Nuevo azote de la lluvia

Martes Santo

La tarde empeoró en lo meteorológico de manera inesperada y mandó para casa a Piedad, Caído y Sanidad tras hacer estación en Catedral, donde se quedaronEcce-Homo y Columna.

Nuevo azote de la lluvia
Nuevo azote de la lluvia
Pablo-Manuel Durio

23 de marzo 2016 - 01:00

CONTENTO tiene que estar el que haya adquirido para esta Semana Santa un abono en la calle Ancha. Tres cofradías han pasado por allí en tres días; y dos de ellas, para colmo, lo hicieron apresuradamente, una sin acompañamiento musical siquiera. La Semana Santa que ya se preveía complicada está resultando, hasta hoy, una auténtica sangría para los cofrades y los ciudadanos en general que disfrutan viendo los cortejos en la calle. En la jornada de ayer, además, la lluvia hizo acto de presencia cuando menos se esperaba y castigó con dureza a las cinco hermandades, acabando con el Martes Santo de un plumazo alrededor de las diez de la noche.

Todos se la prometían muy felices ayer. Las hermandades anunciaban sus salidas con total normalidad y el Martes echaba a andar, como viene siendo ya habitual, en la plaza de San Francisco a primera hora de la tarde.

Marchaba todo según el guión previsto cuando de repente cayeron algunas gotas del cielo, algo intensas, que variaron el rumbo de los acontecimientos. En ese momento, Piedad ya avanzaba por la plaza de Candelaria, el Caído se disponía a salir de la Catedral, Sanidad se dirigía hacia allí y Ecce-Homo tenía medio cortejo en la calle Santa María, mientras que Columna caminaba por la calle San Francisco. Los responsables del Consejo de Hermandades o de la cofradía de Ecce-Homo indicaban que se trataba de una nube pasajera que se había colado inesperadamente; aun así, la cofradía de Piedad anunciaba que regresaba a su templo, volviendo el palio sobre sus pasos, de espaldas, por la calle Santiago, y maniobrando el misterio en la confluencia de Candelaria con Santo Cristo para regresar a doble paso, con el acompañamiento de los tambores y de algunas marchas de la banda de León, al templo.

Se 'caía' la primera hermandad del Martes Santo, mientras Caído aguardaba en Catedral a que los dos pasos entraran en Santiago y el resto de hermandades seguían inalterables su rumbo a la estación de penitencia. Sobre el papel, una simple nube pasajera tras la que el cielo volvió a despejarse casi por completo.

Los partes en ese momento daban cierto riesgo cuando se adentrara la noche. Por eso, Caído y Sanidad decidían regresar de forma apresurada a sus respectivos templos antes de que Ecce-Homo y Columna llegaran a la Catedral. La cofradía universitaria saldría con los pasos acompañados musicalmente incluso -aunque eso no afecte, necesariamente, a que el andar de los cargadores sea más o menos ágil- para seguir el itinerario previsto hasta el cruce de Novena con Valverde, que tomaría la hermandad para buscar San Francisco por Beato Diego. Y la corporación de Santa Cruz se dirigiría por el Campo del Sur a casa, en un rápido regreso.

Mientras estos dos cortejos iban saliendo por la puerta de Arquitecto Acero, las otras dos cofradías hacían su entrada por la puerta principal de la Catedral, donde ayer estuvo presidiendo las estaciones penitenciales el obispo diocesano, Rafael Zornoza, que suele pasar la primera mitad de la Semana Santa en Ceuta para iniciar hoy las celebraciones litúrgicas propias de estos días en Cádiz.

En principio, Ecce-Homo entraba con la intención de ceder su lugar a Columna para seguir por el itinerario pero recogiéndose en San Pablo sin finalizar la carrera oficial. Aguardaban, por tanto, en el interior de la Seo a que llegara la cofradía hermana de San Antonio. Pero fue entonces cuando el Martes se desgarró.

De repente, otra inesperada lluvia empezó a caer en la ciudad, cobrando en esta ocasión cierta intensidad que obligó a Lágrimas de Columna a resguardarse apresuradamente en el templo y que dejó a las dos cofradías allí. La considerable lluvia, además, sorprendió a Sanidad en los metros finales de su regreso a Santa Cruz; y sí afectó algo más a la cofradía del Caído, especialmente al paso de la Virgen de los Desamparados, que sí que permaneció más tiempo en la calle con la lluvia.

