Las burbujas de Moët & Chandón inundan el paseo
Beber champán es un placer a cualquier hora del día y siempre siempre es aconsejable empezar la velada recibiendo con él, mejor que usarlo en los postres
Dom Pérignon murió en 1715 a los 75 años de edad, en una época en que llegar al medio siglo era todo un logro. ¿Se dan cuenta de los beneficios de beber champán del bueno? ¿Beneficios para la salud pero perjuicios para la cartera? Quizá, pero lo cierto es que cada vez que alguien degusta un espumoso selecto, un Moët & Chandón por ejemplo, o un Clicquot, una gama superior, está bebiendo uno de los mejores vinos del mundo, para el que se necesitan hasta 800 catas y una mezcla de 150 vinos en diferentes proporciones, "es como un cóctel de 150 ingredientes que siempre sale igual", explicaba ayer Javier Monclús, enólogo y representante para toda Europa de la prestigiosa firma francesa que ayer ofreció una cata espectacular en el restaurante de Raúl Cueto Arsenio Manila. Javier, que ha visitado los mejores restaurantes de Europa, recordó que el champán no es un vino de añada y que, por ejemplo, Clicquot, mezcla cosechas de seis años ofreciendo siempre la misma calidad. "Para los que opinen que un champagne es caro quiero decir que el kilo de la uva que se utiliza para su confección, que es la mejor del mundo, cuesta entre cinco y ocho euros, mientras que el precio de la que se utiliza para hacer cava es de 0,4 euros el kilo".
La temperatura ideal para tomar un vino de champaña es de 5 grados centígrados, "así podemos apreciar más aromas y sabores que demasiado frío. De hecho, cuando más bajamos la temperatura de un Dom Pérignon más se parece a un Don Simón", bromeó Monclús. Para conseguir este ambiente ideal, aconsejó una cubitera con hielo hasta tres cuartas partes del recipiente, sal (para que éste se derrita antes) y agua hasta el cuello de la botella. "En media hora estará perfecta".
Posteriormente llegaron sus majestades las burbujas y aparecieron más sonrisas entre los invitados de Raúl Cueto. Primero se sirvió un Clicquot excelente, con notas de yoghurt de limón, lima, manzana, un sabor intenso y moderada acidez en la boca. Tras él probamos un Vintage también de Clicquot elegante y potente a la vez, largo y grueso en la boca. Y por último le tocó el turno a un rosado de Clicquot que porta un 14% de vino tinto y que "se considera un vino blanco perfumado con vino tinto", dijo Monclús. En este caldo se aprecian frutas rojas y hasta melocotón.
Beber champán es un placer a cualquier hora del día y siempre siempre es aconsejable empezar la velada recibiendo con él, mejor que usarlo en los postres. No obstante, yo hoy brindo por una cata memorable.
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