El hospital Puerta del Mar de Cádiz celebra una década del tratamiento avanzado del ictus
El centro gaditano acogió un acto para recordar el aniversario de la implantación del sistema
Un proyecto farmacéutico velará por la mucha vida que hay después de un ictus
El Hospital Universitario Puerta del Mar de Cádiz celebra este año una década contando con el tratamiento avanzado del ictus, un hito que marcó un antes y un después en la atención a la enfermedad cerebrovascular en la provincia. La puesta en marcha de guardias de Neurología con presencia física las 24 horas del día, los siete días de la semana, junto con la disponibilidad continuada de Radiología Intervencionista localizada, consolidó un modelo asistencial que hoy es referencia para más de un millón de habitantes, incluyendo la provincia de Cádiz y la ciudad autónoma de Ceuta.
Con este motivo, el centro acogió ayer un acto de reconocimiento expreso al compromiso de todos los profesionales implicados: neurólogos, radiólogos intervencionistas, anestesiólogos, intensivistas, médicos de urgencias, internistas, pediatras y especialistas en rehabilitación. De manera especial, el agradecimiento se dirige al personal de Enfermería de la Unidad de Ictus y de Neurología, así como al de las distintas unidades colaboradoras, al personal auxiliar y a los celadores, “cuya labor es indispensable en la movilización y atención diaria de los pacientes;” y al personal administrativo, “que facilita la coordinación y gestión de un proceso asistencial complejo y urgente”, explicó Raúl Espinosa, neurólogo del Puerta del Mar y presidente de la Sociedad Andaluza de Neurología (SAN), con presencia en la jornada de ayer.
Asimismo, Espinosa aseveró que este aniversario “constituye también un reconocimiento a los pacientes y a sus familias, que afrontan el ictus con fortaleza y confianza en el sistema sanitario”. A su juicio, “su experiencia y su recuperación dan sentido a una década de esfuerzo colectivo orientado a ofrecer una atención rápida, especializada y de calidad, con el objetivo último de reducir la discapacidad y mejorar la vida de quienes sufren esta enfermedad”.
Durante esta década, la Unidad de Ictus ha experimentado un crecimiento sostenido tanto en actividad como en complejidad asistencial. En los últimos años, los ingresos han pasado de 434 en 2022 a 508 en 2024, manteniéndose una elevada actividad en 2025. La mayoría de los pacientes ingresados presenta infarto cerebral, seguido de hemorragias intracerebrales no traumáticas y otros procesos cerebrovasculares. Estos datos reflejan no solo el volumen asistencial, sino también la capacidad de la unidad para atender patología grave y tiempo-dependiente con criterios de alta especialización.
Especial relevancia ha adquirido el desarrollo de la trombectomía mecánica. Desde 2016 se han realizado 1.418 procedimientos endovasculares, pasando de 30 intervenciones el primer año a 233 en el último ejercicio, con cuatro años consecutivos superando los 200 procedimientos anuales. Más del 90% de estas intervenciones se realizan bajo anestesia general, lo que subraya el papel esencial del Servicio de Anestesiología.
Asimismo, el éxito del modelo asistencial no sería posible sin la estrecha coordinación con los dispositivos de emergencias extrahospitalarias. El 061 y los Dispositivos de Cuidados Críticos y Urgencias (DCCU) desempeñan un papel fundamental en los traslados primarios y secundarios entre centros, permitiendo que los pacientes candidatos a terapias de reperfusión lleguen en el menor tiempo posible. La cobertura 24/7 facilita la activación inmediata de los protocolos, evitando demoras innecesarias.
Asimismo, la UCI resulta clave en el manejo de complicaciones y en la atención de pacientes que requieren soporte avanzado. La coordinación intrahospitalaria es igualmente determinante. El Servicio de Urgencias actúa como puerta de entrada esencial y otras unidades, especialmente Medicina Interna, activan códigos ictus intrahospitalarios que garantizan una respuesta rápida también en pacientes ingresados por otros motivos. La implantación del código ictus pediátrico, en colaboración con Pediatría, amplía esta atención especializada a la población infantil.
Tras la fase aguda, el proceso asistencial continúa gracias al Servicio de Rehabilitación, responsable de la recuperación funcional, y a la disponibilidad de camas específicas para daño cerebral en el Hospital de San Carlos de San Fernando. Muchos pacientes son posteriormente derivados a otros centros gaditanos, donde la labor coordinada de los profesionales de neurología, cuidados intensivos y medicina interna garantiza la continuidad asistencial.
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