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El futuro de la Universidad de Cádiz

La falta de claridad de la Junta afecta a la apuesta por el Campus de Cádiz

  • Los fondos de la administración regional son esenciales para desarrollar planes previstos por la UCA en la capital

El edificio del Valcárcel, con la Viña en primer plano

El edificio del Valcárcel, con la Viña en primer plano / D.C.

Hace unos meses el alcalde de Cádiz, José María González, firmó un convenio con el entonces rector de la UCA, Eduardo González Mazo, con el objetivo de potenciar el Campus de Cádiz, que había entrado en una decadencia muy peligrosa a pesar de haber sido el origen de la Universidad de Cádiz.

Junto a rehabilitación del Colegio Mayor, el milagro que supuso la recuperación del edificio del Olivillo, la mejora de las instalaciones de la Facultad de Medicina y la potenciación de la oferta cultural y de ocio con el sello universitario, ambas instituciones tuvieron claro que el Campus de Cádiz debía ir más allá y crear un espacio único en Europa, ocupando un terreno vecino al mar en pleno casco histórico de la ciudad.

El acuerdo incluyó la conversión del complejo Reina Sofía en el nuevo Rectorado de la UCA, manteniendo y reforzando incluso su papel de centro cultural, la reforma del cerrado Teatro Pemán, a modo de auditorio para la Universidad, la utilización del espacio abandonado de la pérgola para la investigación arqueológica, además de la cesión municipal del Campo de las Balas para nuevas pistas deportivas municipales.

Todo ello manteniendo el acuerdo para el uso departe de las instalaciones del castillo de San Sebastián para el Ceimar, uno de los referentes internacionales de la UCA, desgraciadamente cerradas desde hace un año.

Buena parte de este acuerdo o se ha ejecutado o está en fase de salir adelante, especialmente lo centrado en el espacio del parque Genovés.

Pero el afianzamiento del Campus de Cádiz tiene en cartera otras actuaciones cuyo calado, en cuanto a las obras a ejecutar y el coste de las mismas, son más complicadas de llevar a buen término en un plazo de tiempo corto, que es lo que necesita la Universidad.

La nueva Facultad de Ciencias de la Educación y la biblioteca central de la Universidad en el antiguo edificio de la Escuela de Ingeniería (cerrado y al borde de la ruina, lo que ha obligado a rodearlo de vallas de seguridad) son los dos pilares esenciales de una apuesta que estaba clara hasta hace unos meses pero que ahora está en el aire.

La llegada al gobierno de la Junta de la coalición entre el PP y Cs, ha abierto un periodo de duda sobre qué va a pasar en el conjunto de las universidades andaluzas, tan dependientes de los fondos de la administración autonómica.

Ya en su toma de posesión como nuevo rector, Francisco Piniella lo dejó claro: "Es el momento de consolidar lo creado en estos años. No podemos realizarlo sin la adecuada financiación. En 2019 las universidades andaluzas se encuentran en una situación complicada desde el punto de vista presupuestario, al no ver cubiertas sus necesidades".

La respuesta de la Junta, tanto en Sevilla como en Cádiz, ha sido la de mostrar su apoyo a la Universidad. Sin embargo, estos mensajes no han ido acompañados, por lo menos hasta ahora, de medidas concretas, especialmente en materia de infraestructura.

Al igual que pasó con el Hospital Regional, primero, y con la Ciudad de la Justicia, después, los compromisos de inversiones en los proyectos para los nuevos centros se han ido diluyendo a medida que han pasado las semanas. Ahora todo está parado, pendientes de análisis de los proyectos que ya se han venido adelantando en los meses pasados. Se miran, se ven las cuentas, pero no se aclara nada.

El silencio que desde hace unas semanas mantiene la Junta en Cádiz sobre el futuro de la nueva Facultad de Ciencias de la Educación preocupa más allá de la misma Universidad. Preocupa al Ayuntamiento, sabedor de la importancia de esta obras, y preocupa a la Diputación, que cedió el histórico edificio a la UCA.

Preocupa especialmente porque se teme un parón en la recuperación del Campus de Cádiz, ya que Ciencias de la Educación iba a jugar un papel importante en este proceso. Y preocupa también porque deja aún más en el aire otras actuaciones que, aunque no estaban concretadas, estaban en la lista de espera, como la reforma del edificio de la antigua Escuela de Ingeniería, que el anterior equipo rectoral planteaba como posible biblioteca de la UCA.

Igualmente la Universidad ya lanzó en su día la idea de actuar en el castillo de San Sebastián, como gran centro dedicado a la investigación y proyección marina. La UCA también ha mirado con interés en estos años el edificio abandonado de la Escuela de Náutica, propiedad de la Junta, como forma de cerrar la milla de oro universitaria entre el castillo de San Sebastián y el centro Reina Sofía. Y queda pendiente la antigua oficina de Ancha.

Para todo ello necesita la apuesta económica de la Junta. El silencio de ésta preocupa porque pone el peligro el renovado Campus de Cádiz.

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