Fiesta de la Virgen del Rosario

7 de octubre sin procesión de la Patrona: Un vacío inédito desde 1987

  • En los últimos 33 años nunca había faltado la Virgen del Rosario procesionando por las calles el día de su festividad

  • La salida de la Patrona en octubre se instauró en 1937

La Patrona en el interior de Santo Domingo nada más suspenderse la procesión el 7 de octubre de 1987. La Patrona en el interior de Santo Domingo nada más suspenderse la procesión el 7 de octubre de 1987.

La Patrona en el interior de Santo Domingo nada más suspenderse la procesión el 7 de octubre de 1987. / D.C.

Varias son las generaciones de gaditanos que hoy se encontrarán ante un vacío en las calles del todo desconocido. Y es que lo que no ha conseguido la escasez de vocaciones religiosas, las vicisitudes propias de cualquier asociación y tampoco la lluvia que en estas fechas de otoño deja de ser noticia, lo ha propiciado este año el coronavirus. Treinta y tres años, nada más y nada menos, llevaba la Virgen del Rosario recorriendo las calles de la ciudad el día de su festividad. Desde 1987, en que la procesión tuvo que ser suspendida a consecuencia del mal tiempo, nunca se había quedado la Patrona en casa en su día, sumando únicamente en todos estos años dos pequeños contratiempos a causa de una lluvia repentina, siempre sin consecuencias y ya avanzada la procesión.

Ese año 1987 el cortejo que acompañaba a la Virgen, aun sin el terno y manto bordados actuales, sin iluminación de candelabros en su paso, con flores distintas a los nardos hoy insustituibles o sin Pidre dando las órdenes a los cargadores, llegó a salir a la calle (Sopranis), regresando finalmente tras una reunión improvisada entre el entonces responsable dominico, Vicente Díaz, y el presidente de la entonces Junta de Cofradías, Rafael Corbacho.

Desde 1988 hasta 2019 se ha visto ininterrumpida esta procesión del 7 de octubre, que ha experimentado una notable evolución en el horario (de salir a las siete y media de la tarde a hacerlo a las seis), el recorrido (que antes era a la inversa, saliendo por Sopranis y regresando por Plocia, y sin abrirse a Canalejas, que se ‘descubrió’ en el año 2014), el paso (que estrenó manto en 1997, jarras en 1998, o candelabros de guardabrisas en 2007, después de salir varios años con los candelabros de Soledad de Santo Entierro) y el cortejo, que ha perdido buena parte de las representaciones y autoridades civiles, militares y religiosas (desde el propio obispo, que en tiempos de Zornoza sólo ha salido el pasado año, al alcalde de la ciudad o al delegado del Gobierno).

Una procesión relativamente reciente

Sin embargo, la salida de la Virgen del Rosario en el día de su fiesta es una tradición que no se pierde excesivamente en el tiempo. Y es que según cuenta Miguel Ángel González, profundo conocedor de la historia de la Patrona de Cádiz, no sería hasta 1937 cuando quedaran instauradas las procesiones anuales de la Virgen con motivo de su fiesta. “Tradicionalmente la ciudad ha celebrado la festividad del Rosario el primer domingo de octubre, donde la costumbre era realizar procesión claustral con la Virgen por el interior de Santo Domingo, ya que a la calle solo salía en la Solemnidad del Corpus”, explica este joven cofrade del Rosario.

La primera referencia de culto externo de la Patrona en el mes de octubre no se encuentra hasta el año 1867, cuando recibió el Patronazgo sobre la ciudad. Precisamente por ese motivo, la imagen se trasladó a la Catedral el día 5, sábado, regresando a Santo Domingo al día siguiente. “Pero en los años posteriores vuelve a realizarse la procesión claustral el primer domingo de octubre, ampliándose a todos los domingos del mes durante algunos años de la década de los ochenta del siglo XIX”, explica González.

Curiosamente, en aquellos tiempos las salidas de la Virgen del Rosario se producían por la fiesta del Corpus y también el 1 de noviembre en recuerdo de su intercesión en el Maremoto; “pero en este caso con la imagen de la Virgen del Rosario que presidía la capilla de la VOT de Santo Domingo”, precisa Miguel Ángel González. Pero no en octubre, salvo en contadas ocasiones como en los años 1896 y 1897 en que sí hay constancia de una salida por su festividad.

La decisión de que la Patrona tenía que salir a la calle el 7 de octubre no pudo llegar en peor momento. Esto ocurrió en 1930, justo un año antes del histórico saqueo e incendio de la iglesia en el que se perdió a la imagen pasto de las llamas, quedando la ciudad sin talla de la Virgen del Rosario hasta 1934, cuando se bendijo la nueva imagen de Félix Granda que serviría para recuperar las procesiones claustrales de octubre hasta que definitivamente en 1937 ya se instaura esta salida del 7 de octubre.

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