450 AÑOS
3aniversario de la hermandad de la soledad
Devoción y referencia cofrade de la Ilustre y Antigua Hermandad de la Soledad a lo largo de los siglos
La hermandad de la Soledad y el Santísimo Cristo Yacente cumple durante esta estación de penitencia 450 años. Casi medio milenio en el que las imágenes veneradas a lo largo de la existencia de la hermandad han sido testigos de la evolución de la Semana Santa portuense y de los diferentes acontecimientos acaecidos en la historia de la localidad.
Para hablar de la formación de la hermandad hay que remontarse a 1566, año en el que fue creada por la Orden de los frailes Mínimos de San Francisco de Paula, empeñados en promover desde sus conventos la devoción hacia la advocación de la Soledad de María. Esta formación se sitúa en el modelo marcado por la Hermandad de la Soledad de Sevilla, residente en la parroquia de San Lorenzo de la capital sevillana.
La fecha exacta de su fundación se deduce con toda claridad en la escritura pública con fecha del 26 de agosto de 1566 redactada por el escribano Gonzalo Hernández Montero, por la que la Orden de los Mínimos cedía su capilla en la Iglesia del Monasterio de la Victoria a dicha hermandad. Además dicha fecha fundacional fue reconocida en 1849 por el propio Arzobispado sevillano a petición de la misma hermandad.
Pasados veinte años de su creación, encargaron al escultor Miguel Vallés la figura de un Cristo Crucificado con los brazos articulados que permitieran celebrar las ceremonias llamadas de Descendimiento. Este encargo fue realizado con el fin de seguir el ejemplo de otras hermandades del entorno sevillano que incorporaban a la titularidad devocional al Cristo en el Sepulcro, aunque en la ciudad se le conocería por el Cristo del Calvario.
Las ceremonias de Descendimiento consistían en un acto en el que se instalaba al crucificado sobre una especie de montículo, donde los frailes mediante unas escaleras desclavaban las manos y los pies, y descendían a la imagen para finalmente depositarlo en una urna. Todo ello ante la contemplación de la Virgen de la Soledad. Este acto se realizaba todos los Viernes Santo hasta 1835, fecha en la que los frailes Mínimos se marcharon del convento.
Respecto a la imagen de Soledad, a lo largo de estos 450 años también ha sufrido modificaciones. La más importante que consta en los antiguos escritos fue el encargo de una imagen de Nuestra Señora de la Soledad totalmente nueva. No se sabe con precisión quién fue el autor de dicha talla pero sí que el modelo que se buscó fue el de la famosa Soledad de la Victoria, imagen madrileña tallada por el escultor Gaspar Becerra para el Convento madrileño de los Mínimos. Por otro lado, aún sigue procesionando el mismo Cristo que realizó Miguel Vallés, al cuál se le inmovilizaron los brazos y se le sustituyó la melena natural por una melena tallada en el año 1920.
Cabe destacar los duros golpes que ha tenido que afrontar a lo largo de su existencia dicha hermandad. Uno de los que aún tiene repercusión en la actualidad fue a principios del XIX, con la entrada de los franceses en la Guerra de la Independencia, siendo el Monasterio de la Victoria víctima de un saqueo que obligó a la hermandad a trasladar las imágenes al Convento de San Agustín, donde permanecieron hasta 1815. Estos repetidos saqueos llevaron a la no terminación de una capilla anexa en el Monasterio de la Victoria que de haberse culminado hubiese sido la actual sede de la Hermandad y la que albergaría a sus titulares.
Al poco tiempo volverían a San Agustín, ya que la política del Trienio Liberal fue bastante dura con los religiosos, teniendo lugar la exclaustración de los frailes Mínimos, sufriendo la hermandad una expropiación de sus bienes y rentas por el Crédito Público, incluso llegándose a quedar totalmente inactiva la hermandad en 1838.
Su asentamiento actual en la Prioral fue consecuencia de la Revolución de 1868, en el que por miedo al derribo de la Victoria, se sacaron de nuevo las imágenes para albergarlas en la Iglesia de las Capuchinas hasta 1875 donde se llegó a un acuerdo para instalarse en la antigua Capilla del Rosario, donde permanece desde entonces.
Actualmente, la hermandad es la única de la ciudad que procesiona con tres pasos. Además de las imágenes ya nombradas, en 1999, gracias al grupo joven se añadió el paso llamado 'Las Escaleritas', siendo este una metáfora sobre el triunfo ante la muerte.
La hermandad realizará hasta agosto actividades de índole religiosa, cultural y benéficas para celebrar su perduración en la historia de El Puerto, y la devoción y referencia a la imagen de Nuestra Madre y Señora de la Soledad a lo largo de los siglos.
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