Nuevo rostrillo bordado en oro para la Virgen del Rosario
Patrona de Cádiz
Miguel Ángel Franco ha realizado esta pieza que no pudo estrenarse el pasado 7 de octubre y que completa el terno de salida realizado en 1997
"Todos los santos tienen novena", dice el refrán. Y la Patrona de Cádiz, la Virgen del Rosario, ha recibido una nueva donación que engrandece su ajuar en plena resaca de su festividad del pasado 7 de octubre. En concreto, la Patrona cuenta con un nuevo rostrillo, que ha bordado en oro Miguel Ángel Franco y que completa el terno que viste la Virgen en sus salidas procesionales desde 1997.
Además del rostrillo, el bordador gaditano estrechamente vinculado a la Patrona de la ciudad ha realizado también nuevos puños para ese terno, bordados igualmente en oro. Y en próximas fechas entregará el paño que lleva la Virgen sobre el pecho y que está ejecutando en la actualidad.
El prior de Santo Domingo, Pascual Saturio, ha explicado que estos elementos completan el terno que en 1997 estrenó la Patrona y que realizaran las monjas dominicas establecidas en Torredonjimeno. Por ello, sigue el mismo diseño y las mismas técnicas que la saya y el manto, haciendo todo un único juego inspirado en la rocalla del convento dominico y salpicado con rosas que simbolizan las cuentas del rosario.
Las nuevas piezas se conservan ya en el santuario de la Patrona, a la espera de poder vestirlas en próximos cultos y festividades.
Miguel Ángel Franco, un viejo conocido en Santo Domingo
El autor, Miguel Ángel Franco, es ya un viejo conocido en el arte de Santo Domingo pese a su joven edad. No en vano, él ejecutó el Simpecado de la Patrona, así como terno azul que precisamente en estos días viste la Virgen después de haber regresado a su camarín.
También lleva la firma de Franco las túnicas bordadas del Señor de la Salud (a quien también restauró la túnica de plata que vestía el titular de Cigarreras durante el incendio de 1931) y del Señor del Milagro en la Sagrada Cena. Así como la toca de la Virgen de la Esperanza de Cigarreras.
Trabajos estos que se unen a otros como los dioramas de los veinte misterios del rosario que se exponen en la nave lateral anexa al claustro de Santo Domingo, o la vestimenta de la propia Virgen a la que tuvo que renunciar por incompatibilidad por motivos laborales.
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