"Gracias a Dios la gente ha aprendido a escuchar marchas"

Desde 1991 es el responsable de la música que suena tras el palio de la Virgen de las Penas El repertorio está diseñado desde el mes de noviembre

David Valero el pasado lunes ante los pasos del Cristo de la Misericordia y la Virgen de las Penas.
David Valero el pasado lunes ante los pasos del Cristo de la Misericordia y la Virgen de las Penas.
J.m. Sánchez Reyes

23 de marzo 2016 - 01:00

CUANDO no existían cedés ni MP3, ni la profusa información sobre música cofrade a la que se puede acceder hoy en día, un joven viñero escuchaba, limpiando plata para su hermandad de La Palma, marchas en los discos de vinilo propiedad de un histórico de la cofradía como Ángel Gutiérrez. David Valero, uno de los ocho hermanos de una saga ligada a sangre y fuego a La Palma, creció hasta llegar a ser el diputado de banda del paso de María Santísima de las Penas. Esto es, el responsable del repertorio musical que cada Lunes Santo suena tras el palio de la Virgen.

Valero precisa que el que abrió la veda cofrade en su familia fue su hermano Pepe. "En La Palma, desde el 86 era él el encargado de las marchas. No existía la figura del diputado de banda, y él fue el primero en Cádiz. Antes, las marchas las elegía la banda o el capataz del paso pedía ciertas composiciones, las más alegres para El Palillero", explica. Luego se creó el diputado para coordinar la música y para que la cofradía adquiriese un carácter musical en la calle. "En el 90 empecé en el paso de Cristo y en el 91 pasé a ser diputado de banda tanto en la Virgen de las Penas como en la Virgen de la Palma en la salida del 1 de noviembre", cuenta David.

Recuerda que "siempre me gustó la música cofrade". Aquellos vinilos se oían también en casa de Pepe Rodríguez, otro de los ilustres de la hermandad. "Allí estrenamos un radio cassette con doble pletina con el que estuvimos un día grabando cintas. Así nos aprendíamos las marchas y sus nombres", evoca.

La música que acompaña cada año a la Virgen de las Penas es fruto de un trabajo previo realizado por David Valero. "Lo hago en dos tardes, imaginándome el momento, la calle, eligiendo marcha sobria si es estrecha y más de bulla en espacios amplios, con compás abierto para que el cargador ande", apunta. El repertorio suele estar listo en noviembre. El capataz, Ramón Velázquez, lo pide con tiempo para los ensayos de la cuadrilla. Luego, la banda lo monta. "Es fácil con una banda asentada como la que llevamos tras el palio, la de la Soledad de Cantillana. Hacemos algunos cambios en Cuaresma, pero muy pocos", destaca Valero.

En el centro, en carrera oficial, suenan marchas clásicas como 'Virgen de las Aguas' o 'Estrella Sublime'. "En el barrio, en La Viña, es otra cosa. A los vecinos les gusta jalear a la hermandad y buscamos el efectismo, la emoción", argumenta. Dice Valero que la junta de gobierno de la archicofradía de La Palma confía en su criterio. Y, como es natural, un experto en música cofrade debe estar pendiente a las novedades, a las tendencias. "Este año sonó por primera vez a la salida 'Danos la paz' a la vuelta de esquina de Palma de Virgen de las Penas", añade.

Una vez en la calle, Valero lleva encima una lista de marchas, "pero apenas me hace falta consultarla pues la llevo en la cabeza". Hay poco lugar a la improvisación. "Trato de no variarlo para no descolocar a la cuadrilla y a la banda, que tienen el repertorio perfectamente preparado", señala. No hay variaciones salvo amenaza de lluvia y recorte de camino, como ocurrió el Lunes Santo con La Palma. "Se quitaron unas diez marchas previstas para calles que no se cogieron", afirma. Este 2016 ha sido un año especial. Aunque ha elegido el repertorio, no ha procesionado tras el palio y ante la banda de la Soledad de Cantilla. Una promesa la he llevado a portar la cruz de guía, ejerciendo de diputado de banda Juan Jesús López, el pregonero de la Virgen de las Penas de esta Cuaresma.

Nadie como David Valero para conocer cómo ha evolucionado la música cofrade en las procesiones de Semana Santa. El cambio ha sido para mejor. Mucho mejor, siendo exactos. "Gracias a Dios la gente ha aprendido a escuchar marchas. En los 90 ni se conocían ni se producía el silencio que se produce hoy para oírlas", concluye.

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