Cesáreo Mosquera| Concejal Urbanismo Pontevedra "En Cádiz falta una idea motriz que dé coherencia al espacio"

  • Su equipo peatonalizó todo el centro de Pontevedra tan sólo un mes después de llegar al gobierno en 1999

Cesáreo Mosquera durante su intervención en el Colegio de Arquitectos de Cádiz. Cesáreo Mosquera durante su intervención en el Colegio de Arquitectos de Cádiz.

Cesáreo Mosquera durante su intervención en el Colegio de Arquitectos de Cádiz. / Julio González

En 1999 Cesáreo Mosquera llegó al Ayuntamiento de Pontevedra (BNG) como concejal de Urbanismo con un programa contundente que situó al peatón en el centro de los privilegios. En apenas un mes peatonalizaron todo el centro de la ciudad y diez años más tarde se convirtieron en una ciudad referente. Esta semana han aparecido en la televisión de Nueva Zelanda, en un periódico israelí, han viajado a Berlín y ayer mismo estuvieron en Cádiz, en la jornada de Movilidad Urbana Sostenible que organiza el Colegio de Arquitectos de Cádiz. 

–¿Cuáles han sido los resultados de este plan?

–Lo que hicimos ha dado resultados muy contundentes. El tráfico en el centro de la ciudad se redujo en un 85 por ciento y, en el conjunto de la ciudad, en un 53 por ciento; las emisiones de CO2 las rebajamos a una tercera parte; no tenemos ningún muerto por accidente de tráfico desde hace 8 años; en primaria, el 80 por ciento de los niños van andando al colegio y la mitad de ellos solos.

–Se hizo en tiempo récord. ¿Cómo fue la batalla?

–El 3 de julio tomamos posesión y el 6 de agosto ya peatonalizamos todo el centro histórico. Pero no se nos echaron encima porque aquello era un desastre, la convivencia en la calle era imposible debido a los coches. Así que nos reunimos con las asociaciones y comerciantes hasta que aceptaron. Teníamos muy clara la hoja de ruta y eso lo percibía la gente y se trataba de cumplir con nuestro programa.

Teníamos muy clara la hoja de ruta y eso lo percibía la gente. Se trataba de cumplir nuestro programa”

–Aquí, en cambio, genera polémica. Lo último fue la peatonalización del último tramo del Paseo Marítimo con alguna que otra queja de vecinos y comerciantes. 

–Estamos en una sociedad en la que la gente cree que tiene el privilegio de disfrutar del espacio público en contra de una mayoría. Y una mayoría que posiblemente tiene derecho de usar el espacio público, a la que le beneficia y que posiblemente esté callada. Y la opinión en Pontevedra no fue  opuesta, pues seguimos en el gobierno. La gente está encantada porque han ganado en calidad de vida. 

–Supongo que la gente empezó a disfrutar más de la calle. 

–Bueno, ayer mismo estuvimos paseando por la zona del centro de Cádiz y no vimos apenas niños por la calle de 6 a 21.00. Tú vas a Pontevedra y está lleno de niños jugando en las plazas. Llega al extremo de que los padres de niños de municipios de alrededor los traen para jugar. Como anécdota te diría que nos suelen preguntar un día cualquiera si es festivo.

–Me sorprende, pensaba que en el sur se vivía más la calle. ¿Cómo consiguieron que la gente hiciera de la calle el salón de casa?

–Con mensajes coherentes en el diseño del espacio, por ejemplo. No hay mensajes de preferencia para el vehículo, las calles están a nivel, la velocidad máxima en toda la ciudad es de 30 km por hora, y en zonas de coexistencia hay preferencia peatonal, pueden circular a 20  km, pero estamos pensando en bajar. Tú llegas a una plaza y no hay defensas, no hay bolardos, y ¡ay! de ti como aceleres para intentar apartar al peatón. Tienen preferencia incluso antes que la ambulancia. La gente ejerce su derecho al espacio público.

–¿Tiene preferencia el peatón ante las emergencias? 

–Pues claro. Y no pasa nada, la gente se echa a un lado. La policía y las ambulancias tienen la recomendación de que nunca intenten abreviar vía correr, porque es peligrosísimo. No va a suceder nada por ese segundo. Y si la velocidad media en las ciudades es de 15 km, ¿por qué molesta que la velocidad máxima sea 30 km? Así se produce menos accidentes y si hay un atropello es raro que haya problemas graves.

–¿Y cómo se solucionó el problema de aparcamiento? 

–Si  no te bajas la lavadora y el sofá a la calle, ¿por qué tiene derecho un coche si es un artículo privado? Hay que ayudar en todo lo que se pueda, pero no tienen derecho a ocupar el espacio público. Nosotros usamos la fórmula de estacionamiento gratuito en el borde del río. Y la gestión del estacionamiento que hacemos es que circule el tráfico necesario para que funcione la ciudad, para lo que tenemos la fórmula del estacionamiento de servicio, con unas 1000 plazas, para usarlas durante quince minutos, no más. Para mudanzas, dejar al niño en el colegio, etc. Y funciona, pero hay que mover muchas telarañas mentales.  

–¿Cómo valora a Cádiz en todas estas cuestiones?

–Cádiz es una joya y tiene una ventaja por su carácter peninsular porque normalmente en las ciudades hay tres tipos de tráfico. El de paso, que es el más nervioso, el que atraviesa la ciudad casi sin respetar límites y que no existe en Cádiz; el de agitación, que es el que busca sitio para estacionar, y hay mucho, y el de destino o de servicio. Y Cádiz tiene una ventaja porque es una ciudad agradable, cosa que no era Pontevedra. Lo que le veo es que hay bastantes actuaciones parciales, pero falta una idea motriz clara que coloque las actuaciones para que den resultados coherentes en el espacio.  Porque ¿Qué espacio queremos? Aquí falta una idea integral. 

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