Después de algunos minutos de espera, ambas juntas de gobierno decidían no mover los pasos del interior de la Catedral, que por momentos parecía. La primera en anunciarlo sería Ecce-Homo, cuyos pasos estaban en la nave entre la puerta de Arquitecto Acero y la de la torre de Levante. Minutos después, el párroco de San Antonio, Óscar González, anunciaría que Columna finalizaba allí su estación de penitencia y dejaría allí los pasos también.

En ambos casos, las cofradías procederán a trasladar a sus titulares en la mañana del Sábado Santo. Lo harán a las doce del mediodía Columna y media hora después Ecce-Homo, sin acompañamiento musical y discurriendo por el itinerario previsto para hoy (Catedral, Compañía, Santiago, Candelaria, Montañés, Palillero, Novena, Ancha -donde se quedará Ecce-Homo en San Pablo- y San Antonio).

Tendrá que retrasar, por tanto, unos días más Ecce-Homo su regreso al templo de la calle Ancha, regalando ambas cofradías a la ciudad una mañana más de cofradías tras quitarle la lluvia otra noche, la de ayer. Y van tres.

Piedad

Una levantá por las víctimas de Bruselas

“¿Si tenemos plan B? No tenemos dónde refugiarnos. Sólo queda recortar camino. Y la maniobrabilidad es escasa con un paso de misterio alto y muy ancho”. Lo decía antes de la salida uno de los históricos de la cofradía de la Piedad, José Antonio Cano. No dio tiempo a buscar refugio. Dentro de lo malo, al menos la lluvia sorprendió al cortejo cerca de su iglesia de Santiago. Los dos pasos, cada uno como pudo, regresaron para certificar la accidentada salida procesional.

Nada hacía presagiar la decepción. De hecho, el hermano mayor, Miguel Ángel Molina, apuntaba que la probabilidad de lluvias, según los partes consultados, era menor que la del Lunes Santo. De ahí que la hermandad prepara la salida como cada año con un recuerdo muy presente: el de la hermana de Miguel Ángel Molina, Juani, fallecida el año pasado días después de empeorar precisamente el Martes Santo. Era esposa del citado Cano, que se tocaba en el pecho una medalla de Juani Molina con la que iba a procesionar. Y hermana también de Paco, el anterior hermano mayor; o Joaquín.

Desde el altar mayor, el director espiritual de la cofradía y rector del Seminario, Ricardo Jiménez, pedía a los hermanos que dedicaran un rato a la oración durante la estación de penitencia. Mientras, el capataz general de la corporación, Manuel Ruiz Gené, ordenaba el acercamiento del paso de misterio, a ruedas, hasta la puerta de acceso a la plaza de la Catedral. Ya en la calle, el mayordomo de paso, Manuel Sánchez, subía para colocar encima de la cruz el INRI.

Ante el paso desfilaba José Blas Fernández, otro histórico de la hermandad, de la que llegó a ser hermano mayor, y edil del PP en el Ayuntamiento de Cádiz. La representación militar, como es tradicional, corría a cargo de Benito Peinado, coronel del Regimiento RACTA número 4, y su suboficial mayor, Eduardo Barrantes. Las filas de penitentes, luciendo en sus antifaces la ya consolidada cruz de Santiago, se aproximaba a la rampa de la Catedral mientras sonaba un cornetín de oración cuando se elevaba, mecánicamente, la cruz del Señor. Andaba ya el paso a los sones de la marcha Piedad, de López Juarranz, interpretada por la banda de música Maestro Dueñas, de El Puerto. Antes de esa primera levantá, Ruiz Gené pedía a su cuadrilla una oración por las víctimas de los atentados de la mañana de ayer en Bruselas.

El propio Ruiz Gené se encargaba de dirigir la maniobra de salida del paso de palio de la Virgen de las Lágrimas, elegantemente adornado con rosas blancas. La primera tirá buscando la rampa de la Seo se realizó a los sones de Virgen del Valle, todo un clásico de Gómez Zarzuela que siempre suena en la salida de esta corporación. Desafortunadamente, poco tiempo le quedaba a la cofradía en la calle, ya que poco después de adentrarse en la carrera oficial, volvería sobre sus pasos para quedarse en Santiago.

