Turismo en Cádiz

Cádiz se olvida del patrimonio como fuente de riqueza turística

  • Ni lo público ni lo privado han sabido sacar provecho a la riqueza histórica

Los accesos a las bóvedas de Santa Elena están ocupados por personas sin hogar Los accesos a las bóvedas de Santa Elena están ocupados por personas sin hogar

Los accesos a las bóvedas de Santa Elena están ocupados por personas sin hogar / Jesús Marín

La Torre Tavira es un ejemplo de gestión privada, con éxito, de nuestro patrimonio histórico y cultural. A escasos metros se encuentra el Yacimiento Gadir, un tesoro deseado por otras ciudades, que aunque bien preparado no se sabe aprovechar, en esta caso por parte de la iniciativa pública, todo su potencial.

La Catedral alcanzó el pasado año su récord de visitantes, 314.163. Es el equipamiento cultural más visitado en toda la provincia. El Cabildo, desde hace una década, ha sabido gestionarlo y conseguir beneficios que acaban redundando en la mejora del templo. No pasa lo mismo con la mayor parte de las iglesias de la ciudad, algunas en manos del propio Obispado, que se mantienen cerradas la mayor parte del día o no están preparas para atender a los cada vez más turistas.

El Teatro Romano también incrementó sus visitas el pasado año. Sin embargo, las obras de excavaciones de otras dependencias del que fue el segundo gran coliseo del Imperio en suelo de Hispania, siguen paradas y sin perspectivas de reanudarse de forma inmediata. Algo que sin duda no habría ocurrido si el Teatro hubiera estado en Málaga o Sevilla.

El Ayuntamiento está restaurando dos bóvedas del frente de la Puerta de Tierra. Deberían de tener un uso cultural y turístico relacionado con este conjunto Monumento Nacional. Pues no, está destinado a la concejalía de Juventud. No extraña pues uno de los equipamientos de mayor valor histórico de la ciudad sigue abandonado desde hace cinco años por la incompetencia política de quienes desde el gobierno local deberían de atender a su recuperación. Más allá de estas bóvedas para Juventud, está la ocupación de una decena de ellas por personas sin hogar, con lo que ello supone de imagen para un referente de Cádiz que, además, comienza a dar los primeros signos de ruina en otras partes del mismo.

El castillo de San Sebastián sigue cerrado, algo que no preocupa demasiado ni al Ayuntamiento y el gobierno Central (su propietario). Éste también ignora, además de con la Junta, la tercera fase de la ampliación del Museo de Cádiz, que espera desde hace más de veinte años.

Como con otros centros arquitectónicos, baluartes, murallas y restos de nuestra historia ignorada.

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