La maldición del Vapor
LA MALDICIÓN DEL VAPOR
Esta es la historia de cómo un bien de interés cultural se ha convertido en un montón de tablones podridos. El Adriano III se construyó en 1955 en los astilleros de San Adrián de Vigo. Durante décadas unió las ciudades de Cádiz y El Puerto, donde pasaba las noches amarrado . Lo que fue un hermoso barco, se convirtió en leyenda por obra y gracia de Paco Alba, cuando le dedicó el famoso pasodoble que cantaban todos los borrachos. Eso llevó a declarar el Vapor como Bien de Interés Cultural por la Junta de Andalucía, creo que en 2001. El 30 de agosto de 2011 el patrón lanzó el barco contra el muelle de Cádiz y allí se hundió. Lo reflotaron, lo llevaron a la zona portuaria de El Puerto de Santa María y llegó un aluvión de declaraciones de políticos que se dolían por el fatal accidente y prometían toda suerte de dineros públicos para repararlo y que volviera a cruzar la Bahía con ese ritmo garboso. Pepe Loaiza manifestó que la Diputación pondría dinero, Teófila Martínez ofreció la ayuda del Ayuntamiento de Cádiz, el nefasto alcalde de El Puerto Enrique Moresco prometió todo tipo de ayudas para lo que calificó de “icono de la ciudad”. La Junta de Andalucía se puso a disposición de todas las administraciones. Hasta el Gobierno de España por boca de Rosa Aguilar, ministra de Medio Ambiente( hoy portavoz del grupo de militantes cristianos del PSOE, valga el oxímoron) y Pepiño Blanco, ministro de Fomento (hoy dueño del despacho de influencias Acento, cuyos clientes buscan trato de favor en las administraciones) aseguraron el apoyo que fuera necesario. Hará unos cinco años se creó una asociaicón que iba a buscar el dinero para reparar el barco. El 28 de mayo de 2020 el alcalde de El Puerto hizo una declaraciones triunfalistas “El Vaporcito vuelve”, se hizo una foto con el perejil de todas las salsas de la ciudad, el inefable concejal Calleja, y un grupo de promotores que iban a conseguir reflotarlo, “El Puerto más más marinero, bodeguero, de coplas y sal velve a renacer(sic)” dijo en un alarde de comparsista chungo. Ahora han retirado los restos del Vapor del lugar donde estaba, en la margen derecha del Guadalete, para amontonar la madera podrida en una nave. Esto es lo que vale la palabra de los politicos, como el frío más absoluto, -273,15 º . La ineptitud de la política unida a los temporales han acabado con el Vaporcito. Como contraste en el Norte de Europa es rara la ciudad portuaria que no tiene una asociación de amigos de algún barco de vapor antiguo, se reúnen cada año en el puerto de Bergen tripulados por voluntarios .
Fernando Santiago
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