Pimpis constitucionales. Por Fernando Santiago
PIMPIS CONSTITUCIONALES
La Universidad de Cádiz no es capaz de resolver lo de Valcárcel (Eduardo, vuelve, aunque sea en pijama) pero va a poner en marcha un curso para guías turísticos destinados a explicar el papel de la ciudad en la discusión y aprobación de la Constitución del 12 y, por supuesto, del corolario posterior del Trienio Liberal al que liquidaron los Cien Mil Hijos de San Luis. No sé si se incluirá la Gloriosa, que también empezó en Cádiz, la revolución cantonal con Fermín Salvochea, la primera República con Emilio Castelar y, si me apuran, los paseos de Trotski por la ciudad, del Hotel Roma al Café La Alhambra y la Biblioteca Pública. Qué tiempos aquellos del Mamiblú, el Morterá, el Ancoco y todos aquellos pimpis que atendían a quienes llegaban a Cádiz en barco o en tren. Los pimpis gaditanos se han perdido y es una pena, con lo que fueron para esta ciudad, que lo mismo te llevaban a un hostal o una pensión que te buscaban mesa en La Flor de Galicia o el Anteojo, incluso te llevaban a algunas barras americanas en la calle Plocia, San Juan o una casa de niñas en La Plata, todos ahora convertidos en grastrobares donde ni siquiera la gente puede pedir “un vino”, es como ir al McDonald y pedir “una hamburguesa”, la gente tiene ahora un paladar exquisito, se ve que la mejora económica que trajo la democracia se ha trasladado a las costumbres . Algún pimpi rezagado enseña la ciudad a grupos de turistas llegados en cruceros, unas veces se ven a chicas vestidas de piconeras con su micrófono y su altavoz, otras veces es algún guía vestido con levita y chaleco para dar un poco de color a las visitas. No pegaría nada que fueran vestidos de gitanos o como se dice ahora “de etnia gitana”, de bandoleros o de nonainos con la camisa de lunares, las patillas y el pelo engominao, que la gente no sabe distinguir entre un tópico andaluz y un diputado doceañista, vienen de lejos y para ellos todos los gatos son pardos. Los de Animarte montan de vez en cuando alguna “performance” delante del Oratorio, en La Cueva se organizan espectáculos flamencos a las 10 de la mañana, se ve en la puerta a los pobres cantaores , tocaores y bailaoras con dos legañas como dos tortillas de camarones , se tienen que buscar la vida tan temprano, que esa no es hora para el cante y el baile salvo que se haya estado toda la noche de fiesta. Hubo un presidente de la APC, a la sazón jefe de prensa del Gobierno Civil, que le convocaron un día a las 8 de la mañana para ir de visita por la provincia : “pero Don Antolín, esa es una hora comunista” se quejó amargamente.
Fernando Santiago
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