Puente a la vista

Fomento trabaja a pleno rendimiento en el viaducto sobre la bahía El tablero que llega a la pila 9 está prácticamente hormigonado Ya se han colocado 12 dovelas y hay una docena de ellas listas para ser izadas

1. Vista del tablero que alcanza la pila 9, de 30 metros de anchura y 550 de longitud y que está prácticamente hormigonado. 2. Trabajos de hormigonado sobre la cimbra del tramo puertorrealeño. 3. El tramo desmontable, en el muelle de La Cabezuela. 4. Imagen del tramo puertorrealeño desde la pila 13. 5. Carro auxiliar situado bajo el de izado ascendente de la pila 13 y que se utiliza para soldar. 6. Un operario entre la ferralla. 7. Dovelas listas para ser izadas en Puerto Real. 8. Un técnico en la dovela más próxima a Cádiz de la pila 13, a 69 metros de altura. 9. Un operario en el tablero. Al fondo, el puente Carranza.
1. Vista del tablero que alcanza la pila 9, de 30 metros de anchura y 550 de longitud y que está prácticamente hormigonado. 2. Trabajos de hormigonado sobre la cimbra del tramo puertorrealeño. 3. El tramo desmontable, en el muelle de La Cabezuela. 4. Imagen del tramo puertorrealeño desde la pila 13. 5. Carro auxiliar situado bajo el de izado ascendente de la pila 13 y que se utiliza para soldar. 6. Un operario entre la ferralla. 7. Dovelas listas para ser izadas en Puerto Real. 8. Un técnico en la dovela más próxima a Cádiz de la pila 13, a 69 metros de altura. 9. Un operario en el tablero. Al fondo, el puente Carranza.
Pedro M. Espinosa Cádiz Fotos: Julio González

12 de enero 2014 - 01:00

A 60 metros de altura suena la música. Entre el laberíntico entramado de andamios que sirve de armadura al segundo puente sobre la bahía se cuelan juguetones los aires difíciles gaditanos para sacarle notas al metal. Es música de viento sin trombones ni clarinetes, puede que sea la más antigua del mundo, el ulular primitivo de las alturas divinas, el mismo que quizá se oyera en la bíblica Torre de Babel con la que el hombre quería acercarse a Dios. Subidos a las dovelas que se asientan sobre la pila 13 se divisa el cielo más cerca, y Cádiz más lejos. Conforme se suben los peldaños de la angosta escalera metálica que nos lleva al punto neurálgico de los trabajos actualmente va aumentando la intensidad de un vendaval capaz de volver majareta a cualquiera: "Cuidado ahí arriba que hasta las gaviotas llevan arnés", nos advierte un operario con el que nos cruzamos en nuestra lenta ascensión. No llega a tanto el temporal, pero casi. Porque trabajar en estas condiciones es complicado. El día que visitamos la obra, el pasado jueves, sólo hace un fuerte viento, pero realizar labores de soldadura entre las dovelas a esta altura, con frío, lluvia y viento debe ser muy duro.

Porque el puente avanza. Hay puente a la vista. Las previsiones hablan de que estará listo para 2015, y las fuentes consultadas aseguran que 2014 será un año crítico para comprobar el avance de los trabajos. Actualmente se han izado 12 dovelas, ocho en la pila 13, la que se eleva en el Bajo de La Cabezuela, y 4 en la 12, la que se sitúa en el centro de la bahía. Los cuatro carros de izado están en su sitio, así como los carros auxiliares que se sitúan debajo de estos y que también se desplazan para facilitar el trabajo de soldadura. Hay que tener en cuenta que antes de subir cada nueva pieza es necesario un gran trabajo en tierra de preparación. Hay que presentar las dovelas y hacer comprobaciones para que una vez elevadas a 69 metros de altura, estas moles, que llegan a pesar 600 toneladas, coincidan en todos sus puntos. Para terminar de soldar las dovelas se necesita entre dos semanas y un mes, dependiendo de la meteorología reinante, ya que, por ejemplo, con un viento como el que soplaba el jueves es imposible iniciar la maniobra.

