Literatura en San Fernando

Haciendo memoria con La Isla

  • Juan Mena presenta hoy en el centro de congresos su nueva obra: 'La Memoria desandada'

  • Se trata de un conjunto de relatos sobre el San Fernando del siglo pasado

El escritor Juan Mena, en una imagen de archivo. El escritor Juan Mena, en una imagen de archivo.

El escritor Juan Mena, en una imagen de archivo. / Román Ríos (San Fernando)

El veterano escritor Juan Mena presentará esta tarde -a las 19.30 horas- en el centro de congresos su último libro: La memoria desandada. Se trata de un conjunto de relatos publicados por la editorial isleña Dalia que a su vez constituyen el "esbozo" de Cántigo llano o trampas para un mirlo blanco, una novela -aún no publicada- de marcado carácter autobiográfico.

La presentación del libro de Mena se incluye dentro de los actos organizados por la Academia de San Romualdo y será su secretaria, la también escritora Adelaida Bordés, la que se encargará de dar a conocer esta última obra de Mena, para la que además ha escrito el prólogo.

El autor isleño acomete, a través de esta colección relatos, un repaso de su trayectoria vital que va desde la adolescencia a la madurez, lo que a su vez le sirve para diseccionar la sociedad isleña durante estas décadas: desde los 50 a principios de los 80. Una etapa próspera para San Fernando pero también llena de sombras. "Es un retrato social de La Isla en los años 50 y 60 fundamentalmente, un relato que va de lo personal -de lo subjetivo- a lo objetivo, a la realidad que se vivía entonces. Va, como dice Adelaida Bordés en el prólogo, de lo narrativo a lo lírico", explica.

Hay en La memoria desandada mucho de realidad. Todo -o casi todo lo que se cuenta- es real, asegura Juan Mena. Eso sí, se trata de "una realidad novelada" que se toma, claro está, ciertas licencias para contar la historia que el autor pretende hacer llegar a los lectores. "En lo mío, en la historia personal que pongo ahí, hay un cien por cien de realidad", avisa.

Ese retrato del San Fernando de aquellos años, evidentemente, no puede sino mostrar e insistir en el clasismo de la época que la mayoría de los isleños tenían que sufrir. "Había en esa sociedad un fuerte sentido clasista, es algo que está especialmente presente en los relatos. 'Si no vas bien vestido, no eres bien hablado y de buena familia, no se puede ser nadie' se dice en una de estas historias".

Ese estatus del que se presumía en los casinos, esos apellidos ilustres, esas familias muy queridas como se decía entonces desfilan por este conjunto de relatos de La memoria desandada en los que Juan Mena lanza una mirada retrospectiva a su vida y a La Isla. "Hemos cambiado mucho", dice. Social y culturalmente, puntualiza. "Era un mundo cerrado. No había movimiento".

Pero no todo es crítica en la última obra de Mena aunque esta sea "inevitable". Ni mucho menos. En realidad, la visión que impera a lo largo de las páginas del libro es la del cariño: hacia los personajes y hacia esos paisajes isleños como El Caná, Caño Herrera o el puente Lavaera, que tanto han cambiado. Y es ese cariño también el que lleva al autor a cierta reconciliación en los relatos que forman La memoria desandada.

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