Comercio

La alegría del barrio se jubila

  • Cierra la tienda de moda y complementos Rodríguez-Rubio en la avenida

Concha Rodríguez-Rubio ayer en la tienda junto al escaso género que ha quedado. Concha Rodríguez-Rubio ayer en la tienda junto al escaso género que ha quedado.

Concha Rodríguez-Rubio ayer en la tienda junto al escaso género que ha quedado. / Jesús Marín

"Lo he pasado muy bien". No hay mejor frase para resumir una vida laboral. La de Concha Rodríguez-Rubio ha sido intensa. "Me he implicado mucho", dice. Y tanto. Desde que en marzo de 1969 abriera en Rota, su tierra natal, Perfumería Rodríguez, hasta mediados del pasado abril, cuando por jubilación echó el cierre a su tienda de moda y complementos de la avenida principal de Cádiz frente a la iglesia de San José.

Con solo 16 años ya regentaba una tienda en Rota que ofrecía novedades de cosmética nunca vistas por la zona, y comenzó a vender también complementos de moda. "Siempre fui atrevida para comprar cosas diferentes", admite. Luego conoció a Juan, un gaditano que ahora es su marido, y se vino a vivir a La Tacita, abriendo en octubre de 1994 la tienda que acaba de cerrar al lado de la óptica de su pareja. Por último, la tienda ocupó todo el local cuando la óptica se trasladó a la esquina de enfrente.

En 24 años al frente de Rodríguez-Rubio, Concha siente que ha atendido "bien a todo el mundo, dando alegría a la clientela. Aquí se veían guapas las mujeres que venían deprimidas. Y hombres también han comprado mucho aquí, para regalar. Se dejaban aconsejar. La clientela ha dejado una enorme huella en mí". Clientes de toda España, veraneantes aquí y en Rota, quieren a Concha. "Extranjeras que veraneaban en Rota aún me escriben", apunta. Y no se olvida de dar las gracias "a los fabricantes y transportistas".

"Siempre me gustó el servicio a los demás", destaca indicando el camino del éxito en un negocio. Otro apunte clave para entender que un establecimiento haya capeado la gran crisis: "Siempre estuve enamorada de mi trabajo". Pero todo llega a su final y es ahora, con 66 años y achaques de salud que le fastidian la espalda, cuando Concha dice adiós. Con pena, pero con entereza. "Me da mucha tristeza, pero un día tenía que acabar. Eso lo tenía claro", admite.

"¿Dónde vamos a comprar ahora?", pregunta la clientela. Concha no tiene respuesta. "Me gustaría que el negocio continuara con la misma actividad, pero eso ya no está en mis manos. El local no es mío", apunta. Será otro negocio el que ocupe su espacio, pero Rodríguez-Rubio Moda y Complementos y el carisma de su propietaria serán difíciles de olvidar.

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