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El Colegio de Arquitectos y Cádiz Ilustrada enfatizan los valores de la Santa Cueva por el 25 aniversario de su restauración

El arquitecto restaurador José Ignacio Fernández-Pujol ahonda en una conferencia en el programa iconográfico del hermoso conjunto monumental

Torcuato Cayón: reivindicando al gran arquitecto del Cádiz del XVIII

El arquitecto José Ignacio Fernández Pujol, Paula Vilches y Miguel García, en el Colegio de Arquitectos de Cádiz

El Colegio de Arquitectos de Cádiz y la Asociación Cádiz Ilustrada enfatizan los valores y relevancia histórica y artística del conjunto monumental de la Santa Cueva e Iglesia del Rosario de Cádiz con motivo de los 25 años de restauración con una conferencia a cargo del arquitecto restaurador, José Ignacio Fernández-Pujol.

Bajo el título 'Conjunto monumental de la Santa Cueva e Iglesia del Rosario de Cádiz. Contexto, traza, análisis y restauración', la ponencia tuvo lugar en la sede colegial en un encuentro muy concurrido, presentado por la decana del Colegio, Paula Vilches. El acto contó con la participación del presidente de la Asociación Cádiz Ilustrada, Miguel García Díaz, entidad dedicada a la defensa y divulgación del patrimonio histórico, así como con la asistencia del rector de la Santa Cueva, Guillermo Domínguez Leonsegui, y de la concejala municipal Maite González García-Negrotto.

Fue Vilches la encargada de contextualizar la riqueza de “los espacios arquitectónicos y elementos decorativos donde se integran piezas de pintura, escultura, platería o mobiliario que responden a tendencias clasicistas dominantes en el panorama académico del momento y que, tan tempranamente incorporó el ambiente artístico gaditano gracias a la modernidad y el carácter cosmopolita de la ciudad”, cerrando el acto el Tesorero del Colegio Oficial de Arquitectos, Javier Alonso Ojembarrena.

Un conjunto monumental “porque realmente no se puede entender la Santa Cueva sin la Iglesia del Rosario”, introdujo el arquitecto encargado de su restauración. Fue el contexto histórico del XVIII, con Cádiz en el centro del auge comercial del momento, el que marca el nacimiento de este monumento, “en un Cádiz que crece muy rápidamente en los 60 y 70 en esos años de la Casa de Contratación, una ciudad cosmopolita, que es la tercera de España, de unos 70.000 habitantes”, relató mientras se detuvo en la magnífica joya de la maqueta “en 3D” de Cádiz, enviada a construir por Carlos III.

Tras repasar el potente patrimonio histórico y monumental que fue adquiriendo la ciudad —teatros, cafés, prensa, la Academia de Bellas Artes, capillas e iglesias, reflejo de la prosperidad del momento—, centró su intervención en la primitiva Iglesia del Rosario, datada en torno a 1700, destacando “su magnífica portada barroca” y su profundo sentido espiritual desde los orígenes.

Recordó los ejercicios espirituales de aquel grupo de varones que pasaron a reunirse en esta iglesia, así como el protagonismo de José Sáenz de Santamaría, Marqués de Valde-Íñigo, como mecenas, además de “sacerdote e ideólogo”, y del importante papel del Conde de Repáraz, que lo financió. “Fíjense los contactos que tendría que tener para que Haydn escribiera la maravillosa composición de las siete palabras para la Santa Cueva”, apuntó. También destacó el posterior encargo a Goya “de los tres lunetos, que son lienzos”.

Una obra que arranca Torcuato Cayón en 1781 y finiquita Torcuato Benjumeda tras su muerte en 1796, “dos arquitectos clave de la historia de Cádiz”, de la que repasó la sobriedad de la capilla subterránea, frente a la riqueza de la capilla alta, con planta oval y su “impresionante programa iconográfico”, con sus Goya o los altorrelieves de Cosme Velázquez Merino, para resaltar la ingeniosa entreplanta “para apoyar la capilla sacramental”.

José Ignacio Fernández-Pujol realizó durante su intervención un “análisis arquitectónico” en un visual recorrido desde “el estrecho vestíbulo que no te invita a estar, en lo que fue una maniobra muy bien pensada”, y que adopta todo el sentido litúrgico desde el inicio, pasando por la entreplanta, la capilla baja de gran sobriedad y austeridad “con solo un calvario y la luz cenital” y la hermosa propuesta entre ricos materiales de la capilla alta.

Un conjunto monumental, la Santa Cueva, que describió como una oportunidad en su contexto histórico, “una pieza singular de una enorme complejidad, única, no hay otra igual”.

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