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Consecuencias del coronavirus en Cádiz Cádiz, a la cola del hambre

  • El Ayuntamiento y varias instituciones benéficas han detectado un aumento brutal del número de personas que tienen que buscar ayuda para poder asegurarse un plato de comida

Un gaditano, minutos después de recoger una bolsa de comida de una de las muchas instituciones benéficas de la ciudad. Un gaditano, minutos después de recoger una bolsa de comida de una de las muchas instituciones benéficas de la ciudad.

Un gaditano, minutos después de recoger una bolsa de comida de una de las muchas instituciones benéficas de la ciudad. / Julio González

En sólo 60 días, gaditanos que vivían una dulce realidad que incluso muchos se atrevían a seguir llamando crisis, se han visto forzados a acudir a entidades de beneficencia para pedir comida para sus familias.

Es difícil cuantificar aún los daños. Parece que la crisis sanitaria se aplaca, al menos de momento, pero tras de sí lleva emparejada una crisis social y económica rodeada de una nube que tardará en disiparse.

Buscar estadísticas científicas es una quimera y disfrazar un conteo de estadística es casi querer dárselas de profeta, pero son las entidades benéficas las que hablan, es la propia concejalía de Asuntos Sociales la que busca un hueco en su ajetreadísima agenda, para atender a Diario de Cádiz que le pide cifras, que le pide algo tan difícil y dramático como que nos cuantifiquen el número de gaditanos que se han visto forzados a ponerse en cola para recibir comida.

Números, porcentajes, todos en negativo, o peor con cifras que reflejan un triste aumento del número de familias gaditanas que, hasta hace 60 días tenían un empleo digno, un sueldo digno y una vida digna que ahora han visto desmoronarse por culpa de la Covid-19.

Son sólo cifras y porcentajes pero todas indican que ahora hay más gaditanos que antes de esta crisis que no tienen un plato de comida que poner en sus mesas y que tienen que acudir a la beneficencia en busca de ayuda y, lo principal, es que la encuentran.

Me quedo con la afirmación final que hace a este Diario la concejal de Asuntos Sociales del Ayuntamiento de Cádiz, Helena Fernández, que asegura que “los gaditanos no pasan hambre”.

Ella se maneja con las cifras, recibe llamadas de gaditanos y gaditanas pidiéndole ayuda, recibe a representantes de entidades benéficas que le ruegan que haga algo que no se encuentra entre sus cometidos y es facultar a un ciudadano para que pueda recibir comida de una de estas entidades.

Por lo tanto, el Ayuntamiento sólo puede facilitar como referencia el número de certificados que extiende a familias con el que se les otorga el triste privilegio de poder recibir comida de alguna entidad benéfica. Así, según la concejal de Asuntos Sociales, Helena Fernández, en 2019 el Ayuntamiento había acreditado a un total de 602 familias con esos certificados con un informe favorable para poder recibir alimentos de estas entidades.

En 2020, este número bajó hasta 430. Pero llegó el coronavirus y Cruz Roja “nos dijo que la cosas se les iba de madre y que tenían largas colas” y no sabían discernir entre quien lo necesitaba realmente y quien no. Además, a esto se sumaba la picaresca que llevaba a muchas familias a ponerse en todas las colas posibles, consiguiendo cantidades de comida que, muchas de ellas, iban a parar a la basura o bien a un mercado negro que privaba a otras familias de esa ansiada ayuda.

Lo que hizo casi de inmediato fue extender 90 informes para que 90 personas ,más pudieran comer de la beneficencia. “Estamos aterrorizados porque no podemos asumir más trabajo”.

Es cierto, según Helena Fernández que con algunas familias es muy fácil: “Metes el DNI y ves que sí que lo es, y punto, pero a las nuevas familias hay que hacerles una valoración, una entrevista y es un trabajo realmente muy complejo y delicado en el que no te puedes equivocar”.

Pero esta concejal del equipo de José María González ‘Kichi’ reitera que nada de esto forma parte de los cometidos del Ayuntamiento. “¿Cuál es la obligación del sistema público de los Servicios Sociales? Dar prestaciones dignas y ayudas dignas. Nosotros no podemos dar comida. Tenemos que atender las necesidades económicas de las personas para que cubran comida, medicamentos, zapatitos del niño y todo dentro de un sistema de derechos con un procedimiento y unas condiciones. Si una familia recibe ayuda para alimentos, esa familia estima su presupuesto, y luego lo justifica”.

Las cifras reales que sí responden a la actividad de esta concejalía con la llegada del coronavirus son otras.En cuanto a las ayudas económicas familiares que son para necesidades básicas, desde que comenzó el coronavirus el Ayuntamiento ha activado 64 por importe de 10.789 euros. De las ayudas nuevas del Estado de Alarma que son para necesidades básicas, con una cuantía de 50 euros por cada miembro familiar, se han dado durante esta crisis 2.082 ayudas por importe de 284.500 euros.

