El juez envía a la cárcel a 'El Vaquilla de la Bahía' tras su última detención

El atestado policial y el informe del fiscal hacen hincapié en la gran alarma social que estaban causando sus robos violentos.

Jesús P.V., conocido como El Vaquilla de la Bahía en círculos policiales, es conducido a los juzgados de San José en la mañana de ayer. /Joaquín Hernández Kiki
Jesús P.V., conocido como El Vaquilla de la Bahía en círculos policiales, es conducido a los juzgados de San José en la mañana de ayer. /Joaquín Hernández Kiki
Pedro M. Espinosa Cádiz

04 de junio 2015 - 01:00

Jesús P.V., conocido en los ambientes policiales como El Vaquilla de la Bahía, ingresó ayer en prisión después de su última detención por un tirón a una señora en la calle Pintor Zuloaga de Cádiz. Era la séptima detención desde que el 22 de abril salió de Puerto II, donde cumplió condena desde el 28 de diciembre de 2012. Ocho días después de pisar la calle ya fue arrestado nuevamente e inició una espiral delictiva a la que el juez López Marchena puso ayer fin tras atender a la petición de la Fiscalía y a los atestados policiales, que destacan la alarma social que sus actuaciones están originando en toda la bahía gaditana.

Jesús P.V., también conocido en San Fernando como El Pekas, tiene 31 años y ha sido detenido en 64 ocasiones, 10 de ellas por la Guardia Civil y el resto por la Policía Nacional. A los 17 años ya inició su andadura en los alrededores de la calle Cruz Roja Española de la barriada isleña de La Ardila, donde se encuentra el domicilio de sus padres. Desde entonces sus adicciones le han llevado a un bucle siniestro en el que reconoce que no puede dejar de robar. Así se lo manifestó a los funcionarios policiales con los que trató en los calabozos de la Comisaría Provincial. En su penúltima detención llegó a anunciarle a uno de ellos que había obtenido una plaza en un centro de rehabilitación para intentar desengancharse, pero ahora el agente duda de todo lo que le comentó. "No va a dejar de robar. Es su modo de vida, no sabe hacer otra cosa", comenta.

Tal es su grado de adicción que durante la noche que pasó en Comisaría, fue necesario desplazarlo a un centro médico pasada la media noche para administrarle Valium 10 y Metamizol, con los que intentar paliar un fuerte síndrome de abstinencia. Porque Jesús no consigue salir del mundo de las drogas que ha marcado su existencia. Por ello la cárcel no es un lugar desconocido para El Vaquilla de la Bahía. Ha pasado en ella largas temporadas sin que esto haya servido de reinserción sino todo lo contrario. "Cuando sale hace lo de siempre. Roba una moto y se va a dar tirones a las señores mayores", dicen los policías.

A algunas de ellas les ha causado lesiones, como a la última, de 65 años de edad y a la que atacó en pleno barrio de La Laguna para llevarse menos de 60 euros. Al darle el tirón, desde un ciclomotor robado en San Fernando, la derribó y le causó lesiones en hombro y cadera. La Policía Local y la Nacional iniciaron entonces una persecución en la que, aseguran, Jesús El Pekas puso en peligro a los transeúntes realizando una conducción temeraria de su ciclomotor y casi atropellando a varios de ellos, hasta que finalmente fue alcanzado en la plaza de Jerez. Allí dos agentes pudieron reducirlo y llevarlo a Comisaría. Quizá confiaba que en esta ocasión, al igual que en las anteriores, pudiera salir a la calle con cargos, aunque la meticulosidad del informe de los agentes del Grupo de Delincuencia Urbana de la Policía Nacional ha facilitado que el juez no tuviera muchas dudas a la hora de mandarlo a Puerto II.

Acostumbrado a llevar las manos esposadas, ayer llegó a los juzgados de San José tranquilo e incluso tuvo tiempo de hacer una peineta a los periodistas que le esperaban. Vestía la misma camiseta a rayas roja y blanca con la que dio su último palo. Aunque probablemente no será el último.

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