La Escuela de Hostelería recupera el calor de los fogones con una nueva etapa
laboral | la junta de andalucía se ha hecho cargo de la gestión del histórico centro
Tras años sin vida intenta volver a la normalidad en manos del Servicio Andaluz de Empleo.
Todo comienzo es ilusionante. Nuevas etapas entierran episodios dolorosos, heridas que tardan en cicatrizar pero que se curan avanzando, porque no hay mayor regalo que el presente. La Escuela de Hostelería de la Junta de Andalucía se encuentra ahora dando sus primeros pasos tras años de tribulaciones. Después de 17 promociones, el centro alcanza su mayoría de edad en una new generation, como le gusta decir a Adán Corrales, profesor del curso de Sala que ya estuvo en el primer despertar de la escuela. "Sabemos que estamos en una nueva etapa, yo digo que esta es la decimoctava promoción new generation, un ciclo nuevo, pero todos estamos muy ilusionados. Los profesores, locos por empezar a enseñar y los alumnos deseando aprender".
Este es el primer curso que arranca tras la integración de este centro formativo en el Servicio Andaluz de Empleo (SAE) para impartir una formación que se enmarca dentro de la denominada FPE (Formación Profesional para el Empleo), que va destinada a la inserción laboral de personas desempleadas. Por primera vez, los cursos contarán con certificados de profesionalidad para acreditar las competencias del alumnado -la titulación anterior que se obtenía por cursar estudios en el centro era propia de la Junta de Andalucía-. "Los certificados de profesionalidad, en cambio, tienen carácter oficial y validez en todo el territorio nacional", destacan desde la Junta.
Para que el centro recupere la normalidad que tenía antes aún deben incorporarse algunos profesores. Ya se ha completado el proceso selectivo para tres vacantes, que se harán efectivas a la vuelta de las vacaciones navideñas, y quedarían dos plazas que se convocarán de manera externa. Los tres nuevos profesores han llegado a través de promoción interna, con personal del SAE que ha solicitado esas plazas.
"El papel de los profesores, y contar con varios por materia, es importante para los alumnos porque la experiencia no viene en los apuntes, y cada uno tiene sus propias anécdotas", dice Adán.
Otra buena noticia será la apertura al público del restaurante, que era reverenciado en Cádiz y que se quiere abrir a finales de primavera. "El éxito que teníamos en el restaurante -recuerda Adán Corrales- es que era el aula más importante. Al tener esas prácticas, ese contacto con los clientes, el salto de los alumnos al enfrentarse a unas prácticas en otros restaurantes no era tan grande como cuando sólo se cocina o se sirve para tus propios compañeros, esa es una experiencia ficticia. Con el restaurante abierto se enfrentan a la realidad".
Adán también comenta con acierto que "un restaurante tiene dos muletas: la cocina y la sala. Cuando una de ellas falla es como si te quedaras cojo". Asegura igualmente que el nivel de la escuela "lo pone el alumnado".
La fecha de apertura del restaurante dependerá del nivel de formación que vayan adquiriendo los alumnos, técnicas básicas para enfrentarse al examen del gran público.
No obstante, desde la Junta se insiste en que el restaurante no tiene finalidad comercial sino formativa, de hecho simplemente cubre gastos, y que la parte más práctica se realiza a nivel interno, en el propio comedor de los alumnos.
Dos de las nuevas alumnas, Encarni Márquez (cocina) y María José Flores (sala), representaban a la perfección el sentir general de los 28 integrantes de este primer curso. Eran 30, 15 por cada especialidad, pero dos alumnos han causado baja al haber encontrado un empleo.
Ambas se mostraron ilusionadas y destacaron la buena sintonía y la capacidad del profesorado. "Somos como una gran familia. Vamos a poco a poco pero nos sentimos muy ilusionadas. En cocina estamos empezando por las verduras, por su corte, cocción, y por ejemplo ayer hicimos paella".
Encarni cuenta que había trabajado como pinche de cocina en un bar pero que siempre había tenido la espinita clavada de la cocina. "Ahora que mis hijas son más mayores he podido dedicarle tiempo a entrar en la escuela de hostelería, que era algo que siempre me había atraído mucho".
En idéntica situación se encuentra su compañera María José. En principio solicitó también cocina, pero fue admitida en sala y está muy feliz. "Yo tengo un hijo de 22 años y para mí esta es una experiencia nueva. Hemos hecho muy buen grupo, tanto la gente mayor como los más jóvenes. Empezamos por el curso de manipulación de alimentos. Estamos muy contentos. Las instalaciones son ideales, a la cocina no le falta un detalle y el restaurante ya está montado y sólo resta que cojamos la práctica suficiente para que pueda abrirse".
Ambas alumnas quisieron destacar también el papel de Cristina, la orientadora del centro, "que nos da mucha fuerza, siempre tiene su puerta abierta para nosotros y es un apoyo psicológico muy importante, sin ella creo que más de uno habría abandonado", cuentan María José y Encarni casi al alimón.
María José también quiso destacar que "en la Escuela de Hostelería no sólo nos forman profesionalmente sino como personas, creo que hacen una gran labor con la juventud inculcando valores como la tolerancia o el respeto, enseñan a convivir con personas de otras edades".
En el centro además existe paridad de género en los 30 nuevos alumnos seleccionados -15 por curso y especialidad, son los nuevos ratios-, de manera que ocho mujeres y siete hombres cursan la especialidad de cocina; y siete mujeres y ocho hombres realizarán la de sala o servicios de restaurante y bar. A diferencia de convocatorias anteriores, la franja de edad del alumnado está comprendida entre los 19 y los 55 años -en otros cursos anteriores la edad media era inferior-.
La mayoría de alumnos que se formarán este curso en la escuela proceden de la zona de la Bahía de Cádiz.
Los alumnos seleccionados por especialidad salieron tras resultar una selección entre un total de 57 candidatos para cocina y 25 para sala.
Eso sí, el enmarcarse en la nueva FPE lo determina todo: decreto ministerial, nueva normativa... La escuela, que ya no depende de Educación sino de Empleo, está sujeta al Decreto ministerial y esto hace que cambian varias cosas, como el número de horas lectivas por materias, composición del profesorado, módulos y hasta la baremación con que se eligen a los alumnos admitidos. Todo orientado a lograr certificados de profesionalidad. Por ejemplo este año se han quedado sin poder matricularse auténticas joyas porque personas que llevan paradas más tiempo tienen más puntos, ya que se tiene en cuenta eso o tener una tarjeta de mejora.
El caso es que la Escuela de Hostelería, fundamental para dotar a la ciudad de profesionales capaces y preparados de cara a adentrarse en un sector que se ha convertido en una pata importante de la economía gaditana, ha vuelto a la vida, sus cocinas han recuperado el fuego y ese calor ya se va notando por la Alameda.
El programa comprende 3.000 horas formativas
El programa que se está impartiendo en la Escuela de Hostelería de Cádiz comprende un total de 3.000 horas formativas por alumno, repartidas en dos cursos de 1.500 horas cada uno de ellos. Entre sus módulos más representativos (en función de su número de horas) están los de Cocina; Dirección y Producción de Cocina; Servicios de Bar y Cafetería; y Servicios de Restaurante. No afectan al normal desarrollo de las clases el hecho de que aún falten algunos profesores, puesto que las horas de esas materias están programadas para la última parte del curso. Esto permite que el programa formativo avance con normalidad.
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