La Camorra, como Tere Rodríguez y otro, tiene idealizado a lo que ellos llaman "los luchadores del Metal", aquellos vándalos que destrozaban el mobiliario urbano y agredían a la policía, muchos de ellos ni trabajaban en el Metal. Al final se llegó a un acuerdo por unos pocos euros más al mes y se olvidaron de la Revolución Proletaria, la lucha obrera y la famélica legión. Consiguieron sus dineros, firmaron el convenio y a vivir que son dos días. Esa idea absurda de que luchaban por una sociedad más justa es simplemente mentira. Son unos privilegiados, no se verá a ninguno ayudando a los migrantes que son los verdaderos parias de la tierra. La Camorra se mete con la jueza que los juzga, lo hacen todas ellas desde una vida confortable y burguesa.
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