La Ley impone que tienen que ser un profesional el que califique como vulnerable a una familia o a una persona. Eso no lo puede hacer cualquiera, y el Ayuntamiento cuenta con esos profesionales. Ejercer de juez para decidir si una familia necesita que le den de comer o no, no es tarea fácil. “Pero en general, el gaditano es muy agradecido”, estima Helena Fernández. “El 90% de los mensajes que nos mandan de agradecimiento le garantizo que le harían llorar”.

La picaresca llevó a muchos gaditanos a pedir comida en distintas entidades a la vez

Pero al otro lado está el que o la que se mete en las redes difamando tanto a las entidades benéficas como al propio Ayuntamiento, pero “son los que menos” y “aún así las entiendo porque si no tienes para comer, que te tarde diez días es llegar una ayuda es un mundo”.

“No nos olvidemos que hay gente que se ha quedado a cero”. Pero también hay familias que acuden al Ayuntamiento y a las redes con una serie de exigencias y luego resulta que “comprobamos sus datos en la seguridad social y resulta que tienen ingresos y no saben que lo que están haciendo es quitarle la comida a alguien que seguro que la necesita”.

“No le voy a negar que hay mucha necesidad pero también muy poca vergüenza y normalmente la tiene el que menos lo necesita. El que lo necesita de verdad es muy honrado y tiene mucha consideración con otras familias pero te puedo garantizar que en Cádiz no se está pasando hambre”. “El sector más vulnerable está cubierto”, según esta portavoz del Ayuntamiento de Cádiz.

Allí en Asuntos Sociales han ejercido también de psicólogos, ya que se han encontrado con solicitantes a los que les ha costado la vida pedir ayuda. Creían que nunca les iba a llegar ese momento, y el virus les ha traído el momento debajo del brazo. “Aún así se muestran solidarios y empiezan, entre lagrimas, a decirnos que entienden que habrá gente que lo necesiten más que ellos, pero les aclaramos que si cumplen con los requisitos son tan merecedores los unos como los otros. A veces llaman y cuelgan porque les da vergüenza. Menos mal que nuestros trabajadores sociales son muy listos y persistentes y les devuelven la llamada para ver cómo están hasta que logran sacar el verdadero sentido de esa llamada”.

VALVANUZ

Mila Aragón tenía también datos que dejan entrever que ha aumentado el número de gaditanos que se han visto forzados a acudir a entidades benéficas como Valvanuz para comer. Mila es la responsable de la Fundación Valvanuz e indica que un mes normal de los de antes de la pandemia “estábamos recibiendo a 160 familias. A partir del virus, estamos en unas 380 familias”. Es ni más ni menos que un aumento de un 137%.

Claro, a principios de año se hizo la petición al Banco de Alimentos y a la Unión Europea de alimentos para los 160 habituales de Valvanuz, pero la llegada del virus ha desbordado las previsiones. “Hemos llamado al Banco de Alimentos pero ellos están también desbordados y tienen las estanterías de sus almacenes vacías”.

A las familias que atienden, les facilitan una bolsa de alimentos al mes, que para una familia media de cuatro personas les ponen tres litros de aceite, dos bloques de leche, varios kilos de garbanzos y lentejas, cuatro o cinco paquetes de galletas, latas de atún, Cola Cao, café, azúcar, ... “De todas maneras, siempre les decimos que si se ven apuradas por algo que no duden en venir, nunca le negamos a nadie comida”.

“La situación es muy delicada”, admite Mila Aragón. “Nosotros subsistimos con las donaciones y las cuotas de socios, pero ahora mismo, estando la cosa como está, aquí no viene nadie viene a dar dinero. El poco dinero que nos queda en las cuentas lo usamos para el mantenimiento de la casa, para el pago de la luz, del agua o del teléfono”.

MARÍA ARTEAGA

Sor Antonia prefiere ser clara y afirma que no se expresa bien en tantos por ciento, pero es su corazón el que habla y no le hace falta tanta matemática para mostrar su preocupación por el aumento del número de familias que están acudiendo al comedor de María Arteaga a pedir alimentos. “No sé de tantos por cientos pero le aseguro que es más del doble, seguro”. Por un lado están los usuarios que acuden al comedor y, por otra, las familias que llegan allí para recibir lo que ella denomina “alimentos en crudo”.

Sus números indican que si antes del coronavirus repartían comida para unas 50 familias al mes, ahora pueden rondar e incluso superar el centenar. No hace falta expresarlo en tanto por ciento.

Sor Antonia reconoce que muchas familias van de una institución a otra pidiendo comida, pero ya es más difícil que les engañen porque ahora les piden documentación sellada por el Ayuntamiento. Donde sí se presenta algo más blanda Sor Antonia es a la hora de reconocer que muchos de los que llegan al comedor o a recoger comida para sus familias terminan vendiendo esos productos. “Sé que es ilegal pero es hasta comprensible porque no pueden vivir sólo de arroz y garbanzos. Después tienen que pagar una luz, un gas... Es normal”.

