Movilidad

La bolsa de aparcamiento de la carretera de Astilleros se convierte en una ciudad sin ley

  • Las enormes hileras de coches en doble fila obligan a la Policía Local a multar a los vehículos

Un hilera de coches en doble fila en la bolsa de aparcamiento de la carretera de Astilleros. Un hilera de coches en doble fila en la bolsa de aparcamiento de la carretera de Astilleros.

Un hilera de coches en doble fila en la bolsa de aparcamiento de la carretera de Astilleros. / R.B.

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La apertura el pasado mes de diciembre de la bolsa de aparcamiento de la carretera industrial con 304 plazas supuso un alivio para los conductores que residen en el casco antiguo o que acuden a diario al centro de la ciudad para trabajar, hacer gestiones, comprar o, simplemente, disfrutar la ciudad. Las obras para la implantación del carril bici en intramuros y la primera fase de reurbanización de la avenida de Astilleros han provocado una merma considerable de las plazas de estacionamiento, por lo que esta medida junto a la habilitación del espacio que ocupará el futuro Parque de la Muralla como zona naranja para residentes o la apertura de un aparcamiento de pago en el Muelle Pesquero gestionado por Emasa han servido para paliar en cierto modo el déficit de aparcamientos que existe en el casco histórico. 

Sin embargo, el problema del aparcamiento en Cádiz no ha desaparecido ya que escasean las plazas libres de estacionamiento. Una situación que es crónica en la capital gaditana debido al gran flujo de vehículos que soporta a diario y la escasez de alternativas de las que dispone. Esto está provocando que la bolsa de la carretera de Astilleros se esté convirtiendo poco a poco en una ciudad sin ley. Y es que esta zona suele estar al completo con bastante frecuencia, especialmente durante las mañanas de los días laborables, momento en el que muchas personas de las localidades de alrededor se desplazan hasta la capital para trabajar. Muchos conductores optan por buscar una plaza gratuita para dejar su vehículo, pero muchas veces no la encuentran. Por ello, son muchas las personas que optan por dejar su coche en la bolsa de aparcamiento de Astilleros en el primer lugar que encuentran. 

Esto viene sucediendo casi desde la apertura de este espacio libre para estacionar los vehículos, aunque con una intensidad diferente a la actual. Al principio, eran pocos los usuarios que dejaban sus coches en algunos lugares más disimulados como las zonas cebreadas pintadas sobre la calzada en donde no se puede aparcar. Al salir indemnes de esta práctica y ver el resto de los conductores que no pasaba nada, poco a poco fue incrementando el número de vehículos que estaban estacionados sin respetar la señalización horizontal. Hasta que las normas de circulación se han dejado de cumplir y los usuarios han empezado a aparcar sus automóviles en cualquier sitio. 

Una muestra de esto ha pasado esta mañana. De una punta a otra de la bolsa de aparcamiento de la carretera de Astilleros había vehículos estacionados en doble fila junto a la hilera central de estacionamientos. Por suerte, los coches mal aparcados se encontraban todos alineados en el mismo lugar, pudiendo salir los automóviles que ocupaban una plaza reglamentaria por el otro lado. Incluso, había vehículos bloqueando lugares destinados a la circulación de los coches, por lo que los conductores están empezando a confiarse en demasía al estacionar en el lugar donde les parece oportuno. 

Sin embargo, esta situación ya es conocida por la Policía Local, por lo que este exceso de confianza le ha costado un dolor de cabeza esta mañana a más de un conductor en forma de multa. Pasado el mediodía, una patrulla del cuerpo municipal se dedicó a peinar esta bolsa de aparcamiento de arriba a abajo para sancionar a todos los vehículos que no estaban aparcados en una plaza destinada a este fin. Una medida que va destinada hacia el lugar que más duele: el bolsillo. Y es que como no sea a base de multas, muchos conductores no aprenden. Una educación coercitiva, pero efectiva, que es lo que finalmente se busca.  

Esta situación que se produce a diario en la bolsa de aparcamiento de la carretera de Astilleros es un ejemplo de la magnitud del problema del aparcamiento en Cádiz, que se verá acrecentado en las próximas semanas con la llegada del verano y las vacaciones, momento en el que aumenta la población de la ciudad por la llegada de una gran cantidad de visitantes, por lo que las dificultades para encontrar aparcamiento aumentarán. Un hecho al que también afectará las obras que se están realizando en el centro de la ciudad. El principal foco se encuentra en el Campo del Sur, en donde ya se han encadenado la reparación de las filtraciones en el aparcamiento subterráneo, la instalación de la doble banda de rodadura entre Arquitecto Acero y Sagasta, y la implantación del carril bici, que la pasada semana se inició entre el baluarte de Capuchinos y la puerta de La Caleta. Respecto a las vías ciclistas, a la par se están desarrollando trabajos en la avenida Doctor Gómez Ulla y el paseo Carlos III. Asimismo, la intervención en los espacios que afectan a los colegios Santa Teresa y Carlos III se realizará en julio y agosto. 

Con todo, dentro de las medidas que está llevando a cabo el Ayuntamiento de Cádiz para intentar reducir la falta de plazas de aparcamiento en el casco antiguo, aún está pendiente la entrada en vigor de la más radical de todas ellas. Esta será la puesta en marcha de la nueva ordenanza reguladora de zonas de estacionamiento regulado en la vía pública una vez que se apruebe de forma definitiva, lo que provocará que apenas queden espacios de aparcamiento libre en el casco antiguo al convertir 879 plazas en exclusivas para residentes (zona verde) y otras 375 serán de uso mixto al destinarse tanto a rotación como a residentes (zona naranja).

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