La Isla lleva el reiki a Puerto III
El colectivo local Avatar, que fomenta el yoga y terapias alternativas, expone los beneficios del reiki en el módulo 14 de Puerto III a 30 internas
El módulo 14 de Puerto III se ha convertido en escenario de una nueva experiencia para las reclusas: la celebración de un taller de reiki, una terapia alternativa que se vale de la energía vital (a través de la imposición de manos) para conseguir el equilibrio físico y emocional de la persona. El objetivo en esta propuesta es "concienciarlas de que hay algo más, de que tengan esperanza, de que son merecedoras de amor y confianza", explica Natividad Domínguez, maestra de reiki de la asociación isleña Avatar, que ha llevado esta práctica a las instalaciones carcelarias, en las que se ha acogido el método con los brazos abiertos.
La primera sesión se produjo a principios de noviembre. A la reunión acudieron 30 reclusas del módulo 14. "Fue una experiencia maravillosa para todos, hubo lágrimas y escribieron una carta muy bonita". Durante tres horas Natividad intentó explicar a las asistentes en qué consiste el mundo energético y sus beneficios, desde un punto de vista muy básico, para luego ofrecerles la posibilidad de que probaran. Tres camillas estaban preparadas para ello, con cuatro compañeras de Avatar para asistir a la iniciación. "La maestra de reiki busca cambiar el mundo con la terapia energética, que la persona tome conciencia de que hay algo más, aunque no tiene nada que ver con lo religioso, ni con la fe. No es una creencia", deja claro. Con el calor de las manos busca abrir el meridiano para desbloquear la energía interna. Sirve, por ejemplo, a las personas que se someten a quimioterapia y tienen dolor crónico, que se elimina casi totalmente. "Ni el reiki, ni el yoga, ni las terapias alternativas sustituyen al médico, sino que complementa su tratamiento", añade. Los problemas de insomnio, de estrés, de ansiedad son combatidos con este método, que tiene mucho de terapia grupal.
El éxito en Puerto III ha sido evidente, porque a la primera sesión ha seguido una segunda, el 27 del mes pasado, después de que las participantes estuvieran de acuerdo. "Antes que nosotros había acudido un monje budista y no había conseguido la atención de las internas, nuestra experiencia ha sido distinta", comenta Natividad, que le propuso la idea a Aurora Martino, enfermera en esta prisión e iniciada en el reiki, para que ella misma la llevara al centro. Al final, con los permisos del director, acudieron también miembros de Avatar.
Una vez conseguida la iniciación, ellas mismas pueden llevar a cabo esta disciplina. "Cada semana pueden ayudar a las otras, pueden darse amor", señala la maestra de reiki, que defiende este método como una manera de recuperar la autoestima, fundamental para el equilibrio emocional de uno mismo, y de crear un ambiente de respeto en el entorno en el que hacen su vida. Algo que las internas del módulo 14, recluidas por distintas motivos, desde el robo a delitos de sangre, han perdido y necesitan recuperar para mejorar el tiempo que les quede dentro sea cual sea. Con el reiki, insiste, te sanas a ti mismo, consigues madurez.
Avatar volverá a Puerto III después del día de reyes. Mientras, continúa con su actividad habitual: de sesiones de reiki y yoga, de talleres sobre nuevas terapias, en su local de la calle Isacc Peral.
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