Solidaridad serrana: Zahara y Algodonales se vuelcan con los vecinos desalojados de Grazalema
Zahara ha gestionado 40 viviendas y diversos hoteles para alojar a estas personas
La Junta estudia un regreso paulatino a zonas seguras de Grazalema
Los 1.500 vecinos de Grazalema, la 'zona cero' de la borrasca Leonardo, cumplen este jueves una semana fuera de sus casas y siguen aún sin saber cuándo podrán volver a ellas, una incertidumbre que encuentra el consuelo de la ola de solidaridad con la que les han acogido en los pueblos de los alrededores.
En Zahara de la Sierra, un centenar de voluntarios del pueblo se turnan para que a todas horas haya alguien dispuesto a ofrecer "el abrazo" que en cualquier momento puedan necesitar las 250 personas que han acogido en el pueblo.
"Aquí tienes mis llaves"
"Queremos ayudarles en todo lo que podamos", dice Santiago Galván, el alcalde de esta localidad vecina de poco más de 1.300 habitantes, que cuenta que cuando el pasado jueves escucharon que se desalojaba el pueblo de Grazalema por el riesgo de hundimiento ante la saturación de su acuífero, muchos vecinos le dijeron "alcalde, aquí tienes mis llaves y mi casa para lo que necesitéis".
"Hemos gestionado 40 viviendas para los vecinos de Grazalema, además de tener hoteles a su disposición", cuenta el alcalde, que ha acogido temporalmente a estos nuevos vecinos, mientras gestiona, con la ayuda de la UME y otros cuerpos, el problema de que hace cinco días se interrumpió el suministro de agua corriente, un problema ya parcialmente recuperado.
En el salón municipal habilitado para gestionar la ayuda a los desalojados de Grazalema, este jueves se cocina un potaje de callos con garbanzos, patatas fritas con huevos y jamón, picadillo de tomate y macedonia natural, un menú que preparan voluntarios como el panadero del pueblo, que al acabar por la mañana su jornada, va allí a guisar para estos nuevos vecinos.
Allí también se ha recogido "toda la ropa que nos ha venido de todas partes de Andalucía, sobre todo de pueblos y provincias cercanas, como Sevilla y Málaga".
La ola de solidaridad se ha extendido por otros pueblos vecinos en los que han sido repartidos los 1.500 vecinos de Grazalema, como Ronda, en Málaga, o la localidad de Algodonales, donde están otras tres familias, una alojada en una vivienda que le han prestado, otra en la de unos familiares y una tercera en el albergue municipal.
"Con sonrisa para afrontar los problemas"
Ana Mari Fajardo se emociona contando cómo el pueblo de Algodonales "se ha volcado": "Estamos abastecidos de todo".
Y eso que ella, como muchos otros, salió con poco más que su bolso de su casa. "Pensábamos que iba a ser menos de 24 horas. Yo estaba achicando agua en mi casa, porque salía agua de las paredes y del rodapié como un caño y, con los nervios, pues hice una maleta con dos prendas para mi marido y mi hijo, yo no traje ni ropa interior".
Entre otras cosas le preocupa que su hijo de 18 años y que estudia segundo de Bachillerato esté perdiendo clases. "No ha podido traer libros, salió rápido, pensando que al día siguiente iba a volver" y la debilidad de señal de Internet en el lugar en el que está hace difícil conectarse a alguna plataforma 'online'.
"Con sonrisa, con energía y con optimismo para afrontar los problemas que nos han venido y que nos van a venir" la situación será más llevadera para los vecinos de Grazalema y de todos los vecinos afectados, asegura el alcalde de Zahara.
Los hidrogeólogos del CSIC que estudian la zona han alertado de que el riesgo de hundimientos va a persistir después de las lluvias, porque tan peligrosa es la sobrepresión (de los acuíferos), como la subpresión cuando el agua se retire, ya que ese cambio de presión puede dar lugar a colapsos.
La solidaridad y los abrazos vecinos serán aún necesarios.
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