La calle Murillo se resiente ante la cada vez mayor afluencia de tráfico rodado

El número de vehículos que transitan a diario por esta vía se ha multiplicado por diez, según denuncian los vecinos

La calle Murillo, que lleva unos días cerradas por obras municipales.
La calle Murillo, que lleva unos días cerradas por obras municipales.
A.r. / San Fernando

13 de mayo 2009 - 01:00

Aunque llevan varios días sin soportar las molestias del tráfico rodado ante el cierre de la calle por unas obras en la red de pluviales, los vecinos de la céntrica calle Murillo están en pie de guerra contra los coches.

El tráfico se ha multiplicado por diez en esta pequeña calle del centro desde que comenzaran las obras de semipeatonalización de la calle Real, hace ya ocho meses.

Y también lo han hecho, evidentemente, las molestias, el ruido y el peligro para los peatones. La situación, aseguran los residentes, se ha vuelto realmente insoportable. El cierre progresivo de los tramos de la calle Real ha ido empeorando el tráfico en las vías alternativas impulsadas desde el Ayuntamiento -como ha ocurrido con San Marcos o el eje de León Herrero- pero también en calles más pequeñas y menos preparadas para acoger tal volumen de vehículos diarios que, por sus características, se convierten en un paso indispensable de las rutas cotidianas que los conductores utilizan para desplazarse por la ciudad.

Y eso es precisamente lo que ha ocurrido con Murillo, una calle del centro y bastante estrecha que, sin embargo, permite enlazar desde Constructora Naval por La Herrán con los tramos aún abiertos de la calle Real y continuar incluso por Almirante Cervera hasta llegar a San Marcos y la Ronda del Estero. Y por otro lado también, con Capitanía y la calle Marcelo Spínola.

De ahí la creciente afluencia de vehículos que ha ido registrando esta calle para desgracia de sus vecinos, que recuerdan que hace apenas un par de años se remodeló toda la calzada, que se reurbanizó con la intención de hacerla semipeatonal. Las aceras, de hecho, se suprimieron y la calle se dotó de una imagen similar a la que tienen las vías peatonales de la ciudad. No se hablaba entonces de restringir el tráfico rodado, pero sí de favorecer una progresiva disminución del mismo y, consiguientemente, del entorno comercial de Rosario. Pero nada más lejos de la realidad. El tráfico se ha multiplicado hasta el punto de hacer difícilmente transitable esta vía, según denuncian los vecinos.

Los residentes han recogido firmas, han hablado con los concejales de turno, pero apenas han conseguido una promesa para colocar badenes y una nueva señalización que limita la velocidad de los vehículos a 20 kilómetros por hora. "No podemos vivir así", sostiene una vecina.

Pero lo peor -temen- está por llegar ya que el proyecto del tranvía metropolitano y de semipeatonalización de la calle Real convierte este eje de Murillo en la única vía 'de bajada' para el tráfico rodado entre la Venta de Vargas y el Carmen. Y eso aumentará aún más el número de vehículos que a diario transitan por esta pequeña vía.

Lo que quieren los vecinos es que este volumen de tráfico que la calle Murillo es incapaz de absorber y que cada vez va a más se reparta también por otras vías colindantes como Juan de Mariana o Colón. De esta forma, la calle recuperaría la normalidad sin tener que restringir el tráfico y facilitando también la permeabilidad que necesita el proyecto de semipeatonalización de la calle Real para garantizar el paso de vehículos de un extremo a otro de la ciudad.

stats