el catamarán

Rafael Navas Renedo

Vaya semanita

03 de julio 2011 - 01:00

LO mejor de esta semana para olvidar es que se acaba. Si llega a continuar, lo mismo nos encontrábamos con que las playas se secaban o con que se suspendían las rebajas. Semana horribilis donde las haya, empezando por lo más importante, que han sido los nuevos mazazos al empleo siguiendo la estela iniciada pocos días antes con el anuncio del cierre de la planta de Cádiz Electrónica, filial de la multinacional Visteon, en El Puerto. Gadir Solar, una de las empresas llamadas a llenar el vacío que dejó en la Bahía la planta de Delphi, anunciaba esta semana un ERE temporal para doscientos empleados, que se irán seis meses a casa porque no hay trabajo para ellos. Un cese de actividad que es todo un síntoma por cuanto se trata de una empresa que llegó para atender demandas con futuro, pero está visto que lo que hoy se vende, mañana no. Alguien se equivocó en el cálculo. Pero bien. Aunque otras empresas ni siquiera llegaron a aterrizar. Y el caso de Piorsa en San Fernando va camino de acabar en nuevo drama laboral porque la Armada, su principal cliente, piensa rescindir sus contratos con ella.

No acaba la cosa ahí, no. Las infraestructuras siguen dándonos sustos continuamente. Esas infraestructuras que son necesarias precisamente para que esta provincia sea atractiva y lleguen inversiones o las que quedan no se marchen. La semana pasada fue el informe interno de Fomento con nuevos reajustes, y el primero de julio nos deja una nueva ralentización de la obra del segundo puente, lo poco que se ha podido conseguir gracias al Bicentenario.

Y llegamos al Doce. Una conmemoración que no va a contar con la gran exposición que se estaba impulsando desde el Consorcio. Ya cayó la que el Ayuntamiento quería organizar con Pérez Reverte como comisario. Pero lo peor no ha sido saber que la exposición del Consorcio no verá la luz, no. Lo peor ha sido el espectáculo de declaraciones que ha seguido a ese anuncio por los responsables públicos que han trabajado o trabajan para el Bicentenario. Han puesto de manifiesto que algo no va bien, que existe un clima enrarecido que para nada ayuda a que esa conmemoración, la que iba a cambiar Cádiz para siempre, llegue a buen fin. Todo ante la indiferencia general de los gaditanos, a los que ver pasar de largo este tren no parece indignar en absoluto. No, no ha sido una semana buena para Cádiz (tampoco para Córdoba, a ver qué cuentan al respecto en el programa de ETB 'Vaya semanita') pero caer en el derrotismo es entregarse en bandeja a nuevas semanas como la sufrida. Como dice Emilio Aragón, si seguimos hablando así del burro, a ver quién lo vende.

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