El Paseante

Y de pronto Cádiz descubre su plaza de España

Una imagen del evento organizado por el Teatro Real de Madrid en la plaza de España.

Una imagen del evento organizado por el Teatro Real de Madrid en la plaza de España. / Jesús Marín

NO es por nada, pero desde esta misma sección hemos ido reclamando mes tras mes, desde que terminaron las obras de reforma, la necesidad de poner en marcha un ambicioso programa de actividades de todo tipo para dar vida a la renovada plaza de España en Cádiz.

Ha pasado más de un año desde que los trabajos de peatonalización terminaron, y ahora se descubre la potencia que puede y debe tener la plaza de España de Cádiz como recinto abierto para eventos culturales, festivos y de ocio en la ciudad.

La organización, el pasado lunes, de un espectáculo organizado por el Teatro Real de Madrid, se convirtió en el debut cultural de la nueva plaza gaditana. Una apuesta arriesgada porque ya hace décadas que Cádiz dejó de tener un papel relevante en la ópera (en 2025 se cumplirá el centenario de la transmisión en directo por la entonces recién nacida EAJ-3 Radio Cádiz de la Bohème desde el Gran Teatro). Y encima el evento de La Carroza del Real se celebró en la tarde de un lunes laborable. A pesar de todo fue un éxito. De público, de crítica hacia lo visto y escuchado, y de crítica hacía el lugar elegido, a los pies del Monumento a las Cortes.

Hemos lanzado en numerosas ocasiones el mensaje de que a la ciudad hay que darle uso. Hay cosas de ella que valoran de forma unánime nuestros visitantes: las calles y plazas de la ciudad (aunque en algunas se instalen bancos del siglo XXI). Valoran la buena temperatura y valoran sus edificios bien cuidados.

Además, un elevado porcentaje de gaditanos son muy de calle. Basta que salga el sol y ya estamos dando vueltas por los paseos marítimos o de tapas en nuestras plazas. A falta de grandes monumentos, es un bien común que tenemos que debemos aprovecharlo mejor de lo que ahora lo hacemos.

San Juan de Dios, Catedral y San Antonio son recintos, los más abiertos por su configuración urbanística, a los que se les da un uso más allá de meras zonas de paso o de estancia en sus terrazas. Pero demasiadas veces acaban siendo meros contenedores de eventos dispersos en el tiempo, que impiden darles una vida más activa en beneficio de la propia ciudad.

Y con este panorama nos topamos con el nuevo espacio peatonal creado tras la reforma de la plaza de España, tras eliminarse los aparcamientos y el paso de vehículos que colaboraban en su degradación.

Una plaza con dos grandes zonas abiertas y con capacidad para organizar en ellas eventos de todo tipo: el frente del monumento y la cara que da a la Casa de los Cinco Torres.

Descubierto el valor de la plaza, para los que aún eran escépticos sobre la importancia de la obra realizada, el Ayuntamiento debería de plantear un calendario ambicioso de todo lo que se puede celebrar en el recinto, de su mano, de otras administraciones o de iniciativas privadas.

Ojo con lo que se programa

Todo, por favor, cuidando al máximo la calidad y la originalidad de lo que se vaya a ofrecer. No solo por el propio entorno, si no porque la ciudad necesita cada vez más eventos cuya celebración pueda competir con otras grandes capitales y supongan, a la vez, un polo de atracción de visitantes, más allá del público de la propia ciudad.

Una programación que debe de tener en cuenta todas las edades, todas las fechas del año y los horarios más adecuados para la mejor convivencia con los vecinos de la zona.

Todo ello, también, cuidando el recinto. En un rápido recorrido por la plaza de España en la noche del Teatro Real, contamos hasta una docena de faroles apagados (y no por la cercanía del evento), además de numerosas pintadas en los bancos.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios