Cádiz

Vecinos y comerciantes de San Juan de Dios, hartos de protestas

  • Todos coinciden en que la concentración de manifestaciones a las puertas del Ayuntamiento de Cádiz molestan por el ruido constante pero, a la vez, creen que están en su legítimo derecho ante la situación de crisis que se vive

Los establecimientos  de San Juan de Dios conviven continuamente con las protestas.

Los establecimientos de San Juan de Dios conviven continuamente con las protestas.

José Manuel, del número 2 de la calle Sopranis, con entrada por San Juan de Dios, dice estar "hasta los cojones". Prefiere no demostrar su malestar de otra manera ante las continuas protestas que tienen que aguantar de distintos sectores que toman las puertas del Ayuntamiento, a 40 metros de su casa, como epicentro de sus manifestaciones.

"No piensan que en este edificio, el más joven no tiene menos de 60 años. Y hoy han llegado más tarde y están ahí desde las diez de la mañana, pero otros días están con sus bombos y sus pitos desde las ocho y media de la mañana". "Aquí no hay quien duerma", comenta José Manuel".

Esta mañana estaban los trabajadores de las tres empresas que se ocupan del mantenimiento de las instalaciones deportivas de barrio que llevan allí protestando desde hace ya una semana sin conseguir respuesta alguna por parte de los políticos de San Juan de Dios. "Y ahí se quedan hasta la una o una y media sin parar con sus pitadas y sus gritos y no piensan que los vecinos necesitamos descansar".

"La verdad es que esto ocurre de tarde en tarde. Hoy hay dos concentraciones pero después pasan muchos días en que esto no es lo normal, pero cuando ocurre es realmente insoportable". Y es cierto, porque esta mañana compartían San Juan de Dios estos trabajadores de mantenimiento y varios representantes del colectivo Marea Pensionsitas de Cádiz

Los primeros, lo único que piden es que se apruebe un nuevo pliego de condiciones para un nuevo contrato en el que se refleje un aumento de sueldo en consonancia con el gran número de funciones que ejercen cada día en sus puestos de trabajo, como ya relató en días pasados este Diario.

A este respecto, el Ayuntamiento de Cádiz indica que que el pliego está ya en sus últimos pasos administrativos y que "saldrá pronto" y que su contenido ya está consensuado con los representantes sindicales, por lo que es de esperar que sus protestas cesen en breve.

Los pensionistas siguen ahí reivindicando de manera muy silenciosa y poco molesta algo para ellos y algo para nosotros en un futuro, pensiones dignas y algo más de miramiento con este colectivo de personas que se dejaron la piel en sus trabajos y que ahora se consideran mal pagados y considerados.

José Manuel, vecino de San Juan de Dios, que realmente "los que protestan no tienen culpa porque están ahí pidiendo seguramente algo que es suyo. La culpa de que insistan todos los días es porque, el político de turno no baja a dar la cara".

Ya en la calle Sopranis, a muy pocos metros, el encargado del bar Los Caracoles afirma que ni él ni sus clientes se quejan. "Están pidiendo algo que se les debe. A mí me cuenta que es un mes o algo así y no se lo han pagado. No sé realmente". Un cliente apoyado en la barra de este popular establecimiento afirma que "hacen lo que pueden y deben. Yo haría lo mismo si estuviera en su situación. Aquí no estorban".

Jacobo, el vendedor de la ONCE, que vende sus cupones a muy pocos metros de la entrada del Ayuntamiento se traga los gritos, las bocinas y los tambores de todos los que toman la puerta del Consistorio como cuartel general de sus protestas en primera persona. Pero a pesar de ello "comprendo que tienen que protestar, pero el que está escuchándolo de manera continua, no veas..." "Pero ya le digo que no me molestan y más pensando que cualquier día podría ser yo el que tuviera que protestar por ago y me gustaría encontrarme con una ciudadanía solidaria". A pesar de ello, Jacobo les invita a que se vayan también a protestar al "obierno Civil" o a la Junta, pero "por mí no hay ningún problema. Y menos los pensionistas que están hoy aquí".

Hoy se han retirado pronto y no eran ni las doce y ya no se escuchaba ni una bocina, cuando habitualmente están ahí hasta la una o una y media, pero, a pesar de ello, Miguel, el encargado del restaurante Pasaje Andaluz, también ubicado en San Juan de Dios, junto a Destino y frente al Bar Coruña, ambos cerrados este lunes por la mañana, dice que las protestas "molestan y bastante". "Son muchas horas y la gente pasa de largo, no aguantan el ruido", comenta Miguel. Este camarero considera que sus clientes buscan un rato de tranquilidad tomándose un café o una tapa y "terminan  por irse porque no pueden ni hablar por culpa del ruido". "Los  que están ahí arriba en el Ayuntamiento son los que deberían pensar también en nosotros y bajar a hablar con ellos, dialogar y negociar en vez de hacerse los sordos". Los que protestan "sólo piden que se les escuche", acaba diciendo Miguel, desde su Pasaje andaluz.

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