Caído

En San Francisco pero sin olvidar a su Parque Genovés

El Caído no se olvida del Parque Genovés, de su casa, de ese colegio mayor donde fue fundada la cofradía universitaria y a la que espera volver algún día. Pese al sentirse cómoda entre los amables muros de San Francisco, la salida de los titulares de la hermandad es un torbellino de emociones. Más aún en un año en que personas muy queridas para estos cofrades nos han abandonado. Como Emilio López Mompell, nuestro compañero en este Diario donde tanto le añaramos; como Miguel Ángel Maján ‘El Poleo’; o Loli Ramos, la esposa del hermano mayor, Pedro Reynoso, a quien el capataz del misterio, Mauricio García, le dedicó la primera marcha, Por siempre madre, que fue bailada por un paso magnífico que lució por primera vez los candelabros laterales.

Preparando la salida del cortejo estaba Emilio López Vázquez, con su madre Ascensión muy pendiente a todo en una salida procesional muy dura para su familia, para los Reynoso y los Maján. El paso de misterio lució en su frontal el bastón de mando del rector de la Universidad de Cádiz, que Eduardo González Mazo le impuso por la mañana.

La maniobra para sacar los pasos a la calle se realizó calzándoles cuatro ruedas que le permitieron salir por la Puerta Santa del Año Jubilar de Vera–Cruz, esperando en la plaza que lleva su nombre un gentío emocionado que vibró con la primera de las marchas interpretadas por la Agrupación Musical Virgen de la Oliva de Vejer.

La Virgen de los Desamparados salió majestuosa. “Ya está en la calle la señora del Parque”, se oyó exclamar a los miembros de su cuadrilla. Y buscando la calle San Francisco avanzó elegante y sobria a los sones de la marcha que lleva su nombre.

Aunque la Junta de Gobierno decidió en Catedral recortar el recorrido y coger por Valverde, al final la lluvia los sorprendió de regreso a San Francisco, sobre todo a la Virgen.

Sanidad

La sobriedad también luce antes de anochecer

Asistir a la preparación de Sanidad para procesionar por las calles de Cádiz es un espectáculo en sí mismo. Desde que Rafael Fernández, director espiritual de la hermandad, se dirige a los hermanos que se congregan en Santa Cruz se palpa el recogimiento que esta cofradía ha sabido inculcar a sus hermanos. Aunque la amenaza de lluvia era real, la hermandad que antes procesionara en la Madrugada y que desde hace unos años lo hace la tarde del Martes Santo decidió realizar su estación de penitencia. Avisando, eso sí, de que al llegar a Catedral consultarían de nuevo los partes meteorológicos para tomar una nueva decisión.

Aunque el misterio salió a la calle con el único acompañamiento de la capilla musical Lignum Crucis de San Fernando, dentro del templo, como es tradición, la Banda de Música Gailín, de Puerto Serrano, tocó mientras el Nazareno del Mayor Dolor se acercaba a la puerta de Santa Cruz. Gerardo Navarro, capataz del misterio, dirigió las maniobras a la perfección para que el espectacular misterio saliera a la calle. Un silencio solemne le acompañó en su breve recorrido por la ciudad, ya que tras salir de la Catedral decidió regresar por el Campo del Sur hasta su templo.

El palio de María Santísima de la Salud, que este año estrenaba la primera fase de los faroles de cola, abandonó la Catedral Vieja con su majestuosidad habitual y con los sones de Soleá dame la mano resonando por toda Santa Cruz. Por desgracia, los gaditanos no pudieron disfrutar durante más horas de este espléndido y sobrio cortejo, al que también le caerían algunas gotas en los metros finales del recorrido.

Ecce–homo

El barrio de Santa María se tiñe de rosa y sobriedad

El rosa es el color que predominaba ayer en Santa María, por encima de todos los demás. Un rosa pálido con el que la cofradía de Ecce–Homo quiso tener muy presentes en la salida procesional a tantas personas allegadas que están luchando actualmente contra el cáncer. Rosa en los claveles del paso de palio, rosa en la cinta del martillo de su capataz, Melchor Mateo, y rosa en las intenciones de la cuadrilla. “Por Eloy, por Coral, por Lolo, por Alfonso, por Ángel y por todos los que padecen cáncer en la ciudad de Cádiz”, dedicó Mateo antes de dar la primera levantá de una tarde que sería bastante corta de procesión puesto que la hermandad se quedaría en Catedral.

