Cádiz

La hostelería toca el cielo de Cádiz

  • Las últimas apuestas de los hoteles Alquimia y Las Cortes de habilitar terrazas en sus azoteas abre la posibilidad a esta modalidad asentada en otras ciudades

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Uno de los atractivos turísticos de la ciudad está en las espectaculares vistas que ofrece prácticamente cualquier punto elevado y en el remate urbanístico que ofrecen no pocos edificios, especialmente de su casco histórico. En los últimos tiempos han ido dándose cuenta de este factor positivo sitios puntuales como la empresa que gestiona la Cámara Oscura de la Torre Tavira o, más recientemente, el Cabildo Catedral con la puesta en valor y la visita a una de las torres (después de que años antes otro empresario gaditano explotara las visitas a la torre contraria, la de Poniente). Pero no ha sido hasta ahora cuando la hostelería ha mirado hacia arriba y ha empezado a ver el uso que pueden tener las terrazas y azoteas de la ciudad.

Por ahora, esta posibilidad de disfrutar de las vistas de la ciudad de esta manera se limitan a hoteles del casco histórico, si bien tienen abierta la estancia en las azoteas al público en general y no sólo a sus clientes. Y además, salvo el caso del hotel La Catedral, el uso de estas azoteas está limitado a la degustación de bebidas, sin posibilidad de disfrutar de un almuerzo o una cena.

Hotel La Catedral

Efectivamente, la empresa pionera en esta hostelería de altura en Cádiz fue el hotel de la Catedral, que desde que empezó a gestionar el proyecto en el edificio hace más de una década contempló la construcción de una terraza mirador, con piscina además, rematando la finca situada justo enfrente del principal templo de la diócesis. Estas vistas desde la azotea son precisamente a día de hoy carta de presentación del hotel en su plataforma web.

Además de ser la experiencia pionera, la del hotel de la Catedral es la terraza de hostelería en altura que más servicios dan a sus clientes, que pueden degustar allí cualquier comida del día y que incluso pueden celebrar todo tipo de eventos reservando el espacio con antelación.

Hotel Alquimia

Hace unos meses, otro establecimiento hotelero de la ciudad –Alquimia, en la antigua residencia Alvernia de la calle Santiago Terry– decidió habilitar la azotea como espacio dedicado a la hostelería. Todo surgió a raíz de la idea de forrar la azotea con madera reciclada “que nos proporcionó una empresa que trabaja para Airbus”, según explica el propietario del negocio, José Piñeiro. Cuando terminó la renovación estética, pensaron en este uso hostelero, para el que tenían autorización “sin inconvenientes”. “Lo abrimos para ver qué tal funcionaba, y ha tenido una acogida espectacular”, reconoce Piñeiro, que insiste en que hasta el momento esta terraza “va fenomenal”.

Tanto es así, que en Alquimia ya están estudiando ampliar el servicio de la terraza y ofrecer también desayunos (abiertos al público en general) “porque la sala donde ahora ofrecemos desayunos la vamos a habilitar como sala de exposiciones para acoger muestras mensuales y darle un giro más cultural al hotel”, avanza.

La terraza del Alquimia tiene más de 200 metros cuadrados de superficie y un aforo para cien personas, “pero nosotros lo hemos limitado a ochenta”. Y además cuenta con un pequeño escenario donde periódicamente se ofrecen conciertos, “siempre entre las nueve y las diez y media de la noche, para no molestar”. A las doce de la noche cierran esta terraza, en esa línea de no molestar a los clientes y tampoco a los vecinos del entorno de esta histórica finca de la calle Santiago Terry.

Después de estos meses de experiencia –Alquimia abrió su terraza en mayo de este año– José Piñeiro lo tiene claro: “Habría que promover este tipo de cultura aérea”, sorprendido de que este tipo de terrazas y establecimientos de hostelería ubicados en la zona alta de los edificios “esté funcionando en muchas ciudades pero aquí haya muy pocos sitios que cuenten con una”.

Hotel Las Cortes

Efectivamente, las terrazas en altura están gozando desde hace tiempo en otras ciudades de España y de Europa de un tirón tremendo, ya que ofrece a los clientes disfrutar de las comidas y bebidas con unas vistas por lo general espectaculares.

Y esto fue, precisamente, lo que llevó al hotel Las Cortes a habilitar también una terraza en su azotea. La propietaria de este negocio, Josefa Díaz, recuerda que fue el alcalde de la ciudad quien le dio el impulso definitivo a la idea. “Siempre había pensado en darle más uso a la azotea, que hemos tenido siempre abierta a los clientes; pero cuando celebramos el quince aniversario del hotel, el alcalde vino al acto y me dijo que había que fomentar la azotea. Y desde ese momento me puse a trabajar”, explica Josefa Díaz, que está muy contenta con el arranque que ha tenido este espacio que remata el céntrico hotel de la calle San Francisco.

“De momento estamos viendo la demanda que hay entre los clientes y la gente que viene, para ir adaptándonos a lo que ellos quieran, como hemos hecho siempre en el hotel”, traslada la propietaria. Por el momento, el horario que se ha habilitado para el público es de siete y media de la tarde a doce y media de la noche, pudiendo disfrutar de cafés, refrescos, cervezas, copas “o zumos naturales, que estamos haciendo ahora”.

El gran atractivo de la terraza del hotel Catedral es la impresionante vista del templo situado enfrente. En el Alquimia, posiblemente la fuerza de su terraza esté en el cercano Atlántico. Y en Las Cortes, Josefa Díaz destaca, por encima de todo, “las 34 torres que se contabilizan desde este punto” y para las que incluso está planteando hacer un proyecto que las identifique y ponga en valor “para que el cliente conozca la historia de la ciudad a través de la azotea del hotel”.

Estos tres hoteles son a día de hoy los primeros ejemplos de esa hostelería que mira al cielo de Cádiz para brindar con estrellas, catedrales y torres miradores.

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