Cádiz

El nuevo paseo no termina de andar

  • Los hosteleros de la zona afirman que han visto reducidas sus terrazas y tienen problemas logísticos pero, en cambio, algunos reconocen ver aumentados sus beneficios

Un coche, una bicicleta y una terraza de un bar confluyen en el nuevo Paseo Marítimo peatonalizado. Un coche, una bicicleta y una terraza de un bar confluyen en el nuevo Paseo Marítimo peatonalizado.

Un coche, una bicicleta y una terraza de un bar confluyen en el nuevo Paseo Marítimo peatonalizado. / Jesús Marín

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La nueva peatonalización del Paseo Marítimo está dando mucho que hablar, tanto por parte de viandantes como de hosteleros de la zona. Innegociable resulta decir que el paseo ha ganado en vistosidad y amplitud para los peatones, pero tal vez es verdad que este cambio no está cumpliendo por ahora con todas las expectativas que prometía.

Los negocios hosteleros de la vía dan su punto de vista de la situación. Señalando algunos que la medida es positiva, mientras que, otros, dan su brazo a torcer rechazando la actuación de peatonalización. Problemas de repartos de mercancías, de recogida de basuras o la simple semipeatonalización son algunos de los inconvenientes a los que hacen alusión.

Comenzando un análisis hostelero por los negocios que se encuentran más cercanos a la glorieta Ingeniero la Cierva, podemos observar como en su mayoría son bares en los que el groso del negocio está basado en la venta de bebidas. Esto influye en que, “siendo sitios baratos, la gente que va allí buscando tomarse una caña y tapa, sin dejarse unas grandes cantidades de dinero”. Normalmente son bares que en la temporada estival están abarrotados de gente y cuesta trabajo encontrar mesas vacías. Aunque también debemos tener en cuenta que antes de que se peatonalizase el paseo ya se encontraban en una situación similar.

Siguiendo el recorrido hacía Cortadura comenzamos a ver más restaurantes que bares, que solo suelen llenarse durante las horas puntas de comer o cenar, pero que sobre todo se alejan de lo económico que resultaban los anteriores.

Algunos de estos negocios no achacan muchos puntos positivos a este cambio en la vía, sino que más bien lo ven como algo negativo. Son varios los locales que han perdido las antiguas terrazas que tenían en la zona de aparcamiento del paseo para pasar a solo tener algunas mesas en la puerta del negocio, con lo que no se arriman dentro del carril bici. La responsable de uno de los restaurantes comenta: “Nos hemos visto afectados hasta el punto de despedir a tres empleados, ya que la cercanía del carril bici a la puerta del restaurante nos ha quitado terraza y, por consiguiente, mesas”.

Otros echan gran culpa a la semipeatonalización, la cual provoca un gran descontrol entre el tránsito de bicicletas, coches, peatones y los propios camareros que ven como “nada más salir del negocio nos encontramos con vehículos que nos dificultan la tarea de recoger las mesas de fuera”. Comenta un empleado de un negocio que “los coches siguen pasando a su libre albedrío, dado que hay garajes y es imposible impedir su circulación”.

También se deja entre ver como hay que buscar una solución al abastecimiento y recogida de basuras de los locales. Empresarios de varios negocios han comentado a este medio que “los camiones que abastecen de mercancía solo circulan hasta las calles perpendiculares al paseo y, por tanto, debemos realizar un gran esfuerzo en llevar el género hasta el interior del restaurante”. Aquí debemos incluir también problemas de recogida de basuras, la cual solo sucede en un horario en el cual los negocios se encuentran en pleno apogeo de clientela y ven complicado realizar esta tarea de sacar fuera los residuos.

Finalizando el recorrido, cerca de llegar a Cortadura, algunos negocios comentan que “estamos olvidados de la mano de dios, habiendo veces que ni siquiera gozamos de un alumbrado óptimo, lo que aleja la clientela hacía zonas más vistosas”.

Habrá que esperar al invierno para ver si la bonanza continúa o es solo un espejismo

No todo en la peatonalización del paseo ha sido negativo. Algunos bares afirman “haber aumentado sus ventas en un 40%”, pero dejando atrás estos datos y los de otros de restaurantes que dicen no haber notado cambio alguno, deberemos esperar al invierno para comprobar si realmente la peatonalización ha sido positiva para la hostelería a lo largo de un curso completo.

Desde el Ayuntamiento ya se cuenta con algunas mejoras o cambios en el proyecto, como la inclusión de un mejor alumbrado durante el otoño, “pero ahora nos toca esperar para ver si realmente se cumplen o no y, si se hacen dentro de los plazos establecidos” para finalmente cumplir las expectativas puestas en ellos.

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