El Parto es Nuestro recuerda al Colegio Médico de Cádiz que la violencia obstétrica está reconocida por la OMS

Sanidad

El grupo local de la asociación estatal rechaza las declaraciones del COMCádiz argumentando que el término está reconocido en "por organismos nacionales e internacionales, leyes, estudios y sentencias"

Fachada del Colegio Médico de Cádiz.
Fachada del Colegio Médico de Cádiz.
R. C.

Cádiz, 15 de febrero 2022 - 11:56

El grupo local gaditano de la asociación estatal El Parto es Nuestro ha emitido un comunicado en el que muestran su rechazo a las recientes declaraciones de los representantes Colegio de Médicos de Cádiz sobre la inclusión en la reforma de la Ley del Aborto de la violencia obstétrica como un tipo de violencia contra las mujeres. "La violencia obstétrica existe y se manifiesta de muy diversas maneras, como relatan las

cientos de mujeres que deciden contar sus experiencias. Existe y no vamos a parar hasta que desaparezca", aducen desde la asociación que recuerda que no se trata de un término inventado por las asociaciones sino que "es el concepto que utilizan los organismos, declaraciones, estudios, leyes y sentencias que abordan este tema a nivel global; es el término técnico o palabra clave en los buscadores bibliográficos de los catálogos universitarios más prestigiosos del mundo y es el término común, extendido y definido en contextos internacionales y nacionales".

Y es que, la pasada semana, desde el Colegio de Médicos de Cádiz, adhiriéndose a la campaña del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, expresaron su indignación por la utilización del término “violencia obstétrica”, al que calificaron “alejado de la realidad” y que contribuye a “erosionar la necesaria confianza médico-paciente”, criminalizando las actuaciones de los profesionales "que trabajan bajo los principios del rigor científico y ética médica".

Ante estas declaraciones, el grupo gaditano recuerda que la violencia obstétrica ha sido "reconocida, denunciada y descrita, además de por multitud de asociaciones de mujeres, por la Relatora Especial sobre la violencia contra la mujer de las Naciones Unidas, por la OMS en esta declaración sobre la Prevención y erradicación de la falta de respeto y el maltrato durante la atención del parto, por el Consejo de Europa en esta Resolución de octubre de 2019 y por el Parlamento Europeo en esta Resolución sobre la estrategia de la Unión para la igualdad de género", enumeran.

Además, suman, que en febrero de 2020 el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de Naciones Unidas (Comité CEDAW) "adoptó la primera decisión sobre violencia obstétrica, dictaminando que varios derechos de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer habían sido vulnerados e instando al Estado parte, precisamente España, a adoptar políticas públicas para combatir dicha violencia, que incluye malos tratos, abusos verbales y físicos". Desde El Parto es Nuestro recuerdan que la víctima llevó su caso inicialmente a los tribunales en España, pero, según las conclusiones del Comité, "se enfrentó a estereotipos de género y discriminación durante todo el proceso judicial" y que "a día de hoy el dictamen del Comité aún no ha sido cumplido por España y la víctima sigue sin haber sido indemnizada".

También aseguran que "muchas de las intervenciones" que se realizan de forma rutinaria durante el parto en España "se desvían" de los indicadores de atención al parto "establecidos por la OMS y el propio Ministerio de Sanidad, según informes de 2012 y de 2021, ambos publicados por Sanidad". "Somos el primer país de toda Europa según EuroPeristat, junto con Irlanda, en partos instrumentales, y solemos aparecer también en vergonzosos podios en otras intervenciones, como las inducciones y las episiotomías, muy por encima de las recomendaciones de la OMS", apuntan.

El Parto es Nuestro también quiere reconocer la atención al parto respetuosa de "muchos profesionales sanitarios" que "desde hace décadas reconocen el problema y trabajan de un modo u otro por atajarlo, desde sus puestos, participando en la Estrategia de Atención al Parto Normal, colaborando en asociaciones como El Parto es Nuestro o el Observatorio de Violencia Obstétrica o mejorando y actualizando las prácticas sanitarias que ponen en marcha en sus centros asistenciales".

Así, continúan, "los propios profesionales sanitarios que trabajan en la atención al embarazo y al parto también pueden sufrir esta violencia, al sentirse cómplices o participes de la misma, o quedar traumatizados tras ser testigos de prácticas abusivas y/o violentas en un momento de máxima vulnerabilidad para las mujeres". Por ello, desde la asociación también reclaman "una mejora de las condiciones de trabajo de matronas y obstetras, además de la reapertura de paritorios y plantas de maternidad que quedaron cerrados por la pandemia".

