Desescalada del estado de alarma | La hostelería se prepara con mucha cautela

Coronavirus en Cádiz: “No abro hasta que no paren esta incertidumbre que genera miedo”

  • La mayoría de los hosteleros insisten que aplazarán la apertura de bares y restaurantes hasta que se suavicen las limitaciones

  • Los empresarios también ven imprescindible el apoyo municipal

Un hostelero limpiando un cartel anunciador de su establecimiento, aunque tampoco abrirá hoy. Un hostelero limpiando un cartel anunciador de su establecimiento, aunque tampoco abrirá hoy.

Un hostelero limpiando un cartel anunciador de su establecimiento, aunque tampoco abrirá hoy. / Julio González

No abro. Es una incongruencia el tema de los horarios. Es incongruente que puedas estar de paseo de 6 a 10 de la mañana y que luego puedas ir a comer a la hora que te dé la gana. Ni mañana ni hasta principios de junio, hasta que no se ponga fin a esa incertidumbre, que lo que está es provocando miedo entre la gente”. José Ferradans, propietario de La Taberna del Anteojo, viene a coincidir con el sentir generalizado dentro del sector hostelero de Cádiz.

La mayoría de los bares y restaurantes de la capital gaditana no abrirán hoy sus puertas. Tal y como adelantó este periódico, esperarán a que se suavicen las limitaciones impuestas en esta primera fase de la desescalada de un estado de alarma que les ha condenado a casi dos meses sin ingresos. Y a que el Ayuntamiento cumpla su compromiso de ayuda con la ampliación provisional de las terrazas. “Los empresarios queremos abrir en las mejores condiciones posibles y ahora toca estar lo más unidos posible para hacerlo”, afirma Ferradans.

“Yo, la fase 1, me la salto. Y a ver qué opciones da el Gobierno a partir de finales de mayo, cuando dejen acceso al interior del recinto”, se plantea este hostelero. En cualquier caso, prevé que la reapertura no devolverá a los locales la situación con la que cerraron. “Va ser muy importante cómo reaccione la gente. Ahora vamos a contar con un público cien por cien gaditano. Y la gente está teletrabajando, está en sus casas. No es lo mismo que cuando uno va a trabajar fuera, que hace una pausa y baja a tomarse una cerveza. Esa es una parte importante de mi clientela”.

Al propietario de La Taberna del Anteojo le consta que muchos de sus colegas del sector no van a abrir esta semana. “La mayoría están por no abrir. Lo harán aquellos que tengan poco personal a su cargo que sacar del Erte”, apunta.

Respecto a las medidas de prevención, Ferradans no se muestra partidario de las mamparas. “Entiendo que no hacen falta. Habrá que abrir con un bar lo más parecido a lo normal. Lo que ofrecemos no es un artículo de primera necesidad, de manera que el 80 o 90% de la clientela va allí a pasar un buen rato con unos amigos o con la familia, a conversar, y eso está reñido con las mamparas. Aquí interviene el factor relación. Hay aún poca claridad en la manera de actuar y el público tiene aún demasiadas dudas y miedos”.

Las terrazas, la clave

“Los establecimientos que tenemos terrazas le pedimos al Ayuntamiento que abra la mano. Eso que piden las asociaciones de vecinos, que no se aprovechen los empresarios... Yo no me estoy aprovechando de nada. Los vecinos tienen que trabajar y si se les quita el trabajo por culpa de esa teoría, terminarán por ir a la calle”, razona José Ferradans.

“Ahora, con la que está cayendo, es como si yo me quejo del ruido que hace el astillero porque están haciendo barcos. Eso me indigna”, sentencia. “Además, al abrir, tengo el mismo gasto de luz y de gas que antes, porque tengo que tener los fuegos encendidos y las neveras las tengo que tener a pleno rendimiento... La infraestructura de un negocio, abras para el 30% de su capacidad, para el 50% o para el 100%, es la misma... Yo, como mínimo, no abro hasta el 25 de mayo, y la mayoría no va a abrir”, asegura. “El Ayuntamiento tiene que ayudar a que los empresarios trabajen”, dice José Ferradans .

“Siempre hay que dejar un espacio respetable para el peatón, pero hay que intentar esa fórmula que beneficie a todos, sobre todo en esos espacios, que cuenten con metros suficientes, hay que abrir la mano”, insiste. “Además, todo el mundo está loco por abrir. Es muy duro estar dos meses sin ingresar ni un duro. ¿Qué le va a doler más a un empresario que no poder abrir sus puertas? Es ingreso cero”, concluye el propietario de La Taberna del Anteojo.

Locos por abrir están también en el Grupo Arsenio Manila, pero, al igual que la mayoría de los establecimientos del sector los cuatro restaurantes que regenta Raúl Cueto (Arsenio Manila, Musalima, Casa Angelita, Bebo los Vientos y Nahú Beach), están preparándose para la reapertura y a la espera de que reduzcan las limitaciones a nivel nacional, se aclare la normativa aplicable a los chiringuitos y a que el Ayuntamiento defina cómo será la ampliación de terrazas a la que se ha comprometido. “Si no nos la conceden, si no nos dan ese pequeño flotador a donde agarrarnos, nos veremos obligados a cerrar definitivamente, después de tan solo tres meses abiertos”, confesaba a este periódico respecto a Casa Angelita, en la Calle Nueva. En el Paseo Marítimo han solicitado al alcalde que autorice una hilera de mesas más en la zona más próxima a sus establecimientos como una medida provisional, durante los dos próximos meses.

En La Marea, hoy comienzan los preparativos para la reapertura , después de la reparación de una gran avería en la conducción del gas que ha afectado a todos lo bajos del edificio Reina Victoria y que todavía requiere de ciertas pruebas de seguridad, informa su propietario, Mikel Elorza.

Actuaremos con la máxima cautela para cumplir con toda la normativa vigente en materia de desinfección, señalización, aprovisionamiento, protección del personal y garantías de seguridad para los clientes”, asegura el hostelero gaditano. “Tenemos que ser muy cautos, trasmitir mucha seguridad y reinventarnos en esta nueva etapa, pero va a costar mucho y va ser muy duro para todos”, insiste Elorza.

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