Eduardo Martínez, "pintura para pintores"
crítica cine
EXPOSICIÓN IN OUT
Pinturas de Eduardo Martínez. En Quadro's (Manuel Roldán, 4). Hasta mediados de febrero.
El joven pintor Eduardo Martínez presenta en Quadro´s una interesante colección de obras cuyos asuntos se centran en el paisaje y los temas florales. Algo de "andar por casa", pudiera pensarse. Sin embargo hace todo lo contrario. Consigue, que ya es decir, hacer, principalmente con los paisajes, una suerte de visiones metafísicas en las que el espíritu de la Melancolía no anda muy lejano.
En efecto, abjura en ellos de toda anécdota o aderezos, va a lo esencial y evanescente, al color sutil y a la geometría. Pudiera decirse de ellos que "nunca con tan poco se pintó tanto". Queden las algarabías de los adornos y los efectos para otros. Eduardo cala más hondo.
Vemos, entonces, una sabia división de la tela siguiendo la Ley de las tres Partes, que le sirve para ubicar masas y perspectivas. Sobre ello aplica el color acrílico en delgadas y transparentes capas como al desgaire, como queriendo ocultar que para hacer y conseguir eso tan aparentemente "fácil y espontáneo" hay que saber mucho de lo otro. Es decir de Pintura, escrita así con mayúscula.
Que a nadie engañe ese "fa presto", puesto que a sus espaldas está, viva, toda una tradición artística que el pintor digiere con la naturalidad de un iniciado. Por ello, estos son cuadros en los que el espectador que sabe ver, va adentrándose poco a poco, llegando a esa palabra final que al final de los paisajes le espera. Eso a mi me ha ocurrido. Todo vuela y se va y todo permanece aquí, en estos países de niebla, aguas y resurrección. Pues el artista, queriendo hacer pinturas "para todos" ha hecho "pintura para pintores". Nada vulgar ha salido de su pincel.
Ya en otro momento escribimos que "el paisaje existe porque alguien lo ve", poniéndole comas y adjetivos. Aquí la Naturaleza se nos vierte como ayuna de visión humana, fluyente y aérea como milagro que va a ocurrir. Desnuda de voces. Sin ruidos ni culpa. Fluye, fluye la pintura extendiéndose fuera del lienzo.
No diferente es la solución que el artista aplica a los temas florales. Esos fuegos de la Naturaleza aquí son fantasmas, cosas entrevistas, bellezas fugaces, "vanitas", sin nada que les vista, con la única pasión de querer vivir un instante. Aquí también el artista ha expresado, con la elegante sobriedad del que se sabe con razón, que en una sola pincelada cabe un mundo. Así es.
Es una verdadera lástima que estas obras, y aun más con los precios que tienen, vuelvan al taller del pintor. O tal vez sea este el sino de esta inhóspita y atolondrada ínsula.
También te puede interesar
Lo último