DE CERCA |Entrevista a Francisco Piniella “A lo mejor es que la provincia no ama a su Universidad”

  • Apoyado sobre todo por los alumnos y el personal administrativo y de servicios, el nuevo rector de la UCA enfocará su actuación a dos pilares: la docencia y la investigación y transferencias

Francisco Piniella, en la hemeroteca del Diario de Cádiz. Francisco Piniella, en la hemeroteca del Diario de Cádiz.

Francisco Piniella, en la hemeroteca del Diario de Cádiz. / Joaquín Hernández Kiki

Ha llegado a rector con el máximo apoyo estudiantil. Con eso quiere emprender un gran cambio en un la UCA. Es Francisco Piniella.

–Llega usted al rectorado con una victoria muy ajustada.

–Sí, bueno, la diferencia fue sobre todo entre los votos de los estudiantes. No sé qué les he hecho, pero realmente me votaron muchísimos, en proporción y en cantidad. Fueron a votar en un número que iba incluso contra las previsiones. Daba igual la participación, pero en cantidad de votos fue por una diferencia de mil ...

–¿Haciendo un símil con los partidos políticos, podríamos decir que ha triunfado el candidato de las bases en contra del aparato?

–Hombre, no. No es eso. Lo que pasa es que el sector estudiantil es el que más te cuenta los problemas de sus aulas, de infraestructuras, de grupos docentes, de la doble titulación, que en realidad son itinerarios en los que tienes a los alumnos de un sitio a otro, con horarios muy complicados... Situaciones que a veces los profesores estamos enfrascados en otro tipo de cuestiones y no detectamos. Aunque Eduardo (González Mazo, el rector saliente) ha tenido muy buena gestión, son cosas que se escapan, y creo que ahí ha estado la clave.

–También ha caído usted muy bien en sectores como el administrativo...

–El personal administrativo y de servicios también nos ha votado masivamente, y ahí lo que ha influido mucho ha sido la interinidad de muchos trabajadores que llevan años, no se sacan sus plazas, y están en una situación que no saben si van a seguir o no... Y eso habrá servido de acicate para apoyar esa candidatura alternativa.

–¿Cuándo van a empezar a ver esos cambios que esperan?

–Ahora mismo lo que más me preocupa son los presupuestos andaluces. Esperemos que se atienda la tendencia de incremento de los últimos años. Y sobre todo, que no haya discriminación entre unas universidades y otras. Porque ahora mismo lo que aparece en el anteproyecto es que hay una serie de universidades que se quedan igual, por decirlo de alguna manera, mientras que otras suben en su presupuesto, especialmente las grandes. Universidades como la nuestra pierden, sobre todo en el capítulo de personal, algo más de dos millones de euros. Si llevas en el programa reducir la precariedad, mejorar la condiciones laborales de los profesores, y te reducen dos millones de euros sobre lo que tenías previsto… a ver cómo lo puedes hacer.

Francisco Piniella Francisco Piniella

Francisco Piniella / Joaquín Hernández Kiki

–¿Y si las noticias son contrarias?

–Pues la cuestión sería preparar los presupuestos para el año que viene, incorporando las modificaciones que nosotros llevamos en el programa, preferentemente sobre la precariedad de los llamados profesores sustitutos interinos, que salgan las plazas de profesores ayudantes de doctor y también la estabilización del personal de administración y servicios.

–¿Se ha puesto usted tarea, incluso para llevar a casa?

–Muchas. Por ejemplo, queremos poner en marcha ya para el curso que viene lo que llamábamos en nuestro programa la Casa del Estudiante: rehabilitar el Aulario Simón Bolívar y que sea un espacio de estudio para los estudiantes, especialmente en épocas en que los centros están cerrados. Existe en otras universidades, autogestionados por el propio Consejo de Estudiantes, y ahí también estaría la Oficina del Estudiante, la Oficina del Egresado, que potencie las relaciones entre los egresados y la propia Universidad. Otras propuestas del programa, que en cierto modo es continuidad de lo que ha llevado Eduardo en los últimos años, es consolidar el anillo universitario en Cádiz.

–Ahí sí que hay cosas pendientes o casi a punto...

–Sí. Pero para eso hay que tener en cuenta los Presupuestos, otra vez, y además cada año. El edificio Valcárcel es un tema que la Junta debería asumir un poco por lealtad constitucional. Ya no es cuestión de palabras sino de presupuestos. No soy muy optimista cuando hablan de dos o tres años para acabarlo. El Olivillo, en cambio prácticamente ya está terminado son fondos ITI, por otra vía. En el campus de Jerez queremos avanzar en la edificación del nuevo aulario, que ya está proyectado. Y en el de Algeciras, hemos planteado el aprovechamiento de unos terrenos en el Llano Amarillo, para instalar, en cooperación con la Autoridad Portuaria centros de investigaciones portuarias y logísticas, y donde vayan las tres sedes de allí.

–¿Qué se puede hacer para avanzar más en la adaptación de la oferta de la Universidad a lo que demanda el mercado?

–Avanzar en lo que se llama las tesis industriales, que son requerimientos de la propia empresa. Pero lo que hace falta sobre todo es sentar a las empresas con los grupos de investigación, que a veces estamos de espaldas. Yo creo que la Universidad a veces se cierra en sí misma y no se abre. Y hay otra cuestión: la Universidad tiene que buscar cada vez más financiación propia, que no venga solo de lo público, sino también de instituciones, de fondos europeos.