El de ayer no era un Martes Santo más para Ecce–Homo. Era posiblemente el Martes más especial para esta generación de hermanos, que le ha tocado vivir una bonita experiencia al haber estado dos semanas en Santa María y procesionar desde allí. Esa estancia obligada fue resuelta ayer con una serie de gestos que reafirmaron el hermanamiento existente entre Ecce–Homo y el Nazareno. Así, hubo intercambio de cuadros recordatorios de estos hechos y el hermano mayor del Nazareno, José Manuel Verdulla, hizo entrega a Ramón Sánchez Heredia del acuerdo de junta de gobierno por el que se autorizaba a abrir la puerta de la capilla de la cofradía “en un día que no es Jueves Santo”.

Esas puertas se abrieron mientras la banda de música de La Estrella de Puerto Real interpretaba la marcha Regidor Perpetuo, en otro gesto de los que se vivieron ayer durante la salida. Mucho público –el que puede caber– aguardaba la histórica estampa del cortejo de Ecce–Homo bajando Santa María y Jabonería. El misterio hizo ese recorrido a los sones trianeros de la banda de la Vera–Cruz de Utrera; y el palio escogió un cuidado repertorio musical con Ecce–Homo, Soleá dame la mano, Amarguras y Regidor Perpetuo para llegar con elegantes a la calle San Juan de Dios y poner fin a la estancia en Santa María. “La gente de Angustias reza con los pies, y cada paso que demos hoy será una plegaria por todas aquellas personas que tienen cáncer, para que la Virgen les de salud”, les había advertido en Santa María Melchor Mateo a sus hombres.

Llamó mucho la atención en la calle el nuevo soldado romano que eleva a cuatro los miembros de la escolta romana, con la llamativa indumentaria rematada con la piel de lobo que lleva sobre los hombros el portador del estandarte de la sexta legión. Los cuatro soldados marchaban tras el espectacular manto bordado del Señor del Ecce–Homo, y serían luego el centro de atención en el interior de la Catedral cuando la cofradía se resguareció a consecuencia de la lluvia, finalizando allí la estación de penitencia.

Columna

Un solo corazón bajo los pies del Señor

“No hay una cuadrilla, hay un solo corazón bajo los pies del Señor”. La unidad de los cargadores del misterio de Columna emocionó nada más pisar la plaza de San Antonio. La hermandad, que tuvo presente ayer a la treintena de personas fallecidas por los horribles atentados yihadistas de Bruselas, preparó el cortejo después de una oración emotiva. Los hermanos, con sus túnicas y antifaces morados, portaron sus cirios, de idéntico color, al cuadril y fueron desfilando hacia la puerta de la iglesia. Por allí, caras conocidas de una cofradía hermana, la de Humildad y Paciencia, como su fiscal, David de la Fuente, o el capataz del misterio, Paco Álvarez, que desde pequeño ha procesionado con Columna.

El paso de misterio lucía ayer hermoso con el frontal del respiradero recién dorado. Nada más salir de la iglesia, y mientras que los cargadores sustituían las ruedas por las patas, la Banda de Cornetas y Tambores de la Coronación de Campillos (Málaga) interpretó la marcha Requiem de Bienvenido Puelles, para a continuación iniciar un recorrido que fue acompañado por las primeras nubes que se veían llegar desde la Alameda y que, a la postre, obligaría a la cofradía a resguardarse en la Catedral.

En cuanto a la Virgen de las Lágrimas, que tiene el honor de ser la primera que lució palio en la capital gaditana, tras unas maniobras realizadas con precisión de relojería, salió triunfal del templo con la emoción contenida de sus hermanos. La primera marcha que sonó, como es tradicional, fue Lágrimas deJosé Cubiles Ramos. Su hermoso manto morado bordado magníficamente se fue perdiendo por la plaza en dirección a la calle Ancha con la esperanza de volver seco y a salvo pocas horas después. Finalmente la espera durará varios días.

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