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Turismo y negocios

El comercio aplaude la reparación de cruceros

  • Los barcos que zarpan al final de la tarde hacen aumentar las ventas

  • Las jornadas del martes y el miércoles pasados fueron un éxito

Trabajadores y tripulantes de un crucero reformado en Astilleros se fotografían ante la estatua de Moret.

Trabajadores y tripulantes de un crucero reformado en Astilleros se fotografían ante la estatua de Moret. / Julio González

El comercio, o parte del mismo, lleva tiempo aprovechando el 'boom' de los cruceros en el centro de la ciudad. “Algo dejan”, dicen los más cautos. “Se nota mucho”, defienden otros. Pero ahora tiene un añadido: los buques que vienen para ser reparados en Astilleros. Operarios y tripulantes hacen gasto. En la tienda de telefonía Guiños, en la calle Pelota, cada dos por tres hay colas para comprar tarjetas SIM prepago. Es de lo que más se vende. “Llevamos un año muy bueno entre los cruceros y los que han venido a reparar”, reconoce Cristina Belmonte, una de las empleadas. Manuel Queiruga, presidente de Cádiz Centro Comercial Abierto, lo corrobora hablando del comercio que regenta, Orange, en la calle Columela. “Nosotros hemos vendido muchas tarjetas de prepago, sobre todo”, indica. “El barco que vino con 4.000 trabajadores para transformarse dejó muchas ventas”, explica Jesús de la Cruz, de la tienda Calzados Bernal, en la calle Pelota. “Carrefour me ayuda, porque los tripulantes van a comprar y de paso entran aquí para llevarse un recuerdo”, indica May Ochoa, de Souvenirs May en la plaza de San Juan de Dios.

La llegada de cruceros de turistas vivió esta semana dos jornadas especiales. El martes arribaron cuatro barcos y el miércoles, tres. Queiruga, en su condición de presidente de los comerciantes, destaca que “se ha notado muchísimo. Estaban encantados, sobre todo los que tienen comercios con productos para cruceristas. Cádiz estaba a reventar”. “El martes fue increíble”, comenta Cristina Belmonte. Para Luis Jiménez, encargado del bar La Barrica, en la plaza de la Catedral, “el miércoles fue mejor que el martes”. El establecimiento es un lugar de paso del circuito casi obligado de los turistas “que dan vida a Cádiz y a los bares”. Allí, como en cualquier negocio hostelero de la ciudad, los extranjeros se maravillan con los precios de las bebidas alcohólicasl, bastante más baratas que en sus lugares de origen.

“Estos dos días lo he notado. Había mucha gente. Y nos alivió la Semana Santa con muchos turistas nacionales”, dice May Ochoa. Aprovecha para dejar una queja. “A mí me perjudica la calle central de artesanía de San Juan de Dios porque se conduce por ahí a los cruceristas y ya no miran para otro lado”. “Hemos trabajado muy bien los dos días. Los cruceristas se interesan sobre todo por el calzado. Y por las camisetas del Barcelona y el Madrid, aunque empieza a haber tendencia cadista”, destaca Jesús de la Cruz entre risas. En Souvenirs Paula Rodríguez, de la calle Compañía, para Ana Mateo también fue el miércoles mejor que el martes. “Y eso que muchos turistas se irían a la Feria de Sevilla”, añade. Afirma que “desde abril se está notando y algo dejan, claro. Cuando no hay cruceros es más complicado vender imanes o tazas”. María Jesús Domínguez, de Capricho Diario, en la misma calle con esquina a Arbolí, admite que “fueron dos días muy buenos de cruceros”. Incide en lo “llamativo” del negocio “porque son productos que los extranjeros no conocen”. Jamón, queso, chicharrones... “Esto es una tienda gourmet que difícilmente estaría abierta sin los cruceros”, sentencia.

A la recientemente reformada cafetería Andalucía, de la calle Columela, acuden tradicionalmente muchos cruceristas. Su encargado, José Mari Aicardo, enseña la lista de atraques del mes de mayo pegada al lateral de un armario. Cuatro el martes, tres el miércoles. Y se vieron las curiosas estampas que se dan en la terrazas de este histórico negocio. “Desde las nueve de la mañana estamos dando almuerzos. No es raro ver a turistas comiéndose a esa hora una paella de marisco. Los que tienen más poder adquisitivo comen aquí aunque tengan la comida en el barco”, explica. Y aprovecha para apuntar un dato que añade valor a la llegada de cruceros. “Si los barcos se van de Cádiz al final de la tarde, mejor. Si no, muchos turistas se van a a las dos de la tarde a comer al barco. Pero si están más tiempo en el muelle, los turistas hacen más gasto porque toman café o helado”, expone. Manuel Queiruga califica este hecho como “algo muy importante. Dos barcos se fueron esta semana a las ocho de la tarde, posibilitando que muchos turistas siguieran en la ciudad hasta la hora del café o que volvieran de los barcos después de almorzar para darse otra vuelta”. Para el presidente de Cádiz Centro Comercial Abierto “el rendimiento económico en este caso se incrementa notablemente. Habría que potenciar escalas de buques que se quedaran aquí hasta esa hora. Esto convendría no pasarlo por alto”.

La llegada de cruceros al muelle gaditano está ahora mismo en su época más fecunda, aunque las arribadas dieron ya muchas alegrías en Semana Santa, incrementándose los beneficios de muchos comercios de intramuros en un 50 por ciento según Cádiz Centro Comercial Abierto.

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