La crisis comercial llega a la zona de Puertatierra de Cádiz

General García Escámez, estancada dentro de la crisis

  • Muy pocas tiendas logran asentarse en esta calle de Cádiz desde hace 20 años

Son pocos los comercios que logran sobrevivir al tiempo en García Escámez

Son pocos los comercios que logran sobrevivir al tiempo en García Escámez / Julio González (Cádiz)

Muchos de sus vecinos y comerciantes achacan la decadencia del lugar a la desaparición del Portillo y el abandono del solar. “Allí se ven cada día ratas como gatos”, comenta Félix, el encargado del supermercado El Jamón, ubicado en la esquina entre las calles García de Sola y Ciudad de Santander.

Es difícil saber en qué momento de la historia de esta zona de la ciudad se ubica el inicio de una decadencia comercial que afecta, sobre todo, a la calle General García Escámez. “Allí es difícil que cuaje un negocio, sea el que sea”, comenta José Manuel, que lleva 30 años trabajando en el estanco de García de Sola. Lo tiene claro y afirma que el derribo del pabellón hizo mucho daño a esta zona.

Otros lo achacan a que García Escámez nunca fue una zona de mucho paso. El almacén de un montañés, Narcisco, coronaba García Escámez en su parte más cercana a García de Sola. Y junto a éste, una mercería, dos tiendas de muebles (Muebles Sale y Muebles Gasán), una de cortinas, alfombras y tejidos (Vistahogar), una autoescuela, oficinas de Asepeyo... Fueron muchos los establecimientos que la intentaron levantar, pero después pocos llegaron a cuajar. Un ejemplo fue la apuesta de la firma gaditana San Pancracio, que abrió allí una singular tienda que poco tardó en cerrar.

Varios pequeños establecimientos están apostando ahora por Ciudad de Santander

“Muy poca gente pasa ya por aquí desde que derrumbaron los cuarteles. Antes, todos los gaditanos de la Barriada que querían llegar a la playa tenía que pasar por aquí”, según Javier Sanjuan, un vecino que lleva ya más de 40 años residiendo en esta calle de Cádiz.

Ya al otro lado, la calle Ciudad de Santander. Algo más viva desde el punto de vista comercial. Allí está Juan Tinoco que abrió su tienda de frutos secos y chuches en 1992, donde antes había un videoclub. “Las cosas no están para tirar cohetes”, comenta Juan. Él sí se acuerda del Pabellón Portillo que cerró sus puertas en 2008, pero “también hizo mucho que quitaran la oficina del paro de la Avenida. Muchos empleados y usuarios daban vidilla a la tienda”.

La huella del paso de la firma San Pancracio por la calle García Escámez La huella del paso de la firma San Pancracio por la calle García Escámez

La huella del paso de la firma San Pancracio por la calle García Escámez / Julio González (Cádiz)

Algunos nuevos establecimientos han visto la luz allí recientemente como la tienda de ropa Moral o la de muebles Momo, pero otras guardan el sabor añejo como la peluquería Pedro Barroso. Y otras están a verlas venir a ver qué pasa con la crisis como la autoescuela Géminis, la tapería Montañés que sí están aguantando el tirón, sin olvidar a Valmar que, junto a Juan el peluquero y el estanco, puede ser de los más antiguos del lugar con sus más de 40 años de vida. Otras tiendas sí pegaron el cerrojazo y dejaron allí su rastro como la cervecería La Tabla o La casa del delineante, ahora reconvertida en una clínica de podología.

Siguen formando parte de la milla oro de Cádiz y el precio de sus pisos siguen en el top ten de la ciudad, pero no así su comercio que aguanta la respiración a la espera de la ansiada luz al final del túnel.

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