Cádiz descubre Cádiz gracias a los fenicios
El Paseante
El proyecto municipal se ha ejecutado con más aciertos que errores y con un evidente éxito de público
Muchos gaditanos han descubierto espacios culturales hasta ahora desconocidos para muchos
Patrimonio abandonado: la Casa del Obispo cumple ocho años cerrada
En apenas unos días un buen montón de gaditanos han descubierto una parte de su historia y, sobre todo, han descubierto que junto a las calles y plazas que recorren en su día a día hay edificios que guardan recuerdos de estos años y que les habían pasado desapercibidos.
El dni de Cádiz-Cádiz no se logra por haber cantado en alguna agrupación del Carnaval, formar parte de una cofradía o ser socio del Cádiz C.F.. Se logra conociendo la vida pasada de los que desde hace 30 siglos han ido viviendo en esta casi isla, que en un día lo fue por partida doble. Y como los libros de texto de nuestras escuelas e institutos pasan de largo por buena parte de esta historia, queda en manos del gaditano mostrar interés por la misma.
Una visita a los museos, una lectura de la amplia bibliografía que ha generado nuestra historia trimilenaria, un recorrido por las exposiciones que de vez en cuando entidades públicas y privadas organizan. Formas de saber quiénes hemos sido y cómo hemos llegado a este 2024 siendo lo que somos.
No hay una estadística sobre quiénes dan el paso para tener estos conocimientos, pero seguro que el porcentaje sobre la población total no es muy elevado.
El proyecto municipal de ir recuperando año tras año, los periodicos más relevantes de la historia de Cádiz, orgullosos de ella, era a priori un plan muy interesante. Pasado el primer capítulo, tal vez el más complicado, centrado en los fenicios fundadores de Gadir, cabe hacer algunas reflexiones.
El negativismo propio de esta ciudad, que todos los que en ella vivimos practicamos según los temas que tratemos, no tardó en salir a la luz con la contratación, para determinados exornos, de empresas externas a la ciudad. Incluso algún grupo de la oposición se indignó por ello, olvidando que en sus años de gobierno cometía este mismo "error". Ya puestos, habría que exigir a los carnavaleros que sean de Cádiz, que los disfraces los hagan en Cádiz con telas producidas en la ciudad. Y que las bateas y exornos que llevan tengan también el sello de fabricación gaditana; habría que exigir a las cofradías que las imágenes que portan procedan de autores gaditanos, al igual que todos los mantos, velas y enseres varios que son necesarios en los desfiles procesionales. Y, también, que toda la plantilla del Cádiz C.F., incluido el entrenador o el mismo presidente de la entidad, sean de Cádiz-Cádiz. Pureza al 100%. Todo muy chabacano, ciertamente.
Como todo, lo visto estos diez días puede, y debe, mejorarse para los próximos años. Lo aprendido con los fenicios debe repercutir en positivo cuando hablemos de los romanos, especialmente porque se tiene un año por delante para su preparación.
El pasacalle, más allá del viento y de la huída de muchos compotentes de la tierra, fue simplemente eso: un pasacalle. El próximo, eso sí, necesitara un mejor control por las calles que cruce. El espectáculo en el frente de la Puerta de Tierra sí reclama una mejora sustancial, especialmente por lo complicado que era ver la proyección en los muros de la muralla.
El casi cierre de los fastos, con La Fura, nos dejó un espectáculo más que aceptable en un entorno visualmente complicado. Con los romanos, habrá que darle una buena vuelta, así como al mercado del parque Genovés.
Pero lo más relevante, si volvemos al principio y a la necesidad de conocer nuestra historia, ha sido la apertura, por primera vez, del Espacio Entrecatedrales. Ha sido un descubrimiento para miles de personas, con llenos durante todos estos días.
Una mejora en la accesibilidad de los espacios culturales
Con lógica el Ayuntamiento lo va a mantener ya abierto, introduciendo algunas mejoras que se quedaron pendientes: ubicar la representación en tres dimensiones del templo en el centro de la sala y no tapando varios paneles; instalando información sobre los restos del propio templo; mejorando la limpieza y, por favor, preparando el centro (de techos bajos) para el acceso y visita de personas con movilidad reducida o problemas de visión. Un centro de interpretación de 2024 debe estar ya preparado para facilitar su conocimiento al 100% de la población. Y en estos días, varios ciudadanos han sufrido accidentes, leves, por esta falta de señalización.
Pero más allá de ello, Entrecatedrales ha sido el gran descubrimiento de estas fornadas fenicias, curiosamente vendido por el Ayuntamiento con extremada timidez. Por lo pronto, no era la reapertura del complejo pues como tal nunca ha funciona. Era su inauguración tras décadas cerrado, lo cual es ya de por si un logro.
Y otro aspecto igualmente relevante ha sido el éxito de público de la conferencias celebradas (por especialistas, aunque cabe esperar una presencia potente de los especialistas de la UCA para próximas ediciones, especialmente en la confección de una gran exposición). Éxito de público y crítica, para sorpresa de la propia organización municipal.
Una sorpresa que sorprende, porque hace unos meses el Museo de las Cortes ya organizó varias exposiciones y conferencias sobre la maqueta de Cádiz con un rotundo éxito.
Es decir, por si algún político aún no se ha enterado (del Ayuntamiento, de la Junta o del Estado). La cultura interesa, la cultura es imagen de la ciudad y, también, la cultura genera empleo y riqueza.
Recuperar el patrimonio, algo que debe seguir adelante
El evidente éxito de público de los eventos sobre el Cádiz Fenicio ha permitido que muchos gaditanos hayan conocido su historia pasada y, también, equipamientos de su historia presente. El paso dado por el Ayuntamiento, con las mejoras lógicas producto del análisis de esta primera experiencia para los próximos años, debería de ser el preámbulo de la apuesta decidida de Cádiz por su patrimonio histórico. Y para ello hace falta dinero, implicación de las otras administraciones (un milagro conseguirlo, ciertamente), buena ideas e imaginación y, sobre todo valentía a la hora de sacar adelante grandes apuestas (lease todo el frente de la muralla, desde el baluarte de Santa Elena al de San Roque y el castillo de San Sebastián).
En el 'vale' de este equipo de gobierno, tras un primer año renqueante en demasiados aspectos, entran con fuerza el inicio de recuperación del castillo (pues al final no era tan complicado reabrirlo de forma provisional, después de ocho años diciéndonos que era imposible por su alto coste), y la apertura de Entrecatedrales (pendiente del vecino yacimiento de la Casa del Obispo, con la Iglesia por medio). Que no se quede todo aquí, y que se siga avanzando a buen ritmo.
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