, provocaron al Gobierno para que obligara a presentarse una evaluación. Muchos piensan que este estudio era innecesario dado el estudio presentado por la Autoridad Portuaria y elaborado por la Universidad de Granada y por la cercanía del publicado por Fomento ante la magna obra del puente de La Pepa. El entorno del viaducto y el de la terminal coinciden básicamente, por lo que se podrían haber ahorrado el coste del estudio y el año de retraso que va a significar la avanzadilla de IU y de Ecologistas en Acción.

Así las cosas, Cádiz tendrá que esperar algo más para que su Bahía pueda disfrutar de los 3.500 empleos que generará la puesta en funcionamiento de la terminal y de los beneficios socioeconómicos que significará triplicar el volumen de contenedores que pasaría de los 100.000 teus a los 450.000.

El nuevo espacio portuario permitirá al muelle acceder a un mercado de buques portacontenedores hasta ahora vetado por razones de calado y espacio de almacenaje. La terminal, aún sin nombre, contará con 38 hectáreas para el almacenaje y con un calado en su línea de atraque de 16 metros, profundidad que aumentaría hasta en 4 metros en momentos de mareas altas. Con estos datos, todo hace pensar que la Bahía de Cádiz se abrirá a un mercado de gigantescos buques transoceánicos que necesitan un calado entre los 15 y los 18 metros.

Lo peor, los inevitables plazos. La obra, cuyo coste asciende a 104.700.000 euros, se acometerá en dos fases. El proyecto justifica este faseado por "su adaptación a los incrementos de tráfico en el tiempo (si se hiciera de una vez la gran superficie de explanada que se generaría estaría desaprovechada) haciendo, así mismo, viable la inversión desde el punto de vista económico y financiero. De esta forma, la fase 2 se puede adaptar a las necesidades reales del concesionario una vez se esté explotando la terminal".

En cuanto a plazos, la primera actuación supondría 36 meses de trabajos, por lo que, impensable antes de finales de 2013. Para el inicio del remate de la terminal no hay aún fecha pero el proyecto contempla que en unos desesperantes 11 años pueda estar lista del todo. Así que no antes de 2020.

En cuanto al empleo que generará la nueva terminal ganada casi en su totalidad al mar, el presidente de la Autoridad Portuaria, Rafael Barra, recuerda que ajustando a la baja la tasa de generación de empleo, es decir, 1 empleado por cada 100 teus, se crearían unos 3.500 empleos. Con ello se pasaría de los 17.500 empleados dependientes de la APBC en la actualidad, a los 21.000 empleados una vez entre en funcionamiento la nueva terminal. Todo un motor de empleo y desarrollo que no podrá arrancar hasta que dejen de ponerle puertas al campo... o al mar.

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