Antes de acceder a las alturas de la pila 13, también tuvimos ocasión de visitar otros tajos donde se trabaja activamente, como el de la orilla puertorrealeña. Allí se está procediendo actualmente al hormigonado de algunos tramos del puente que no llevan dovelas de acero sino que se construyen con hormigón sobre las cimbras colocadas para tal efecto. La actividad es tremenda, con decenas de operarios que se afanan en finalizar las tareas entre un entramado de ferralla. En las últimas semanas se han echado más de 600 metros cúbicos de hormigón. Esta parte del puente cuenta con una armadura pasiva bajo la cual se han colocado cables que se tensan una vez terminados los trabajos para comprimir el hormigón, ya que el segundo puente pertenece a la clase denominada de postensado.

Justo frente a este tramo del viaducto descansa el tramo desmontable, que unirá las pilas 9 y 10 una vez que el Ministerio de Fomento defina la maniobra de colocación, que durará varios días. Lo más probable es que se utilicen dos grúas fijas, que se situarán en los citados pilares y que elevarán el tramo hasta dejarlo reposar en los salientes interiores de ambas pilas.

Conforme nos acercamos a la base de la pila 13 el acopio de material es gigantesco, con dovelas por doquiera. La producción de estas continúa a buen ritmo en la factoría sevillana de Tecade sobre todo, cuyo color corporativo magenta se hace notar en las grúas pórticos necesarias para mover el material. Megusa continúa en la obra, aunque ya no OPT95, que se marchó por problemas en los pagos con Dragados.

Actualmente hay una docena de dovelas listas para ser izadas. Dos de ellas, las que descansan más cercas del muelle, se subirán próximamente a la pila 12. El pasado 26 de diciembre se subió la cuarta estructura a esta pila, que poco a poco también va ganando en longitud.

Desde más cerca comprobamos que los pilonos, las estructuras que coronan las pilas centrales, desde las que parten los tirantes, también han alcanzado su altura máxima. Los de la 13 incluso están hormigonados.

Sobre las dovelas centrales de la pila 13 llama la atención el grosor de los tirantes. Cada uno de los 176 que soportará las 61 dovelas de que consta el tramo atirantado del puente, de 1.280 metros de longitud, lleva en su interior 75 cables de acero. Este cableado también está perfectamente preparado en la campa puertorrealeña para su colocación.

Tras descender de la pila 13 nos encaminamos a la otra orilla, a Cádiz capital, para recorrer por primera vez los 550 metros del tablero, que alcanzó la pila 9, su destino final, el pasado verano y que en estos momentos está prácticamente hormigonado, y quedaría a expensas del asfaltado y la colocación de las pantallas de dos metros y medio de altura que intentarán paliar los efectos del viento en la circulación. Una vez subimos a él comprobamos que, al menos en esta parte, el desnivel no es tan grande como temen muchos, quizá de un 5%. Su anchura también llama la atención. Son 30 metros que darán cabida a dos carriles en cada dirección y otro exterior, el más pegado a la derecha en dirección a Cádiz por donde, en un futuro, deberá transitar el tranvía.

En este tajo también hay medio centenar de obreros trabajando, con lo que podría decirse que así a bote pronto actualmente hay más de 150 personas en los tajos en labores que incluso se alargan por la noche cuando el hormigonado que recubre las preplanchas construidas en Algeciras y la ferralla no puede concluirse de día. Esta misma semana se producirá un nuevo hormigonado en la parte final del tablero, el que se alza en la pila 9. Al situarnos en su extremo podemos ver perfectamente los salientes que soportarán el peso del tramo desmontable. Y al fondo, como mudo testigo de su construcción, el puente José León de Carranza.

El puente de la Constitución de 1812 avanza y Fomento quiere que esté acabado para 2015. En estos momentos más de un centenar de operarios y técnicos se afanan, unas veces con un trabajo más visible, otras con una labor sorda, en que sea posible. Queda mucho por hacer, pero al menos ahora se ha recuperado la velocidad que todos los gaditanos exigen. Si no se producen nuevos parones y la meteorología acompaña la nueva fecha de finalización no parece descabellada.

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