Noche de vísperas tranquila y lleno en las casetas familiares

Aunque la velada anterior al día del Carmen acabó pronto, apenas hubo hueco en las casetas tradicionales durante las primeras horas de la madrugada de ayer

Ambiente en el interior de la caseta del PA, en la noche del miércoles, vísperas del Carmen.
Ambiente en el interior de la caseta del PA, en la noche del miércoles, vísperas del Carmen.
A.r. / San Fernando

17 de julio 2009 - 01:00

La tercera velada de la Feria del Carmen y de la Sal dio comienzo con la resaca que en el interior del recinto ferial de La Magdalena dejó la multitudinaria celebración del Día de la Mujer.

En algunas casetas, apenas hubo tiempo para barrer, limpiar las mesas, reponer las neveras vacías y preparar la cocina para dar la bienvenida a una noche que se esperaba multitudinaria al tratarse de la víspera del Carmen, jornada de fiesta en la ciudad.

Se esperaba así una mayor afluencia de isleños en la Feria. Y lo cierto es que así fue, aunque sólo durante una franja horaria bastante reducida. Pasadas las dos de la madrugada, el público comenzó a disminuir y, a las tres, buena parte de las casetas más familiares y tradicionales estaba ya cerrada. Retomaban entonces el testigo las casetas de movida juvenil, que permanecieron abiertas hasta primera hora de la mañana.

Pero en esas horas de la noche y primeras de la madrugada, apenas había un hueco en las casetas de la calle Alvarito de la Isla, donde se aglutinan las de las hermandades y aquellas que cuentan con un ambiente más familiar. La municipal, con sus actuaciones previstas en la programación oficial, también estaba a tope.

Fue una noche tranquila, como también lo han sido las dos primeras veladas de la Feria del Carmen. Sólo fue necesaria una intervención policial: una pelea entre dos jóvenes militares, que terminó en Comisaría, pero que se saldó sin mayores consecuencias. Para hoy ya se espera un importente y progresivo incremento de la afluencia de personas en el recinto ferial de La Magdalena que irá a más hasta la velada del próximo sábado, la que tradicionalmente cuenta con un mayor público.

En el interior de las casetas la gente cenó, bailó y disfrutó intensamente de la Feria del Carmen. Hubo quien incluso enlazó el día de la mujer con la noche sin descansar siquiera en su casa, apurando al máximo las horas de diversión. Y no fueron pocas las mujeres que decidieron lucir también durante la tercera noche de la Feria sus trajes de flamenca por las casetas del Real.

A primeras horas de la madrugada, el trajín de gente que paseaba por las calles del recinto ferial era incesante y continuo.

En el interior de las casetas, atestadas de público, hacía bastante calor -demasiada- y muchos clientes apuraban su vaso de manzanilla o rebujito a la entrada, junto a las lonas, aprovechando el fresquito de la calle y conversando con los amigos y la familia.

A estas horas, en las pistas de baile no había todavía mucho movimiento. Ni para sevillanas ni para la rumba que tanto suena en la Feria ni para las canciones de moda. La gente prefiere todavía beber y charlar.

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