–¿No hay autonomía universitaria sin autofinanciación?

–Claro. Ahora mismo tenemos una financiación operativa de casi el 90%. La propia Universidad depende de esa transferencia. Por eso vamos a apostar por vicerrectorados potentes en docencia y en investigación y transferencia económica y social. El vicerrectorado de Política Científica y Tecnológica va a englobar todo lo que es la investigación y esa transferencia. Tengamos en cuenta que ahora cada vez más estamos pendientes de los rankings, de los índices de investigación... Subir en esos ránkings da prestigio a la universidad y además genera que puedas captar más fondos externos.

–¿Cómo se encuentra ahora mismo la UCA en esos ránkings?

–Progresa adecuadamente, jeje. O queremos que lo haga. La UCA tiene una debilidad, que no se debe a ella misma sino a cuestiones políticas: que en determinado momento se fragmentó en cuatro campus. Ahora de lo que se trata es de que esa debilidad la revirtamos en fortaleza. Aprovechar por ejemplo, que la Univeridad está en el primer polo industrial de Andalucía que es Algeciras; aprovechar que estamos en Jerez, con todo el tema agroalimentario... Lo que ya no tiene es vuelta atrás, evidentemente. Pero la Junta tendría que considerar siempre que tenemos una serie de gastos que no tienen otras universidades con un solo campus.

–¿Concluimos entonces que fue un error claro la división de los campus?

–Yo no sé si es un error o no. No entro en eso. Entro en que ahora mismo eso supone un gasto superior al de otras. Claro que también hay que tener en cuenta que la provincia de Cádiz tiene unas singularidades… En otras provincias, en la capital está toda la aglomeración. Aquí, Jerez y Algeciras tienen más habitantes. Por eso digo que hay que ver lo positivo: hacer que los estudiantes del Campo de Gibraltar no se vayan a Málaga, que Jerez atraiga a los estudiantes de la Sierra que se van a Sevilla... A lo mejor es cierto que poca gente ama a la Universidad en esta provincia.

–Y encima, con la división política entre comarcas.

–Yo creo que ahí el que debe ejercer ese papel de mediador es el Consejo Social y a veces no lo ha jugado. Ahí es donde deberían olvidarse las cuestiones políticas, los localismos. El Consejo Social es un instrumento fundamental. Con relación al resto de los ayuntamientos, la clave no es potenciar unos u otros, sino que si tu hijo o hija es estudiante de la UCA, estudie donde estudie tenga los mismos servicios y oportunidades. Porque si no, las quitamos. Si realmente en algún campus eres poco menos que un estudiante de segunda de la UCA, es preferible quitar el campus.

–¿Está de acuerdo en que vistos desde fuera somos muy atractivos, vienen más Erasmus que a otras universidades, pero para los propios gaditanos no es muy atractivo estudiar aquí? La Facultad de Medicina, antes emblema y embrión de la UCA, por ejemplo, ha perdido mucho de su prestigio.

–En el caso de Medicina hay que hacer mejoras importantes, hay mucho que hacer. Era la estrella y tendríamos que haber hecho una serie de mejoras en infraestructuras. En este caso vamos a restablecer el vicerrectorado de Ciencias de la Salud, para que sirva de apoyo no solamente a Medicina, sino a Enfermería y Fisioterapia, y tenga mayor presencia y colaboración con los hospitales. Hay que mejorar la docencia en los hospitales, cuidar de los profesores... En cuanto a otras cuestiones creo que hay que mejorar los Cursos de Verano, que han ido decayendo y la aportación del Ayuntamiento ha sido muy escasa en los últimos años. Creo que Cádiz podría tener una Universidad de Verano con el mismo esplendor que la Menéndez Pelayo. Cádiz ahora mismo tiene una oferta turística que podría coronarse con esa universidad de verano. Espero que cuando me siente con el próximo alcalde de Cádiz proponerle una mejora en eso.

–¿Qué le falta a la UCA para tener la importancia de otras?

–Yo creo que la universidad de Cádiz siempre va a ser una universidad mediana. No podemos aspirar a ser la de Sevilla, Salamanca o Granada. Pero dentro de eso, se trata de potenciar todo lo que tiene más valor, lo más específico con respecto a otras. Un buen ejemplo es el Ceimar. Cada vez hay más moviliad de estudiantes, y hay que tener un sello especial de la universidad, aunque tengas que dar lo generalista. No sólo lo marino y marítimo. Hay otras singularidades como la Arqueología, el vino, o incluso a menor nivel el Máster de Flamenco, que hay colas para matricularse. Esas son las singularidades que tenemos que defender.

–¿Está la transparencia entre las asignaturas pendientes? Porque ha habido algunos casos recientes de supuestas malas prácticas o corrupciones...

–Nosotros una de las cosas que queremos implementar es una dirección general de Transparencia, y ampliar la Inspección general de Servicios, que ahora mismo es el “inspector general de servicios”. Vamos a constituir una inspección que tenga una inspectora general, una catedrática de Derecho Civil Mari Paz Sánchez, y además va a haber dos inspectores ordinarios, para asuntos docentes y económicos. Prevenir antes de curar, esa sería la máxima.

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