La generosidad de Miguel Poveda enriquece el legado de Carlos Edmundo de Ory
El cantaor catalán entrega a la fundación del poeta gaditano documentos que pertenecían a la hispanista francesa Marie Laffranque
El artista encontró y compró las cartas y los manuscritos de Ory cuando buscaba en una librería de Toulouse material sobre Lorca y la Generación del 27
Miguel Poveda dona a la Fundación Ory cartas inéditas del poeta gaditano
En no pocas ocasiones hay en la vida hilos invisibles, y por ello algo mágicos, capaces de coser relaciones muchas veces impensables. Hilos que enlazan historias separadas en su origen pero que un día, gracias a un gesto espontáneo, se encuentran frente a frente y quedan unidas para siempre. Y así por ejemplo, con un hilo invisible y mágico, las figuras poéticas de Carlos Edmundo de Ory y Federico García Lorca han quedado cosidas como fruto de la generosidad de otro artista, del cantaor catalán Miguel Poveda, que no ha dudado en regalar a la Fundación Ory de Cádiz documentos originales del poeta gaditano que un día compró casi por azar en una librería de Francia y que ahora, a disposición de investigadores y expertos literarios, enriquecen el legado del creador del postismo que se custodia en su ciudad natal desde su muerte.
Se trata de una donación con lustre que el Ayuntamiento de Cádiz ha querido escenificar esta mañana en el salón de plenos del edificio municipal. Un acto institucional, por tanto, pero alejado de los habituales formalismos y revestido, por el contrario, de una gran sencillez y de una declaración vocación por la cultura y su capacidad para iluminar el mundo más cotidiano. El propio Poveda ha protagonizado el acto junto al alcalde de la ciudad, Bruno García; la concejala de Cultura, Maite González, y el director de la Fundación Carlos Edmundo de Ory, Salvador García.
Poveda se encontró con esta amplia colección de cartas inéditas y otros manuscritos de Ory, entre ellos algunos versos desconocidos, en una librería de la ciudad francesa de Toulouse. El cantaor buscaba material sobre Federico García Lorca y sobre la Generación del 27, documentos con los que ir forjando el contenido de la Casa Cultural Federico en Granada, la vivienda en la que Lorca vivió su adolescencia, entre 1909 y 1916, y con la que Poveda, en un envidiable empeño personal, trata de agrandar la figura y la obra, y con ellos la memoria, del poeta de Fuente Vaqueros.
Los manuscritos de Ory estaban puestos a la venta por una nieta de Marie Laffranque, la destacadísima hispanista y traductora francesa que estudió tan a fondo la obra de Lorca. Y allí, entre documentos relacionados con Federico y con poetas como Jorge Guillén, María Zambrano, Luis Cernuda, Vicente Alexandre o Dámaso Alonso, apareció una carpeta de manuscritos, la más voluminosa, con documentos de Carlos Edmundo de Ory, un poeta que, como ha reconocido honestamente, Poveda no conocía entonces y que ahora, gracias a tesoro literario, le ha permitido descubrir en todo su verdadero alcance.
El cantaor comunicó el hallazgo, fruto del azar más absoluto, al periodista Víctor Fernández, quien le alumbró el camino y le comunicó que en Cádiz había una fundación que custodiaba el legado de Ory. Fue entonces cuando Miguel Poveda decidió donar los documentos a Cádiz para que cayeran "en buenas manos", en una acción altruista cuya generosidad ha sido ampliamente destacada en el acto de hoy. De camino, la Fundación Carlos Edmundo de Ory y la Casa Cultural Federico en Granada han acordado su hermanamiento para realizar acciones comunes en el futuro, una forma de coser a ambos poetas a través de ese hilo tan invisible como mágico.
Entre los documentos donados por Poveda hay una decena de cartas de Ory a Marie Laffranque, fechadas sobre todo entre 1955 y 1960, y un buen número de manuscritos que contienen poemas del creador gaditano, algunos con versos inéditos o que fueron escritos por Ory pero nunca incorporados a su espléndido corpus poético, y también la traducción al francés de algunos de sus versos en lo que fue un intento de la hispanista de publicar en el país galo un libro con la obra de Ory, algo que no se ha producido nunca pero que, con este hallazgo, se va a tratar de impulsar nuevamente desde la fundación gaditana.
El legado de Ory, por tanto, se enriquece con estos manuscritos, algunos de su puño y letra y otros mecanografiados, que de alguna manera vienen a completar como su de un puzzle se tratara la colección de cartas que Laffranque escribió a Ory y que se guardan en la fundación. Poveda, el artífice de esta entrega, ha aprovechado para declarar de nuevo su admiración y amor por Cádiz (por el Carnaval, el flamenco y por su paisaje), ensanchado ahora de alguna manera por el conocimiento de uno de sus mejores poetas. "Prometo cantarle alguna vez", ha dicho Poveda, quien sabe si tarareando ya el soniquete flamenco de alguno de los brillantes aerolitos del ingenioso poeta gaditano.
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