“Y qué le dice una religiosa como usted a esas personas?”, le pregunta este Diario. “Ten esperanza, ánimo, confianza... pero no sólo quiero incitarle al conformismo sino que quiero incitarles a luchar por la justicia, por sus derechos, no pares, le digo”.

CÁRITAS

Un portavoz de Cáritas Diocesana afirma que esta entidad ha pasado de atender de 6.500 personas a, en la actualidad, a unas 8.000, lo que representa un aumento de un 23%. En cuanto al perfil del nuevo “cliente” de Cáritas, esta misma fuente indica que suele ser personas trabajadoras afectadas por un Erte, familias sustentadas en la economía irregular y que se han quedado sin ingresos de ningún tipo, trabajadores del campo y vendedores ambulantes o personas dadas de alta con contratos a tiempo parcial que han perdido el trabajo y que cobran un subsidio de desempleo muy bajo.

Cáritas Diocesana de Cádiz ha establecido nuevas medidas de apoyo a las familias vulnerables afectadas por la pandemia de la Covid-19, entre las que se encuentra el incremento de 40.000 euros, siendo ahora de 80.000 euros, el presupuesto del proyecto de Refuerzo de la Atención Primaria en los Arciprestazgos para que atienda las necesidades básicas de las familias que no puedan ser cubiertas por los equipos de Cáritas en las parroquias.

CRUZ ROJA

Rosario García es la voz y la presidenta de Cruz Roja en la provincia de Cádizhttps://www.diariodecadiz.es/cadiz/Hotel-Atlantico-abre-cocina-necesitados-coronavirus-Cadiz_0_1459954295.html. Cruz Roja, una entidad que lleva 60 días que no da abasto. Lo mismo que aumenta diariamente el número de voluntarios que quieren ayudar a lo que sea, aumentan las personas y familias que necesitan su ayuda.

Son datos que aún son difíciles de cuantificar, pero pueden estar repartiendo alimentos a unas 544 personas al mes, una cifra que puede representar un aumento entre un 22 y un 25% más de lo habitual, antes de la llegada del coronavirus. Aparte hay un sinfín de servicios, un menú infinito de servicios que aún se escapan de cualquier balance posible.

La presidenta de Cruz Roja en Cádiz, Rosario García, recuerda que durante los primeros 20 días de la crisis sanitarias el número de personas que llegaban a sus instalaciones a pedir alimentos era el habitual, pero fue a partir de ese día cuando “empezamos a detectar nuevos usuarios y ya a partir de ahí el número no ha dejado de crecer”.

En la emergencia sanitaria “sí estamos notando ya esta semana un descenso pero no quiere decir que dejaremos de atenderlos sino que hemos pasado a otra fase de atención de intervención de una manera más integral”.

Cruz Roja pretende que todas estas personas que se están viendo afectadas por las consecuencias del coronavirus y que han caído en esa nueva situación de vulnerabilidad puedan volver, lo antes posible, a su situación normal, “no sólo dándoles bienes, alimentos, kits sino dándoles una atención y sobre todo ir acompañándolos en esta vuelta a esta situación normal a través de los planes de empleo, a través de la formación...”

Cruz Roja vaticina que se avecina una crisis social que se va a llevar a mucha gente por delante

La presidenta provincial de Cruz Roja tiene claro que “nosotros vamos a salir de una crisis sanitarias y nos vamos a meter de lleno en una crisis social, y será una crisis social mucho más acusada que la que vivimos hace años y se va a llevar por delante a muchas más personas”. Le consuela pensar que “también tenemos ya muchas lecciones aprendidas, pero esta nueva crisis ha recaído sobre personas que ya estaban en situación de vulnerabilidad, eran personas que salían de una situación de menos cero y no habían superado aún esa crisis”.

Pedir ayuda nunca es fácil. Los nuevos vulnerables se identifican ahora con perfiles de personas que habían llevado a cabo pequeñas inversiones en negocios pequeños y que ahora no han podido afrontar esta situación.

Pero Cruz Roja trabaja también duro por “dignificar esa ayuda”. “Somos conscientes de ese nuevo perfil y hemos creado distintas alternativas para hacer llegar esas ayudas. Lo que menos agrada es que se visibilicen a esas personas con grandes carros de comida y tenemos fórmulas alternativas”, reitera Rosario García Palacios.

Sobre si ella cree que Cádiz va a pasar hambre, la presidenta provincial de Cruz Roja espera que no, “y volcamos todos nuestros esfuerzos para que eso no ocurra. Trabajamos para no vernos en esa situación”.Y como no podía ser de otra manera, Garcia Palacios no quiso desperdiciar la ocasión para agradecer a los voluntarios, a las empresas, a los socios, a los técnicos porque “siempre hablamos de que necesitamos una ola de solidaridad y esa ola se ha convertido en un tsunami. Cádiz ha dado una respuesta increíble y me siento orgullosa de esa respuesta de todos”. “La situación da miedo y está plagada de incertidumbres, pero tengo que reconocer que el primer paso de todo este Plan Cruz Roja Responde lo dieron los voluntarios”.

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