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Las hermanas de María Reparadora anuncian su marcha de la ciudad

La escasez de vocaciones obligará a las religiosas a dejar próximamente su casa de la calle Torre y la iglesia de Zaragoza

P-M.d. Cádiz

24 de julio 2013 - 01:00

La Iglesia gaditana experimentará una nueva pérdida religiosa en la capital. Tras la marcha de algunas órdenes en los últimos años, son ahora las hermanas de María Reparadora las que anuncian su marcha de Cádiz. La escasez de vocaciones de esta congregación religiosa y las pocas religiosas que actualmente residen en la ciudad obligará al cierre de la casa, según ha podido saber este periódico por fuentes de las propias religiosas y de la parroquia de San Antonio.

La marcha de las reparadoras no tiene aún fecha concreta, pero después del último capítulo general (celebrado el pasado mes de mayo) parece que será en los próximos meses cuando la congregación tome tal determinación. Tampoco se conoce cuál será el destino de las que residen en Cádiz (siendo las casas de Sevilla y de Córdoba las más cercanas geográficamente). Según la página web de las reparadoras, en Cádiz serían nueve religiosas (aunque fuentes consultadas por este medio establecen el número actual en seis), cifras muy alejadas de las de hace unos años.

Esta despedida dejará sin actividad la casa que las religiosas ocupan actualmente en la calle Torre. Y quizás tenga más repercusión aún la situación que la marcha de las religiosas generará con la capilla que las mismas tienen al culto en la calle Zaragoza. Un templo de pequeñas dimensiones sobre el que llegado el momento, las religiosas o el Obispado (si lo cedieran a éste) tendrían que tomar una decisión.

Sobre este último aspecto, la propiedad, gestión y mantenimiento del templo de la calle Zaragoza pudiera ser que pasara a manos diocesanas (como ocurrió, por ejemplo, con la iglesia de Santiago tras la marcha de los jesuitas o con la Merced al despedirse los mercedarios, que son las dos últimas órdenes que abandonaron la ciudad), aunque también habría que recordar el caso de la capilla que regentaban unas religiosas (las siervas de María) en la calle Santa María Soledad y que fue demolida para construir en su lugar una promoción de viviendas cuando estas monjas se marcharon a Sevilla.

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