Los miembros de El Parto es Nuestro suponen que "puede resultar difícil a los profesionales aceptar que han recibido una formación profesional y han sido socializados en un paradigma basado en la superioridad del parto tecnológico, intervenido". Ha sido esa creencia compartida con la sociedad, esa formación

medicalizadora y una cultura profesional no respetuosa con el protagonismo ni con la autonomía de las gestantes la que ha conducido a una atención al parto en demasiadas ocasiones no basada en la evidencia, con prácticas inadecuadas, con intervencionismo innecesario y en la que la mujer, el bebé y su familia no han sido el centro ni se han respetado sus necesidades fisiológicas y emocionales", reflexionan sobre las posibles causas que han conducido hacia la violencia obstétrica "y no una mala fe de los profesionales ni el ejercicio consciente de una mala praxis".

Ante todos estos argumentos, la asociación observa que "el Colegio de Médicos de Cádiz se encuentran aún en una fase de negación del problema, fase superada en cambio desde hace décadas por otros organismos médicos, instituciones y sociedad civil". "Resulta increíble y vergonzoso cómo han tratado de banalizar las prácticas violentas de las que hemos sido objeto".

"No es potestad del COMCádiz decidir la utilización de un término cuyo uso ya está acuñado. La expresión "violencia obstétrica" funciona igual que las expresiones "violencia intra-familiar" o "violencia en la calle". Estas expresiones no dicen que haya violencia en todas las familias ni en todas las calles sino que hay un tipo de violencia que es característica del contexto familiares y otra que se da en la calle. La violencia obstétrica es el tipo de violencia que ocurre (cuando ocurre) durante la práctica o la atención obstétrica", resuelven.

La pandemia como agravante

Desde El Parto es Nuestro recuerdan que "desde el inicio de la pandemia" las mujeres "nos encontramos

profundamente desprotegidas durante la atención al parto" pues dependiendo de la Comunidad

Autónoma, del hospital e incluso del equipo que atienda, "el resultado de nuestro parto puede ser muy distinto y sufrir o no un trato inadecuado o un abuso".

"Son muchos los casos en los que, en los últimos meses, las mujeres han sido obligadas a parir solas sin acompañante, se han acelerado sus partos sin una clara indicación médica y se les ha separado de sus recién nacidos sin el menor respaldo científico y en contra de las recomendaciones de la OMS" explican.

Ejemplo de violencia obstétrica

Cuando se realiza una episiotomía sin indicación médica y sin el consentimiento informado de la mujer; cuando se realizan más tactos de los médicamente indicados, sin el consentimiento informado de la mujer, provocando infecciones que a su vez pueden derivar en el ingreso del recién nacido en la UCI neonatal, con la consiguiente separación de su madre que esto supone en muchos casos; cuando se administra cualquier tipo de droga sin un consentimiento informado, situación especialmente sangrante en el caso de la administración de haloperidol durante el parto, un potente antipsicótico, como sedante, lo que constituye una práctica obsoleta, peligrosa y sin ningún respaldo científico; cuando se atiende a mujeres que están sufriendo una pérdida gestacional sin los recursos adecuados para preservar su salud física y emocional; cuando se indican inducciones sin tener justificación médica para acomodar agendas del personal; cuando el parto acaba en cesárea porque no hay suficientes paritorios libres o por otros motivos logísticos que nada tienen que ver con el parto en sí.

También cuando se habla de violencia obstétrica se hace referencia a "una violencia institucional que se ejerce en el seno de una institución como es el sistema sanitario, tocado como el resto de instituciones por nuestra cultura patriarcal y por los estereotipos de género profundamente arraigados en nuestra sociedad". No destinar los suficientes recursos a este sistema y en concreto a la atención al parto es una de las causas de violencia obstétrica. La falta de tiempo de los profesionales hace que las prisas se trasladen a las mujeres y sus recién nacidos.

Así, desde la asociación El Parto es Nuestro recuerdan que la Estrategia de Atención al Parto Normal es muy efectiva para reducir el intervencionismo injustificado.

El Parto es Nuestro en Cádiz

La asociación estatal se acaba de implantar en la ciudad con un grupo que tiene como función principal la de informar y acompañar a las mujeres en sus procesos reproductivos, desde su posición de madres. La primera reunión tuvo lugar a principios de este mes de febrero online y pronto cambiará a formato presencial y los encuentros tendrán lugar en la Casa de la Juventud (Cánovas del Castillo, 41) el primer viernes de cada mes.

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