El 'Caso del Agua' tensa al máximo la relación entre el gobierno y el Partido Popular

Ediles de Podemos y Ganemos buscan desde hace semanas deficiencias en la gestión municipal del PP

Teófila Martínez, Ignacio Romaní y José María González en un pleno.
Teófila Martínez, Ignacio Romaní y José María González en un pleno.
José A. Hidalgo Cádiz

10 de marzo 2016 - 01:00

El 'Caso del Agua' ha abierto una brecha insalvable entre el gobierno de José María González y el grupo municipal del Partido Popular. No es que hubiera algún tipo de conexión ni de relación cordial entre estas formaciones, pero en los nueve meses que han pasado desde que Podemos asumió el gobierno de la ciudad, con el apoyo directo de Ganemos y el indirecto del PSOE, la oposición que ha recibido desde la formación conservadora ha sido de un nivel más bien bajo, sobre todo si lo comparamos con el enfrentamiento casi diario entre Podemos y el propio PSOE o los encontronazos puntuales de la coalición de izquierdas con Ciudadanos.

Lo cierto es que desde que entraron en el despacho de la Alcaldía, Podemos ha temido la llegada de una moción de censura de todas las fuerzas de la oposición que llevase a González al limbo. Más aún, el claro desencuentro entre la formación de Pedro Sánchez y la de Pablo Iglesias a la hora de cerrar un gobierno de coalición para el conjunto del Estado encendió de nuevos las alarmas en San Juan de Dios, recuperando el mensaje de "la pinza" contra ellos.

En este tiempo, y muy especialmente en los últimos meses, los concejales de Podemos y Ganemos han iniciado en buena parte de las áreas de gobierno de la ciudad una búsqueda sistemática de documentación sobre proyectos ejecutados durante la larga etapa de gestión del PP. Han buscando el lado oscuro de ésta, contratos dudosos, inversiones nada claras. La orden era buscar carnaza contra los populares. Sin embargo, hasta el momento la búsqueda de trapos sucios ha resultado fallida.

Por si fuera poco, en su juego por trasladar a la opinión pública el acoso de la oposición hacia ellos, al gobierno de Podemos-Ganemos le falló también las supuestas presiones que estaban recibiendo desde el Ministerio de Hacienda ante el pago de la deuda, con amenazas ficticias de que los ingresos del Estado se iban a recortar para pagar ésta. Nada de ello ocurrió. Todo lo contrario: Hacienda dejó bien claro que la aportación estatal seguiría llegando puntualmente a la ciudad.

Y aquí llegamos al caso del agua contaminada de Loreto. Nadie puede dudar que fue éste el caso que más dañó al PP en su última etapa de gobierno. Y desde el nuevo Ayuntamiento se tiene claro que se le seguirá dañando con el mismo, apoyándose para ello en un contundente informe técnico que lanza duras acusaciones contra los populares por su gestión en esta crisis.

Ahora se abre un proceso en el que una de las dos partes saldrá perdiendo. Si el gobierno local tiene razón, el PP tendrá que asumir graves responsabilidades; si, finalmente, resulta que las denuncian son inciertas, será el equipo de González el que tendrá que responder ante la ciudadanía. Sea una u otra cosa, lo cierto es que si en algún momento se hubiera podido plantear una relación amistosa entre ambas fuerzas esa circunstancia se ha esfumado totalmente.

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