El bordado sacro como bandera de Andalucía: un oficio artesanal que es una seña de identidad
Los maestros bordadores Francisco Carrera Iglesias 'Paquili' e Ildefonso Jiménez junto a los restauradores Pablo Pérez y Pablo Portillo, de CYRTA, protagonizan la mesa redonda organizada por la hermandad de los Afligidos en torno a la festividad de Santo Tomás de Aquino en San Fernando
Mesa redonda sobre la tradición y el oficio del bordado en San Fernando
El arte del bordado sacro: puntadas de fe, excelencia y simbología. Un diálogo sobre el patrimonio vivo de más de VII siglos. El título de la mesa redonda organizada por la hermandad de los Afligidos de San Fernando en torno a la festividad de Santo Tomás de Aquino, titular también de la cofradía de los Estudiantes, era casi de tesis doctoral, aunque puede que en realidad hasta se quedara corto habida cuenta de la talla de los participantes en este acto que se llevó a cabo en la tarde del pasado viernes en el salón de actos del Ayuntamiento isleño: los maestros bordadores Francisco Carrera Iglesias 'Paquili' e Ildefonso Jiménez García, ambos de reconocido prestigio y larga trayectoria, y los dos Pablos -Pablo Pérez y Pablo Portillo- de CYRTA, empresa especializada en la restauración del patrimonio textil, por cuyas manos han pasado a lo largo de sus diez años de existencia algunas de las piezas históricas más reconocibles del patrimonio cofrade.
Podría decirse perfectamente que sentaron cátedra a lo largo de una tertulia que se prolongó durante más de hora y media sin cansar para nada a un público enganchado desde el primer momento al debate. Porque allí se habló de la vida que tienen los bordados y de esa vida que los artesanos se dejan en los bordados. Se abordó sin reservas ese oficio tan peculiar que se remonta siglos atrás en el tiempo y que hoy es heredero de los grandes talleres del siglo XX, donde el bordado alcanzó una maestría y un grado de excelencia único en el mundo. Pero también, cada uno, tuvo la oportunidad de repasar su trayectoria personal, su propia carrera, haciendo hincapié en su propia visión del trabajo. Y creo que la conclusión a la que llegaron todos -y eso vale tanto para los dos veteranos bordadores como para los jóvenes restauradores- era que jamás podrían haber hecho otra cosa en la vida. Como apuntaba Ildefonso Jiménez, eso -cuando uno vale para el oficio y lleva esto en el alma- "se ve, se nota".
Pero la mesa redonda organizada por la hermandad de los Afligidos no se quedó ahí, claro está. El debate, que casi tuvo vida propia, llevó a esa otra realidad más prosaica que es la de la empresa. Porque sí, los talleres de bordados no dejan de ser también empresas, pequeñas empresas artesanales. Con esos dos apellidos -pequeñas y artesanales- y con todo lo que eso implica en un mercado globalizado, en el que conflictos internacionales, los aranceles o la configuración de un nuevo orden mundial -aunque cueste creerlo- repercuten directamente en esa saya o en esa túnica bordada que la hermandad ha encargado al taller. Como lo del aleteo de las alas de la mariposa que pueden llegar a desencadenar un tornado en la otra parte del mundo, pero al revés. Como pasa con todo, que dirá más de un lector. Pues sí... y no. Porque aquí -ocurre en toda la artesanía cofrade- la peculiaridad estriba en la materia prima que se usa: en este caso, el hilo de oro. Y el precio de los metales preciosos se ha disparado al tratarse de un valor refugio en medio de un mercado cada vez más inestable.
El único proveedor existente en España -la empresa Monforte Systemfil- advertía hace tan solo unos días a los talleres de que el precio del hilo de oro había subido un 260% por ciento. La situación -señaló Paquili en la mesa redonda- es de extrema gravedad puesto que ha llevado a que se paralice la producción, con lo que los talleres están tirando del material que tienen en stock para hacer frente a sus encargos. Claro que eso no va más allá del corto plazo, así que urge buscar soluciones. Tanto más cuanto que el propietario de dicha empresa familiar, en esta tesitura tan complicada para el negocio, baraja retirarse y vender la mercantil a los inversores pakistaníes, los mismos -ese es otro de los problemas que aqueja al oficio- que han empezado a introducirse en el mercado de las cofradías andaluzas tirando los precios abajo con productos de menor calidad y plagiando sin rubor diseños originales. Ese es, de hecho, otro de los caballos de batalla del sector, como es bien sabido. Los bordados "del Shein" frente a esos otros que son auténticas banderas de Andalucía.
Paquili, que también es presidente de la Asociación Gremial de Arte Sacro de Sevilla, explicó en la mesa redonda que ahora mismo se estaban llevando a cabo gestiones con la Junta de Andalucía a fin de revertir este complicado panorama que podría ser un durísimo golpe para el sector. La solución pasa por la compra de dicha empresa por parte de un inversor andaluz. No obstante, también se trabaja en otras alternativas como en la búsqueda de proveedores fuera del país.
También, con los Pablos de CYRTA, se abordó la cada vez mayor importancia que tiene la adecuada conservación del patrimonio textil. Y aunque la mesa redonda pudiera parecer que abordaba muchísimas cuestiones relacionadas con el oficio, en realidad todo se resumía en una cosa sola: el bordado como identidad de lo andaluz, porque lo que se hace aquí -lo que se viene haciendo desde hace siglos- "no existe en ninguna otra parte del mundo". Así que sobran las razones para pelear por ello.
Y el cofrade, el mismo que hoy -a la vista está- se parte la camisa en defensa de otras tradiciones, no puede mirar con indiferencia a este legado artesanal que viene de siglos atrás y que forma parte de ese lenguaje único que hablan nuestras hermandades, nuestra Semana Santa.
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